lunes, 20 de julio de 2026

Jugar a juzgar

 

Pensábamos que el ordenamiento jurídico español tenía una componente de respeto a los derechos procesales que inhabilitaba bastantes aspectos de arbitrariedad. Pero mire usted por donde no es así.

Con el paso de los años nos hemos dado cuenta de que la manida frase: todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, no es del todo cierta.

No vamos a pretender enmendar la plana a sesudos estudiosos de la jurisprudencia nacional, aunque saberse de memoria unos cuantos artículos de código penal y unas pocas sentencias del tribunal Supremo, NO hace a los togados infalibles en sus decisiones.

Todos los tribunales e instancias han dictado y dictan sentencias tan peregrinas, que órganos superiores han tenido que corregir las múltiples  meteduras de pata que cometen.

Sin olvidar, por supuesto, a aquellos magistrados que sentencian y han sentenciado por afinidad, cercanía o intereses.

Si alguien duda de esta afirmación,  puede preguntar al ex Director General de la Policía  el popular Ignacio Cosidó, como pensaba controlar la Sala 2 del Tribunal Supremo por la puerta de atrás si la renovación del CGPJ se ajustaba a los gustos de su partido.

El preboste del PP y el Juez Marchena, señalado como elegido para presidir el CGPJ, deberían de dar alguna explicación acerca de esa aspiración del político, y a ser posible que cuando suceda, estemos vivos. Aunque mucho nos maliciamos que eso NUNCA va a suceder.

Tampoco estaría de más conocer cuánta y de qué calidad era la disponibilidad del juez para que el mandatario del PP tuviera semejante certeza sobre el dominio de la Sala 2 del Supremo (La sala de lo Penal) ¿Posible parcialidad por afinidad política?

También sería  conveniente conocer como instrumentalizan los plazos para que el daño sea materialmente irreparable. Habrá discrepantes que digan  que eso no es así. Vayamos a un caso práctico:

Un juez, llamémosle X, busca y rebusca en la vida de una persona para encontrar una conducta que pueda parecer delictiva, a pesar de ser regularmente corregido por instancia superior, dicta unas exageradas medidas cautelares. La imputada recurre, cuando son anuladas las cautelares, ya ha tenido lugar la cumbre de Jefes de Gobierno a la que la  consorte estaba invitada y no puede asistir.

En su resolución La Audiencia reprocha al juez X determinados comentarios desafortunados plasmados en sus dictamenes y corrige – de nuevo – muchas de sus decisiones. Pregunta que deberíamos hacernos: ¿Cómo, cuándo y de qué manera  va X a resarcir el daño ocasionado y qué ejemplar correctivo le va a ser aplicado?

Hace mucho tiempo que el colectivo Judicial es percibido como uno de los principales problemas y peligros para la democracia y la convivencia en España.

Y por lo visto está justificada esa desconfianza de la ciudadanía.

Las admisiones de querellas fundamentadas en rumores periodísticos, las instrucciones basadas en falsas noticias, la búsqueda de la imputación antes que la resolución de un delito, las medidas cautelares desproporcionadas aplicadas a determinados colectivos, las sentencias absurdas repetidamente corregidas por los tribunales europeos, se repiten con tanta frecuencia que se hace difícil creer en: “La justicia es igual para todos”. Ni siquiera es justicia.

La frasecita no se sostiene cuando se piensa en los chicos de Alsasua, en los seis de Zaragoza, en Pablo Hassel, en Valtonic, en Los titiriteros, en Héctor de Miguel, Alberto Rodríguez, Atutxa… Acabaría con el espacio que tengo si enumerara los infinitos casos de “mierda jurídica” que acorrala nuestras vidas.

Los curas violan niños/as, los policías agreden a manifestantes, otros policías torturan a detenidos en las dependencias policiales, el Jefe de Estado se autoexilia después de defraudar a Hacienda sin ninguna consecuencia jurídica y tenemos que tragar con la frasecita “La justicia es igual para todos”. Únicamente cabe la contestación de José Antonio Labordeta desde la tribuna del Congreso: ¡Váyanse ustedes a la mierda!

Nadie, ningún juez X, ni ningún tribunal, Audiencia, Superior, o Supremo, pueden abrir en canal la vida de nadie para ver por dónde puede conseguir meterle mano. A esa figura los letrados lo llaman investigación prospectiva, pero eso es quitar gravedad al asunto. La denominación correcta sería la que definiera como delincuentes peligrosos a los que - valiéndose de su estatus procesal - están llevando a cabo un ataque a los derechos civiles.

No hay una nomenclatura definida, pero suena a que es una maniobra bien orquestada para desacreditar el paupérrimo equilibrio Constitucional, con la intención de colocar en el gobierno de la Nación a las marionetas afines ¡Como dios manda! 

¿Seguiremos callados, sumisos y dóciles ante semejante latrocinio? Me malicio que sí.

En su día el movimiento 15M representó un soplo de aire fresco para renovar un sistema bipartidista caduco y podrido. El mundo nos miraba con admiración. Por fin la sociedad civil española ponía pie en pared y gritaba ¡Hasta aquí!

La reacción fue fulminante, sin ningún pudor, resoluciones infames de jueces vendidos, policías corruptos y periodistas  sin ética sumisos a Tele 5, Antena 3, la Sexta, La Cope, La Ser, ABC, La Razón, Radio María, muchísimos “panfletuchos” que me niego a nombrar, los Trolls pagados con dinero público, los Púlpitos de las iglesias, la Curia Obispal…,  se encargaron de sepultar por medios, lícitos e ilícitos, cualquier atisbo de regeneración democrática.

Montañas de demandas que se admitían a trámite por un artículo publicado en un medio sin firma ni responsabilidad, pruebas fabricadas falsas y “burdas” (Ferreras dixit),  repetición exhaustiva de los supuestos delitos hasta que – cuando el recorrido judicial no daba para más -  se cerraban en el más absoluto silencio. Ese doping antidemocrático dio el resultado buscado.

Renació el bipartidismo, el soplo de aire fresco se fue diluyendo y empezaron a ganar los bulos, mentiras, difamaciones, acosos, inculpaciones, violencias, todas gratuitas y sin que se haya dado una adecuada respuesta por parte de las autoridades encargadas de velar por la legitimidad constitucional.  

Los Gobiernos de coalición - comandados por el PSOE - permitieron que se acosara a Ministras y Vicepresidentes. Ningún problema, eran “perroflautas”  de Podemos, no eran de los suyos.  Y además, con ellos en el Gobierno, Pedro Sánchez no podía dormir.

Seguramente ahora con David Sánchez ya condenado y Begoña Gómez con posibilidades de ir “p’alante” a Alcalá Meco por condena penal, Pedro pueda dormir a pierna suelta.

En la actualidad nos encontramos con la nueva moda que vuelve locos a los jueces: ¡Jugar a Juzgar!

Porque así, ¡España va bien!, ¡El que pueda hacer que haga! y ¡Viva el vino!

lunes, 13 de julio de 2026

Sin palabras

No quedamos aturdidos cuando recibimos noticias de toda índole, en realidad nuestra consternación viene larvada por los sucesos que nos acogotan. ¡Somos incapaces de reaccionar! Estamos, o nos han colocado, en una especie de estado catatónico del que no sabemos salir. O no encontramos la salida.

Y no hablo de nuestro pequeño mundo hispánico que nos adormece con las proclamas de “los salva-patrias” o los insultos barriobajeros de la “Curia Obispal”, me refiero a la situación del conjunto del globo terráqueo.

El mundo vivía instalado en una nube de falsa concordia que, sin ningún motivo ni prueba alguna, considerábamos indestructibles. Esa era la visión con la que nos tranquilizábamos los habitantes del llamado mundo desarrollado.

Los otros mundos, el por desarrollar y el que, sin pudor alguno usamos como escombrera, distaban mucho de pensar lo mismo: Somalia, Yemen, Siria, Líbano, El Caribe, Nigeria, Liberia, Afganistán, Irak, Guinea…,

Esas latitudes alejadas de los centros de negocios vivían inmersas en una especie de alarma permanente porque - en cualquier momento-  podían ser objetivo de las ansias posesivas del primer mundo. Únicamente era necesario que tuvieran algo deseable, petróleo, minerales útiles, piedras preciosas, oro, tierras raras…

Asia, África, América central y Sur América, el Ártico, la Antártida…,  viven esperando que los depredadores no reparen en las riquezas naturales que poseen. Y sí eso es inevitable, esperan que, cuando  los usurpadores se den cuenta de las posibilidades que representan los recursos naturales de esos parajes, tengan conciencia negociadora y se avengan a explotar esas riquezas de una forma justa para sus poseedores.

Esto último lo he vuelto a leer y me suena a broma cruel, pero lo dejo para poder decir que tiene cero posibilidades que algo así suceda.

Durante siglos la historia nos ha contado que la codicia del animal humano no tiene límites.

Con la finalidad de satisfacer sus apetencias no encuentra inconvenientes para desoír las elementales normas de comportamiento con sus semejantes. Por supuesto con aquellas especies, razas o etnias que su imaginario ha decidido otorgarles un estatus de inferioridad, su relación es de imposición del dominio. Ante la resistencia no vacila en utilizar el comodín del exterminio.

En la actualidad el globo terráqueo vive en un desasosiego permanente. Los mundos segundo y tercero contienen la respiración porque  el mundo desarrollado se ha preocupado de llevar lejos de sus fronteras la muerte y la desolación.

Al igual que Saigón está muy lejos de Florida, Gaza y Teherán están lejísimos de New York, por lo tanto son lugares propicios para guerrear sin que moleste el ruido de las alarmas antiaéreas. Tampoco Londres, París o Berlín  están ubicados cerca de los lugares de muerte  y genocidio.

Al fin y al cabo catalogar a los atacados como terroristas es suficiente para justificar su aniquilación. Peligrosos terroristas porque en ocasiones se rebelan al ver su tierra ilegalmente ocupada por invasores disfrazados de colonos agrícolas. La ocupación del territorio palestino conlleva pérdida de derechos, ser tratados como indeseables en su propia tierra, ver sus tierras y propiedades usadas por los ocupantes mientras ellos con sus familias son condenados al éxodo.

Una vez establecido el objetivo y los motivos, hay que  encontrar al carnicero que haga el trabajo sucio.

Netanyahu es un individuo, mediocre y acomplejado, acosado por un futuro cercano que dará con sus huesos sionistas en una cárcel israelí para cumplir una condena dictada por un tribunal Judío. El juicio por crímenes de lesa humanidad y genocidio no se celebrará  de momento. Quizás algún día cambien las leyes y se pueda juzgar con más inmediatez a los asesinos poderosos por sus crímenes.

El cómplice necesario para la barbarie que rodea Oriente Próximo, el “Loco Anaranjado” inquilino de la Casa Blanca, tampoco será conducido esposado ante una corte penal internacional.  Si USA, la mal llamada democracia modelo del mundo, admite con naturalidad tener a Trump como presidente, es poco probable que el resto del mundo se implique en conseguir que se haga justicia.

Un delincuente condenado por delitos de agresiones sexuales, del que se tienen fundadas sospechas de su participación en actividades delictivas bastante más graves aún por aclarar – papeles de Epstein – es quién está marcando la agenda de comportamiento moral de la humanidad.    

El mundo desarrollado  podría parar los pies a los abusadores pero me temo que no quiere, o por lo menos, no tiene claro si debe y si nos fijamos en el Secretario General de la OTAN (Rutte) y otros aduladores semejantes, podemos decir que no se atreven.

Por esas y otras muchas razones ¡Así nos luce el pelo! color Naranja fosforito.