sábado, 8 de julio de 2017

Es lo que hay

Con motivo de la celebración del 40 aniversario del carnaval que nos  disfrazó de democracia, se han llevado a cabo actos para glosar las figuras de relevantes personalidades que contribuyeron decisivamente a hacernos comulgar con ruedas de molino.
Ahora, 40 años después, les damos las gracias por esa inmensa ración de trágala en forma de “modélica Transición”.
En los actos presididos por el “Preparao” se ha echado en falta la regia presencia del “Campechano”, alguien ha debido pensar que en tan solemne ocasión era mejor no tentar a la suerte recordando a la sufrida población que el Emérito juró fidelidad a los principios del Movimiento Nacional, levantó el brazo derecho con la palma extendida para saludar a su padre político y heredó de un rebelde genocida la corona que le fue colocada en su augusta testa. A los juglares de la gesta seguro que estos méritos del Jefe de Estado abdicado les parecen minucias.
La prensa seria, la del régimen, la “de cómo dios manda” ha afeado la actitud de aquellos grupos políticos que se abstuvieron de jalear al monarca “titular” no batiendo palmas  de forma desaforada tras la regia intervención. Para más inri estos grupos de desafectos perdieron el tiempo homenajeando a perseguidos por el régimen al que en su día sirvieron con incólume lealtad  los Borbón, Fraga, Martin Villa, Suarez, Mayor Oreja, Gallardón padre, Cabanillas padre, Aznar padre, Rajoy padre… para que seguir enumerando “demócratas de toda la vida” y sus correspondientes padres.
Ver, oír o leer los medios descritos deja un extraño regusto amargo, se supone que informar es el primer mandamiento de los medios de comunicación,  pero en lugar de eso encontramos perversas líneas editoriales enfocadas a satisfacer intereses económicos y de poder que afiancen las privilegiadas posiciones de los amos del cortijo.
Sin ningún tipo de reparo llevan cuatro décadas inculcando - en nuestro ADN - la docilidad como guía de comportamiento y además nos proporcionan dosis de esclavitud que nosotros consumimos con avidez ¿De qué otra forma se puede entender nuestra pasividad?
En un reciente artículo publicado por la imitación de hoja parroquial en la que se ha convertido el diario aragonés de mayor tirada, se hacía mención a un simulacro de encuesta llevada a cabo por una desconocida agencia de demoscopia. Mediante sistemas estadísticos de dudosa legitimidad científica y a través de muestras no contrastadas de pluralidad,  el analizador del Heraldo extrapola el resultado de semejante bodrio y concluye que el 92,5 % de los aragoneses están de acuerdo con el expolio llevado a cabo por la Iglesia Católica en el patrimonio aragonés.  Leída así, la noticia lleva a entender que unánimemente  (92,5%) los habitantes de Aragón han decidido regalar a la Iglesia Católica los bienes culturales y económicos levantados durante siglos con el esfuerzo de toda la comunidad.
¿Qué fin persigue la noticia? Pues dirigir el pensamiento colectivo para conseguir que la comunidad rechace  la propiedad de los bienes y de esta manera  los deje en manos de la curia católica. 
Tan solo es una muestra de la fórmula empleada por los medios de adoctrinamiento para alcanzar amaestrar las mentes de las personas.
Con este dato ya podemos entender las respuestas dadas en la encuesta/entrevista del periodista Gonzo emitida en un programa de la Sexta. 
El presentador indagaba en el sentido del voto del entrevistado y cuando comprobaba que había votado al PP en las últimas elecciones generales seguía con sus pesquisas para certificar que el ciudadano en cuestión era conocedor de los casos graves de corrupción económica, judicial y política que asolan al partido de la gaviota.
El resultado confirma la teoría  que se  lleva tiempo sosteniendo; a esa tipología de votantes no les importan los delitos, conocían de todos los manejos punibles  que llevan a colegir la culpabilidad de la organización en la parcela penal, en la política o en ambas, pero seguían votando a un partido calificado como organización criminal.
La conclusión es fácil de alcanzar, aproximadamente a cerca de ocho millones de españoles les sobra la democracia como órgano de representación de la soberanía popular.
Si a estos sumamos los más de seis millones que reiteradamente indultan al PSOE de sus delitos, tenemos cerca de 15 millones de partícipes en la fiesta de meterla en la urna  a los que les importa un bledo la legalidad, la justicia, el juego limpio, la igualdad, en definitiva les importa un higo la democracia.

 Nada extraño por otra parte cuando tenemos una democracia al gusto de los herederos políticos de un tirano.

viernes, 30 de junio de 2017

Borrón y cuenta nueva

¡Otro reprobado! Y van… varios, más de los deseables ¿Consecuencias? Ninguna, como si oyeran llover, es más, el responsable último de las tropelías de Montoro, dirá que hace un sol espléndido en esta época del año para cuanto peor mejor su beneficio propio, el suyo mío o algo así.
La respuesta del ministro de Hacienda ha sido la habitual en estos casos, manifiesta su intención de estar ojo avizor para descubrir las debilidades de los reprobadores y al menor desliz saltar sobre la pieza para defender su honor de la osadía de los denunciantes.
¡Como si le quedara honor!
La calidad del honor del ministro ha quedado  meridianamente clara una vez que su Decreto Ley de amnistía fiscal ha sido calificado de arbitrario, injusto y al margen del mandato Constitucional, esa es la cruda realidad. Los “porqués” que argumentan desde el Gobierno para justificar tan deplorable medida son ganas de marear.
Que el titular de hacienda no parece muy respetuoso con la Carta Magna ya está constatado, ahora queda por dilucidar si el despacho profesional que el ministro abrió con su hermano ha sido beneficiario de alguna prebenda institucional. Esa sería la forma de despejar cualquier atisbo de duda acerca de lo que le queda de honorabilidad.
Su caso no deja de ser uno más en el espectáculo con el que cada día nos obsequia la comedia protagonizada por  el señor “muy español y mucho español”. Al fin y a la postre Rajoy es el responsable último de la inmundicia que nos rodea.
Montoro no es el único señalado, el ministro Soria tuvo que dimitir por embaucar al Congreso y el fiscal anticorrupción por su situación insostenible, incluso teniendo  al Fiscal General como valedor.
En realidad Moix no dejaba de ser el último eslabón de una cadena que garantiza la inmunidad de las familias “de toda la vida”. Ese y no otro es el  motivo que mueve a Nacho (Ignacio González) a  advertir a Rafa (Catalá) de la conveniencia de nombrar a un tío cojonudo que  arregle el entuerto judicial ¡Caramba, si Rafa el justiciero también ha sido reprobado! ¡Ah! y el fiscal Maza.
Claro que metidos en estos vericuetos va a ser mejor no recordar que Rajoy quería imitar el comportamiento del servil Presidente de Baleares o proclamaba la ejemplar ciudadanía del delincuente Fabra. ¡Maldita memoria colectiva! Ahora le toca a Rafael Hernando hacer de macarra y  buscar algo de Venezuela para contrarrestar. 
Aunque bien mirado, corramos un tupido velo y pelillos a la mar que en este país estamos acostumbrados a hacer borrón y cuenta nueva o se dice ¿Borbón y cuenta nueva?
Cuando en 1947 Franco promulgó la ley para la sucesión a la Jefatura del Estado se auto-concedió la potestad de elegir sucesor. El dictador  se puso manos a la obra en el cometido. Así trajo de Roma un tierno cachivache moldeable en la observancia de los Principios Fundamentales del Movimiento.  
En definitiva que la proclamación de una República, los sufrimientos para defenderla de un rebelde  y el calvario padecido durante 40 años de dictadura sirvieron para acabar en el mismo sitio: La nobleza arriba y el pueblo mendigando.
En la historia de España cada vez que se vislumbra un rayo de luz que ayude al avance social se utiliza lo de Borbón y cuenta nueva.
En 1974, antes de su conversión para hacernos el regalo de la Democracia – modélica transición mediante – “El Campechano” asumió eventualmente la Jefatura de un  Estado  dictatorial   durante unos meses en los que parecía que ¡Por fin! Franco nos iba a dejar en paz.
Cuando se hizo efectivo el relevo y para asumir con todas las de la ley (de Franco) la Jefatura del Estado, Juan Carlos I juró lealtad a montones de cosas, entre otras al Régimen que le había regalado la corona saltándose los principios monárquicos por los que se rige la institución. Juan de Borbón trinaba de ira contra el usurpador y contra su vástago traidor. Franco y su hijo le consolaron adecuadamente con  un Condado y una buena pensión.
Aquellos barros de componendas traen estos lodos de corruptelas, de esta forma se justifica que permanezcan en el Gobierno unos ministros reprobados. ¿No reside la Soberanía Nacional en el pueblo español? ¿No es el Congreso de los Diputados la representación de esa Soberanía Nacional? ¿No juran o prometen los altos cargos de la administración – ministros incluidos – acatamiento a la Constitución?
 Si eso es así ¿Por qué se tolera que un ministro desprecie la Constitución?  ¿Por qué motivo el pueblo español soporta que le gobierne un partido imputado como organización para delinquir? ¿Qué motivos impulsan a  las nuevas camadas del Partido de la gaviota a defender con tanto ardor el legado de un genocida como Franco? 
En un país de verdad sería delito la defensa pública  de los miembros de Gobiernos de Franco. En un país serio estaría penada la apología del golpismo. En un país con derechos humanos se castigaría por disculpar a cualquiera de los ministros de gobiernos genocidas. La revisión de la historia condenará a personalidades como Fraga Iribarne, Utrera Molina o Martin Villa por colaboracionistas.
 Es notorio que algunas “decentes” fortunas actuales están manchadas de sangre de muchos  inocentes. Si se hiciera una investigación a fondo de los procesos judiciales de la dictadura en muchos casos se  revertirían propiedades a sus legítimos dueños y la Iglesia Católica española perdería innumerables inmuebles producto del  inmenso expolio que ha llevado a cabo amparada por el dictador.
En fin un caos para “la gente de bien”, mejor nos regalaron una ley de punto final y aquí no ha pasado nada. Borbón y cuenta nueva.  

sábado, 17 de junio de 2017

Poco que celebrar

Después de 40 años de travesía por uno de los periodos más amargos de historia de España, el día 15 de Junio de 1977 los españoles tuvieron una cita con las urnas para elegir a los miembros de las cámaras legislativas.
La situación tras la muerte del usurpador rebelde no era nada halagüeña, el dictador dejaba como herencia un país atrasado, empobrecido, inculto y anacrónico en el contexto europeo.
Sin tener cifras oficiales - porque eran convenientemente opacas - se calcula que la tasa de paro sobrepasaba holgadamente el 30%, el índice de inflación superaba el 20%, la exclusión social y la pobreza se intentaban paliar con una fuerte emigración a Francia y Alemania. Todavía podemos recordar las campañas de la vendimia francesa en las que la mano de obra barata eran campesinos españoles hacinados en barracones a pie de viña.
Con ese panorama concurrieron a las elecciones más de 500 formaciones políticas. La realidad era que se presentaban unas pocas con opciones, media docena de ámbito estatal y algunas nacionalistas con posibilidades. El panorama quedaba considerablemente reducido.
Entre los concurrentes se encontraban los jerarcas oficiales del Régimen que se inclinaban a permanecer fieles al “atado y bien atado” que había dejado el dictador. También se presentaban aquellos que durante 40 años habían querido mantener viva la llama de la democracia desde la clandestinidad.
Entre los primeros, las corrientes también estaban claramente establecidas: continuistas y aperturistas.
Por otra parte los opositores clandestinos a los designios del General comenzaban a percibir que las condiciones socio-políticas  y el panorama europeo podían empezar a cambiar el paisaje.
Los continuistas abogaban por un franquismo sin Franco,  un nacionalcatolicismo a ultranza que defendieran los valores de Una España Grande, Libre y católica ¡Por supuesto! Así se presentó Blas Piñar diciendo que la democracia no se come ni llena la cesta de la compra.
En idéntico ámbito y con marcada coincidencia de pensamiento,  los siete magníficos - ex ministros de gobiernos de la dictadura - se disfrazaron de demócratas de toda la vida bajo el liderazgo de Manuel Fraga y crearon Alianza Popular.
Fraga era partidario de hacer una apertura controlada, no abrir las puertas a todas las iniciativas y no a cualquier precio. La calle no iba a dejar de ser suya o eso intentaba.
En el mismo espectro ideológico se encontraban los últimos cachorros del Régimen bajo la tutela de Adolfo Suarez,  curiosamente postrero Secretario General del Movimiento.
Este grupo articulado en UCD diseñó una operación para “transitar” desde el franquismo a una parodia de libertades sin rupturas. Para ello lograron convencer al Jefe del Estado designado por Franco - El rey Juan Carlos - de la necesidad  de transformar el franquismo si quería mantener pacíficamente la corona y de paso acercar España a Europa.
A partir de esa cita electoral del 15 de junio de 1977 los hechos se han encargado de escribir los renglones de la historia.
La victoria de Adolfo Suarez tuvo como colofón la Carta Magna de diciembre de 1978, “la modélica Transición española” comenzaba su andadura con el beneplácito mayoritario de los partidos de la oposición al franquismo que fueron  admitidos al banquete siempre que consintieran en pasar página  sin grandes escándalos.
Y consintieron, probablemente bajo amenazas de involución. El caso es que la izquierda expulsada violentamente del poder y de España cuarenta años antes, volvió a sentarse en las instituciones firmando condiciones de rendición que hoy perduran.
Las componendas del 78 dieron legitimidad a los deseos de Franco y así consagró la Monarquía como forma de Jefatura de Estado, se blindaron los privilegios de la Iglesia Católica y la Ley de Amnistía (mejor llamarla de punto final) dejó en el limbo los crímenes del franquismo.   
Podíamos seguir enumerando las numerosas vergüenzas que fueron enterradas con paladas de infamia. Fortunas amasadas con el trabajo de presos políticos esclavizados y ¿Hoy?
Lamentablemente seguimos igual, el día 13 de junio, durante su intervención en la moción de censura al Presidente Rajoy, la portavoz de Podemos hizo una extensa exposición de casos y motivos por los que el Partido Popular, la continuación de Alianza Popular de Fraga, el de la apertura pero no mucha, debería dejar el Gobierno y disolverse, o bien ser judicialmente disuelto en su condición de Organización para delinquir.  
El resultado de la moción ha estado muy lejos de esta posibilidad, los portavoces de los diferentes partidos han argumentado que el candidato no tenía programa de gobierno y que las mociones en España son constructivas. Por ese motivo votan a favor de Rajoy, o sea de un estado de corrupción sistémica, o votan en contra de la moción absteniéndose, o sea a favor de un estado de corrupción sistémica.  
No importa que los representantes de la soberanía nacional reprueben  al Ministro de Justicia y al Fiscal General del Estado. Siguen en sus puestos, o sea un estado de corrupción sistémica.  Tampoco le perturba al Ministro de Hacienda que el Tribunal Constitucional tumbe el Decreto Ley de Amnistía Fiscal tachándole de improcedente, arbitrario e injusto. O sea corrupción sistémica.
Para contrarrestar la repercusión que pudiera tener sobre la opinión pública ver al Presidente del Gobierno ante los casos de saqueo protagonizados por destacados dirigentes de su partido, se acuñó la frase “prefiero un corrupto que un comunista en el Gobierno”.

De esta forma, a través de miedos atávicos,  consiguen la fidelidad de unos millones de votos que les permiten seguir a lo suyo, o sea mantener un Estado de  corrupción sistémica.

martes, 6 de junio de 2017

Rendirse a las evidencias

La incongruencia ideológica en la que se ven inmersos  los partidos de la oposición les lleva a actuar queriendo arrimar el ascua a todas las sardinas, a las propias y a las ajenas. Sucede que el rescoldo no es tan grande y desdichadamente las sardinas se quedan a medio hacer.
Así es fácil entender  porqué un partido que está sentado en el banquillo e imputado como organización criminal puede tener el apoyo que disfruta en las urnas. El votante español medio debe de provenir de una especie de homínido capaz de sobrevivir en la adversidad ambiental más extrema, soportando el hedor nauseabundo que emana de las cloacas sin que sus glándulas pituitarias se resientan lo más mínimo. Otra explicación es que el sufrido elector carpetovetónico no percibe alternativas viables que le saquen del estercolero.
Esta última aseveración se sostiene por  las reacciones que han tenido destacados miembros de la cúpula de Podemos  para intentar salvar al soldado Kichi de sus propias incoherencias. Sí, estamos hablando de la medallita a la virgen. Si personas con la formación que acreditan los defensores de la ocurrencia del alcalde  son incapaces de entender lo que implica un Estado Laico, la batalla está irremediablemente perdida, únicamente nos queda poner la cara de Ramón Espinar cuando intenta dar una explicación al hecho: cara de emoticono que no sabe dónde está.
Para disimular su metedura de pata, cobardía o amansamiento necesitan  disfrazar la actuación  del regidor como una defensa de los desfavorecidos aludiendo al sentir popular. Se escudan en la recogida de firmas para vestirla de petición de las clases humildes y acaban tildando a la virgen de benefactora de los pobres, allá ellos. Solamente un  apunte; la virgen es la misma  la de los ricos que la de los pobres. Kichi y Fernández Díaz  hacen lo mismo, ocultan su torpeza encomendándose  a su virgen para que les solucionen los problemas. El alcalde a la del Rosario, el ministro a la del Amor. Es entendible la devoción del ministro ¡sería inexplicable su carrera sin mediar milagro! Pero ¿el alcalde? Pues quizás estemos ante el mismo suceso sobrenatural de difícil logro  sin intervención de la divinidad. Esta es la explicación que buscaba Espinar y no encontró, de ahí su cara de emoticono.
Como broma está muy bien la salida de Pablo Iglesias, “el acto de Kichi es perfectamente laico, lo que os pasa a los demás es que lo observáis desde una perspectiva urbanita madrileña de izquierdas y no con los ojos de un pueblerino andaluz.” O algo muy parecido.  Pues eso, ahí lo dejo.
Queríamos pensar que Podemos podía recuperar el espacio que había dejado vacio  el PSOE cuando de la mano del felipismo acabó engullido por los socialista-liberales (Boyer, Solchaga, Solbes) desterrando a los socialdemócratas. Ese PSOE era comprensivo con la jerarquía eclesiástica aun cuando ésta  llenara las calles de kikos y catecumenales al grito de: ¡sí a la vida! y ¡el divorcio destruye la familia!
Desde la Conferencia Episcopal encabezaron las procesiones que se orquestaron contra los sucesivos gobiernos del PSOE. Para calmar a la marabunta se sirvieron de una táctica infalible: llenarles la bolsa para que se tranquilizaran. No se dieron cuenta de que las sotanas les vuelven insaciables.
A Felipe González no se le ocurrió remover los acuerdos del 79 y aparte de diseñar unas excelentes condiciones en los conciertos educativos, continuó sufragando la propia existencia de la franquicia vaticana a través de los Presupuestos Generales del Estado.  
Zapatero subió la asignación a la Iglesia en un intento baldío de acallar las voces místicas que intentaron tumbar - en el Tribunal Constitucional - su ley de matrimonio entre personas del mismo sexo.
En plena crisis económica e iniciada la mutilación  de los derechos civiles una corporación aguantaba el embate de la tijera recortadora. La Iglesia Católica Española ha visto como sus presupuestos y asignaciones eran respetados y ampliados, incluyendo la exención de impuestos por actividades lucrativas o sobre sus bienes inmuebles de cualquier  uso, incluido el uso personal.
¿Poca cosa? Es posible. Lo que es seguro es que para mantener sus prebendas  la Iglesia Católica se ha valido de todos los ardides.  Así el PSOE  en la reforma del Código Penal sacó el Artículo 209 del Código Penal de 1973 (promulgado por Franco) que hablaba del delito de Escarnio y lo trasladó al Artículo 525 del CP de 1995; Delito de ofensas contra el sentimiento religioso ¡Ojito con lo que haces o dices que me ofendo!
Suprimido el PSOE  albergábamos la tenue esperanza que algún día alguna fuerza política de nuevo cuño abogara por una efectiva laicidad del Estado que nos permitiera librarnos de la influencia de las sotanas en la vida pública española. Vana esperanza. Descartado Ciudadanos por correa de transmisión del PP encontramos que, de momento, la deriva de Podemos es similar a la de los socialistas, proclaman una cosa y hacen otra. El PSOE presenta una PNL en el congreso para RECUPERAR los bienes inmatriculados por la Iglesia y también una moción en el pleno del Ayuntamiento de Zaragoza para presionar al alcalde, próximo a Podemos, a desistir en su empeño de RECUPERAR los inmuebles esquilmados por usurpación ¡Eso es coherencia!
Con Podemos nos tememos que no va a ser posible desarrollar la neutralidad del Estado en materia religiosa, por lo menos con el Podemos actual.
Para algunos de sus actuales líderes, lo laico no es dejar a los seres del imaginario espiritual en la intimidad de cada uno, ahora -para Pablo Iglesias, Rodríguez o Espinar - lo laico es contemplar en el protocolo de honores municipales a esos seres inventados y otorgarles medallitas para mayor gloria de la Orden religiosa, cofradía o del obispo de turno. Eso sí,  tienen que  ser vírgenes ideadas para los andaluces pobres.

A las vírgenes de los ricos madrileños las condecora Fernández Díaz y protesta Podemos. 

lunes, 29 de mayo de 2017

Nada cambia

Ya estamos más que acostumbrados a determinadas poses y también sabemos que una cosa son las proclamas en los mítines electorales y otra es actuar en consecuencia. En los instantes de éxtasis, con la adrenalina galopando por las venas del orador, este se compromete a todo, lanza los mensajes que el auditorio demanda. Todos sabemos el final de la historia, en el momento que se logra el puesto apetecido se encuentran excusas para traicionar los ideales.  Las explicaciones llegan a ser irracionales y absurdas…  las circunstancias no son las idóneas, no es el momento, hay asuntos más importantes o urgentes.
Queremos creer que el nuevo escenario político ayudará a cambiar la forma en la que se han desarrollado las legislaturas, pero sin caer en la ingenuidad de pensar que todo será armónico. Somos conscientes que  siempre va haber excepciones como ha sucedido con el alcalde de Cádiz, aunque deseamos que sean las menos posibles.
En la historia reciente de nuestra democracia hemos visto a los dirigentes de un partido (PSOE) pasar de ser anti-OTAN a declararse fervientes defensores de la entrada en la alianza militar. No lo sabíamos pero era por nuestro bien.
Un partido de genética declaradamente republicano llegó a declararse  “juancarlista” para justificar la deriva monárquica adoptada.
También defendía la escuela pública, pero no dudó en  traicionar sus orígenes orquestando conciertos con organizaciones privadas para sostener a colegios privados. Aquellos conciertos conducen a la enseñanza pública hacia el proceso de deterioro en que está inmersa ¿Cuáles eran las organizaciones privadas elegidas para los conciertos? Pues ¡Sorpresa! Mayoritariamente fueron órdenes religiosas pertenecientes a la Iglesia Católica, asociación que está en todas las salsas.
En los acuerdos entre los diferentes gobiernos de la nación con la Jerarquía Católica es donde podemos enmarcar la contradictoria actuación de Kichi: las pomposas declaraciones de laicidad del Estado por un lado y seguir manteniendo los privilegios de la Iglesia Católica española por otro.
Hace más de 30 años se alcanzaron propuestas y acuerdos  para acabar  con la contribución del Estado a la  financiación de la Iglesia; en lugar de aplicar los acuerdos se aumentó la aportación del Estado.
Hay expresiones  de la voluntad de separar Iglesia y Estado pero se conceden licencias de radio y espacios de televisión para el adoctrinamiento masivo de la población.
El mandato de la Constitución obliga a la neutralidad del Estado en materia religiosa pero se aprueba una ley de educación a gusto de los Obispos.
En resumen: lo que hasta ahora se ha  logrado con los Gobiernos de “Turno” es mayor asignación para la financiación de la Iglesia Católica, mantenimiento de los acuerdos con la Santa Sede, la asignatura de religión en los colegios, los conciertos siguen vigentes despreciando a la escuela pública y se ha permitido el expolio de edificios del patrimonio nacional por parte de la Iglesia.
Con la llegada de nuevos actores en la escena social y política  aspirábamos a superar esta serie de dislates propios de una sociedad teocrática. Desafortunadamente  NO siempre va a ser así.
El alcalde de Cádiz se ha envuelto en una bandera mística y ha actuado exactamente igual que el ex ministro Fernández Díaz, con una salvedad, el ex ministro era un beato irredento y no engañaba a nadie, usaba las instituciones públicas para aplacar su conciencia y dar satisfacción a los jerarcas de la Curia. D. Jorge era incapaz de comprender una democracia en la cual rigen las leyes humanas y existe una frontera para que las religiones no influyan en las instituciones públicas.
Por el contrario el Alcalde de Cádiz se presenta como un defensor de la laicidad y ante las críticas recibidas justifica su postura ocultándose tras una falsa protección de las clases populares y dice que su decisión tiene “un componente popular que nada tiene que ver con el componente religioso”.
Señor alcalde entonces la Orden de los Dominicos qué es ¿Un equipo de fútbol? Y ¿La Virgen del Rosario acaso es un obrero de la construcción? Además ¿se puede saber para qué quiere la virgen la medallita?
Lo que nos confunde es la obsesión que tienen algunos con poner de rodillas a las instituciones públicas ante la Iglesia. La explicación que  atisbamos es un ansia desaforada de mantener el status y para eso se valen de alcaldes melifluos. La medalla y los nombramientos  a la virgen, o al santo patrón, o al Cristo del lugar,  sirven para escenificar que la Iglesia Católica Española tiene aún mucho que decir en nuestras vidas; en la sanidad criticando la investigación con células madre, en la educación diseñando la educación de los niños, en la sociedad autorizando quien puede casarse y con quien, en la vida de las mujeres negándoles la decisión sobre sus cuerpos y dictando como deben vivir, en la sexualidad aprobando o corrigiendo conductas, en la justicia aupando en los altos tribunales a los afines y como ¡no!  En el Estado marcando la agenda de los gobiernos.
Por esos motivos produce estupor que Juan Carlos Monedero haga una defensa tan vehemente de la actuación de “Kichi”.
Sí Juan Carlos, SI es lo mismo la medalla de tu amigo y la medalla que otorgó el ministro beato. Es la misma distinción que  concede a la iglesia una autoridad  que no le corresponde, ¡No le corresponde ser un elemento notable de nuestras instituciones y por ende de nuestras vidas!  
Y puede ser relevante en la vida de Juan Carlos, o en la  vida del alcalde de Cádiz, o en las vidas de los Dominicos y de los 6000 avalistas.  Para dar rienda suelta a estos sentimientos  tienen su intimidad en el ámbito privado, incluso en público, pero debe estar vedado el espacio institucional, porque el Ayuntamiento también pertenece a los que discrepan con la elección religiosa de los Dominicos y de los firmantes.
Y los pobres no necesitan caballeros cruzados que les duerman con rosarios, necesitan políticos independientes y audaces que defiendan sus derechos contra supersticiones y argucias. 

sábado, 27 de mayo de 2017

Se resisten los barones

¡Pues no ha sido para tanto! Es bien cierto que la realidad en contadas ocasiones se acerca a las expectativas que alcanzan los deseos. Por modestas que sean las aspiraciones las metas logradas suelen quedarse cortas.
Las primarias del PSOE se atisbaron en el horizonte como un refrendo de la situación de resignado conformismo  o como un huracán de proporciones inimaginables cuyas consecuencias por  incontroladas podían dar al traste con el panorama actual. No ha sido tal, más bien ni chicha ni limoná.
Una vez se ha producido la victoria de Pedro Sánchez, el Secretario General repuesto se ha bastado para disminuir las expectativas al igual que antes de su degradante destitución él solo se encargó de  desguazar las esperanzas de regeneración.
No es nada fácil tener una segunda oportunidad y mucho menos ganársela luchando contra corriente, con todas las circunstancias desfavorables y sin más apoyos que los de cuatro fieles. Pedro se ha ganado su segundo tiempo, bueno ¡No seamos tan poéticos! En esta ocasión, las bases socialistas se han rebelado y han concedido un indulto al reo condenado por la oligarquía del partido.
No es necesario recordar cómo llegó  Sánchez al cargo. Fue apoyado por dócil y manejable. Los jerarcas buscaban alguien sumiso para el periodo transicional entre la marcha de Perez Rubalcaba y la llegada de Susana Díaz. La perfección de la jugada únicamente podía verse enturbiada por elementos ajenos al plan.
Entre los riesgos a tener en cuenta se hallaba que el PSOE tuviera una derrota  con un resultado electoral lo suficientemente bueno para pensar que Sánchez era el candidato y Secretario General idóneo.
El otro factor de peligro lo representaba el propio Pedro; sus ansias de notoriedad.
El primer ingrediente delicado  fue rápidamente resuelto descartando cualquier tipo de peligro, tras la primera cita electoral quedó sobradamente demostrado que el PSOE seguía en la caída libre iniciada por Alfredo Perez Rubalcaba.
En cuanto al segundo punto, los “dioses del socialismo” albergaban serias reservas debido a la personalidad del elegido, los jefes dudaban de su fidelidad. Tenían sospechas  acerca de la magnitud desbordante de su ego pero, aún así,  subestimaron la sed de gloria que albergaba. Cuando se dieron cuenta de que se estaba creyendo su papel de marioneta y que el muñeco comenzaba a cobrar vida propia era tarde, el pelele quería decidir por sí mismo. Les resultó intolerable y decidieron deshacerse de él.
El tortuoso camino que se ha visto obligado a recorrer no ha hecho de Pedro Sánchez un estadista de alto nivel, ni un político de primera fila, ni tampoco le ha dotado de ideología y principios. Sigue siendo el mismo ser vacio, melifluo y mediocre que antes de la defenestración.
No conviene al sistema  decir en voz alta y clara la verdad de lo que representan los resultados de las primarias socialistas. Las primarias tienen una lectura infinitamente más simple que la que se quiere dar desde atriles interesados.
En la mencionada cita con las urnas los electores llamados dictaron una sentencia clara con su voto. Retomaron en la medida de lo posible el control del partido y le dieron la victoria al que consideran legítimo Secretario General.
Nada más y nada menos.
La militancia ha dado un buen ejemplo de hartazgo. Estamos seguros que los votantes de Sánchez tienen tan poca estima por su valía política como los votantes de López o Díaz, pero han restituido al que habían elegido. No se han doblegado a las imposiciones de los “dioses socialistas” a los que rezan aduladores como Javier Lambán y otros muchos barones. Las bases  han clamado que no admiten dictámenes de las deidades ni aceptan a la sultana impuesta.
No es gran cosa pero es un pequeño rayo de esperanza, es verdad que la muestra de votantes con atisbo de pudor es muy pequeña si la pulsamos con el censo total nacional pero algo es algo.
 Quizás sirva como faro y por fin los votantes de todas las corrientes depositen su voto pensando en sus preferencias, su ideología, sus gustos, pero por encima de todo en su libertad de elección y castiguen de una vez a los políticos que les hurtan sus derechos, les adormecen con propagandas,  intoxican sus mentes, mienten descaradamente para  robar y manipular sus voluntades.
Sánchez dejará de ser Secretario General del PSOE cuando la militancia observe su falta de competencia, la carencia de ideología, la escasez de recursos políticos y la gran sobredosis de altanería y engreimiento, pero será cuando lo digan los militantes socialistas, no cuando se le ocurra a una colección de reliquias del pasado cargadas de soberbia que son incapaces de atisbar que su tiempo acabó ¡por fin!  

En la actualidad estos sabios socialistas que a duras penas son capaces de distinguir el microondas de la lavadora, siguen aspirando a dar lecciones de vida sentando cátedra de comportamiento en programas de televisiones amigas. No tienen inconveniente en aparcar su dignidad con tal de cobrar unos eurillos.  

lunes, 22 de mayo de 2017

Después de las primarias

Por fin ha llegado el día que pondrá blanco sobre negro la trayectoria que adoptará el PSOE, su deriva política, el programa de partido, el modelo social que pretende alcanzar y la ruta para lograrlo ¿Tantas aspiraciones encierran las primarias? Vayamos por partes:
Según algunos de los prebostes elevados a la sublime condición de oráculos del socialismo autentico, las primarias son un ejercicio inútil que únicamente sirve para que los candidatos a ocupar la secretaría general se despellejen entre ellos.
Para reforzar su razonamiento utilizan una reflexión que en su día hizo Ramón Rubial. Según el dirigente socialista se debería apartar de responsabilidad política a todo aquel que se ofreciera voluntario para un cargo. Para ello  aducía que “un puesto de responsabilidad siempre conlleva sacrificio y trabajo; luego aquel que lo desea voluntariamente es porque quiere obtener beneficios a cambio”.
Es decir, según el pensamiento de Rubial ningún Secretario General tendría que haber sido nombrado pues todos los que ha habido, de una u otra forma, se han postulado para el cargo. En realidad los capitostes desprecian y atacan las primarias porque se escapan del férreo control de su dedo. En el instante que los militantes se sienten libres y sin vigilancia votan según su mejor criterio. Así ha resultado ganador Pedro Sánchez; por ansias de liberación de las bases. Los militantes socialistas llevan décadas intentando zafarse del abrazo de oso con el que les asfixia el todopoderoso aparato emanado del felipismo.
No lo consiguieron cuando un Borrell vencedor fue acuchillado desde las bambalinas del partido. Borrell ni siquiera tuvo oportunidad de definir su proyecto político. Zapatero también  fue ganador en contra del aparato oficial y con inusitada rapidez se plegó a los amos del PSOE; sino ¿Cómo se entienden los nombramientos de su rival Bono y de Rubalcaba como ministro y portavoz del partido en el Congreso respectivamente? Los  lacayos de Felipe González vigilando al advenedizo Zapatero.
Los Popes del partido de la rosa acostumbran a desvariar cuando son despojados de sus atributos de poder y se resisten con denuedo  a dejar de ser decisivos. Para continuar en el candelero acostumbran a urdir  extrañas teorías o conspiran sin cesar contra sus sucesores si estos no se pliegan a sus deseos. De esta guisa encontramos a socialistas liberaloides como Leguina, marxistas arrepentidos como Felipe González, socialdemócratas de pachanga como Solchaga, socialista teocráticos como Belloch, socialistas de nobleza falangista como Bono o demócratas de patada en la puerta como Corcuera. En definitiva mercaderes de la ideología capaces de fundirse en íntimo abrazo con cualquier especie - política  o económica - que les garantice su propia supervivencia.
A esa gama de  ex altos cargos socialistas no les gustan las primarias como tampoco les gustaba Pedro Sánchez, dudo que les agrade Patxi López y cuánto me extraña que simpaticen con Susana ¿A quién darían su conformidad? Pues probablemente a ellos mismos si pudieran o tuvieran oportunidad de volver.
Pero en algo sí tienen razón, a partir del día 22 de mayo nada será igual. Pedro Sánchez volverá a ser el  Secretario General del PSOE y todo por culpa de unas malditas primarias que han puesto voz a una militancia que por mucho que protestara y chillara no tenía por qué ser oída. Un proceso que ha  dejado claro el clientelismo si los votantes tienen que identificarse, tal y  como sucede en el caso de los avales, pero que vuela a su antojo en el anonimato del voto secreto ¿Cómo explicar sino que Susana haya tenido menos votos que avales? Sencillamente porque todos los avales no eran libres.
Sánchez intentará articular el partido a su imagen y semejanza, concederá premios a los fieles e indultos a algunos disidentes. Se cobrará victimas para resarcirse de la traición.
Sin lugar a dudas habrá una cabecilla de la disidencia a  la que intentará decapitar por haber sido la instigadora del bochornoso episodio previo a su salida. Hoy las bases le han dado una oportunidad de oro para saldar deudas, la ganadora ha perdido y… “las urnas no mienten cariño”.
Las diferentes facciones hablaran de unidad y de confluir en objetivos comunes, pura palabrería. Los susanistas se han quedado huérfanos de la “tocada por los dioses del socialismo que venía a Parar, Templar y Mandar” ¡Cuántas veces se arrepentirán Lambán y su corte de aduladores  de haberse postrado tan de hinojos a los pies de la señora!
De inmediato comenzarán las intrigas para volver a defenestrar a Sánchez  y los más  osados lamedores  tratarán con suficientes genuflexiones ganar su favor. Pedro hará bien en  preparar sus defensas utilizando las   artimañas adecuadas  que le permitan  sobrevivir,  ahora ya sabe lo que le espera tras las cortinas del decorado: una recua de insaciables dispuestos a devorarle en cuanto muestre el menor signo de debilidad.
Tendrá que desenmascarar a su Perez Rubalcaba si quiere dormir tranquilo y no pendiente de que le apuñalen de nuevo.
Tampoco habrá entrado el PSOE en una nueva etapa de regeneración, las corporaciones locales tardarán en adecuarse al nuevo escenario, las Comunidades Autónomas sobrevivirán al nuevo escenario tras la  “hecatombe susanista” sosteniéndose en el bastón de Podemos. Sí, el mismo báculo  que no  le fue permitido usar a  Pedro para llegar hasta la Moncloa. La desmemoria de Lambán, Page, Vara, Ximo…  fue épica.
En aquel momento mandó el temor, desde las cloacas del Estado se pueden percibir olores tan nauseabundos que la salida a la luz de determinadas cuestiones es posible que pusiera en entredicho todo el andamiaje del sistema nacido en las componendas del 78.
Dejar que una formación política nueva - sin ataduras convencionales y sin deudas con poderes fácticos - lograra escarbar entre los escombros del Estado, podría resultar extremadamente dañino para los verdaderos amos del Cortijo Nacional. Mejor dejar la escoria quieta aunque los responsables del estercolero se sienten cómodamente en consejos de administración de Eléctricas, Bancos, Compañías energéticas y sigan viajando a Suiza, Panamá o Islas Caimán.

¿Es mejor taparse la nariz que abrir las ventanas para airear las pestilencias? A esa pregunta se tiene que atrever a contestar Pedro Sánchez ahora que ha conseguido entrar en la prórroga.