jueves, 13 de febrero de 2020

El poder



Hemos conocido una serie de medidas legislativas que el nuevo Gobierno quiere llevar al Congreso  para aprobarlas con la mayor celeridad. Todas ellas están impregnadas de un destacado componente reivindicativo de avances sociales.
Hace tiempo que los partidos de progreso se vienen planteando la necesidad de introducir una reforma en el Código Penal para penalizar la apología del franquismo. Sería un paso ineludible para cerrar una de las muchas deficiencias que quedaron inconclusas tras la “modélica” Transición.
Calificar como delito la exaltación del franquismo es una deuda  que debe de ser saldada de una vez por todas. La medida llega con varias décadas de retraso y con toda seguridad contará con la dura oposición de los residuos fascistas que ensombrecen nuestra convivencia. Sin olvidar a los militares franquistas que aún pululan por las fuerzas armadas. A estos gérmenes purulentos del pasado dictatorial les pondrá voz el grupo político de “homínidos nostálgicos en vías de desarrollo”; el PPOX. En sus dos vertientes, la que trata de reclutar simpatizantes visitando acuartelamientos e instalaciones militares y la que destila soberbia mirando con desdén a los plebeyos.
Se rumorea que el simulacro de “Rambo” de la ultra-ultra derecha está realizando una turné para conseguir el favor y la simpatía del gremio uniformado y de paso aprovecha para pegar unos tiritos.  Si no consigue grandes resultados, siempre podrá consolarse con el olor a rancio que respirará en algunos despachos de la milicia. Aunque parezca mentira, muchos de ellos todavía no han  sido aireados por los vientecillos de democracia que han soplado durante  los últimos 40 años.
Estas iniciativas que van a ser debatidas emanan de una extraordinaria demanda social y van acompañadas de una enorme sensación de necesidad para ponerlas en vigor. Su aprobación parece tan  necesaria como justa, pero es seguro que van a chocar contra el muro que levanten las derechitas cobardes al compás que marque la “derechona de los machotes”.
Las cobardes y la otra  no estarán solas, una suerte de cofradías del desprecio acompañaran las exigencias de la rutina conservadora y empujarán con fuerza para que el Gobierno sienta el acoso al que va a ser sometido.  Todas las propuestas gubernamentales serán cuestionadas por alguno de los diferentes grupos fácticos que manipulan a este país.
Previo a la reforma del Código Penal el ejecutivo ha servido como aperitivo la aprobación de la ley de eutanasia. La nueva normativa ha sido presentada para comenzar su tramitación, ¡y qué tramitación!
Hace tiempo que la implantación de una ley que ayude a morir dignamente es una urgente necesidad.  Ayudar a transitar desde la vida a la muerte ha sido largamente demandado por una amplia mayoría social. Carentes de argumentos las formaciones políticas discrepantes han protagonizado un lamentable esperpento parlamentario.
El portavoz designado por el PP  para defender la negativa de su formación a la tramitación de la ley es digno de estudio en los tratados de sociología patológica.
El individuo – del que voy a omitir su nombre – calificó la iniciativa como recorte en sanidad enmascarado de medida social. Parafraseando a un compañero de su propio partido podíamos decir: ¡Manda güevos! El diputado conservador considera que legislar para favorecer la eliminación del sufrimiento es fomentar la eliminación de enfermos y mayores.
El interfecto insinuaba un trasfondo económico en la medida y así hacía hincapié en el ahorro que se va a producir cuando una persona decida libre, manifiesta y voluntariamente poner fin a la permanencia en su ciclo vital.
Resulta que ahora - para oponerse a la ley – el PPOX defiende la aplicación de cuidados paliativos ¡Sí! Ahora utilizan como argumento la técnica sanitaria que antes les sirvió para que unos malnacidos, amparados por una sinvergüenza, acusaran de 400 homicidios al fallecido doctor Montes y su equipo. Los acusados fueron absueltos de los cargos por la Audiencia Nacional, aunque previamente hubieron de soportar un verdadero calvario y un feroz acoso judicial y mediático. El reconocimiento judicial de su inocencia no palió los sufrimientos padecidos, ni siquiera las penas y sanciones que  le fueron impuestas a desaprensivos como Miguel Ángel Rodríguez por un delito de injurias a Luis Montes. Poco consuelo para tanto dolor gratuito cuando el consejero Lamela y su jefa Esperanza Aguirre - auténticos responsables de la persecución – siguieron con su plácida vida.
El sector de poder o grupo fáctico denominado Iglesia Católica, Apostólica y Romana es el principal escollo que la humanidad se encuentra para abandonar dignamente su estado terrenal. Los Obispos siguen empeñados en otorgarnos el perdón a través del martirio. Cada cual que piense y obre como  quiera, lo único que queda claro es que los primados religiosos son capaces de cualquier cosa para mantener la absurda idea de conceder a un ser de su imaginario la propiedad sobre nuestra existencia.
Aparte de la oposición política parlamentaria el Gobierno de coalición deberá lidiar con el fanatismo de militares rancios de casposo abolengo y obispos facciosos con olor a naftalina. No tardaremos mucho en ver unidos a unos y otros con el único y verdadero poder; ese que cambia gobiernos, nombra reyes y alza dictaduras: el dinero.
Los financieros estudiarán cuidadosamente sus opciones y si los militares tienen fuerza y los obispos lo bendicen sobrará dinero para derribar al Gobierno.

lunes, 27 de enero de 2020

Vuelta al pasado


Señoras y señores de Ciudadanos ¿Son ustedes conscientes que su recorrido vital en la política activa española está próximo a su final?
Al igual que el incoherente comportamiento de Albert Rivera concluyó con su defenestración y posterior desaparición del panorama político nacional, la deriva ideológica que actualmente padecen unido a la exposición pública de sus propias contradicciones, les enviará a todos ustedes a ese  lugar al cual enviaban a los pesados mediocres  el genial Fernán-Gómez y el inigualable Labordeta: ¡A la mierda!
No voy a entrar en el carácter social demócrata centrista con el que se presentó en sociedad la formación naranja, ni siquiera analizaré la deriva liberal centrista que más adelante abrazaron cuando empezaron a tener apoyos vía IBEX 35.
Tampoco perderemos tiempo criticando el arrodillamiento antinatural que han llevado a cabo al sentir en  los ojos la mirada de la  derecha dura, como diría “el hombrecillo insufrible”: no han aguantado la mirada.
Todo ello es políticamente muy importante, pero no estamos aquí ahora para juzgar esas conductas, el veredicto  ya lo dieron los electores el 10 de Noviembre y la bofetada aún resuena en el Congreso.
Nuestro interés es para que recuperaran un atisbo de digna coherencia - si ello fuera posible - y cumplieran mínimamente con parte de sus postulados antes de desparecer. No se conviertan ustedes en una mala copia de Rosa Díez y no se conviertan en una deleznable política pasada de moda con ansias de protagonismo.  
No vamos a ser tan optimistas de pensar que van a cumplir con alguna de sus promesas políticas, pero no estaría de más que cuando desaparezcan no lo hagan habiendo llevado a este país al pleistoceno ideológico del clericalismo  más rancio.
En la ciudad de Zaragoza hubo una vez un alcalde que tildándose de socialista “procesionaba” con un crucifijo por los plenos municipales, después le besaba la mano al arzobispo y encabezaba todas las rendiciones de las instituciones civiles ante el poder eclesiástico.
El juez Belloch colocó a la inmortal, muy noble y muy leal ciudad de Zaragoza a la cabeza de las ciudades humilladas por las sotanas.
Esos tiempos fueron felizmente superados por una legislatura municipal que separó – aunque fuera fugazmente – al consistorio del arzobispado.
Durante el mandato del alcalde Pedro Santisteve (Zec) se intentó remediar los expolios perpetrados en forma de inmatriculaciones y fue revertida al Ministerio de cultura - su legítimo propietario - la iglesia de San Juan de los Panetes que ilegalmente se había apropiado el Arzobispo de Zaragoza monseñor Elías Yanes.
Con estupor vemos que esos tiempos de reparación han acabado, postrados de hinojos ante la voracidad clerical de la ultraderecha. Los concejales del grupo de Ciudadanos del Ayuntamiento de Zaragoza han recuperado costumbres pasadas.
Del edil Azcón y sus compañeros del PP hay poco que decir, siguen transitando por la oscura etapa de la Edad Media.
Parece que en estos momentos toca colocar bien visibles imágenes religiosas, no vaya a ser que al señor alcalde le de un apretón místico y necesite echarse rápidamente unos rezos.
No obstante a unos  25 metros de la Casa Consistorial se levanta majestuosa  la Basílica del Pilar y pocos metros más adelante el regidor tiene las capillicas del  cabildo zaragozano.  Para un apurillo urgente tendrían que servir ¿no?
Por si no fuera suficiente, unos metros más allá se encuentra el  edificio de la Catedral de la Seo y ahí sí que puede orar a gusto rodeado de imágenes de cristos dolientes y mártires sacrificados.
Vamos que es innecesario este despliegue de alcaldesa beatería, salvo que resulte de  imprescindible urgencia que el alcalde pueda orar sin tener que abandonar el Consistorio.
O dicho de otra forma,  para  el señor alcalde resulta del todo imprescindible estar a buenas con sus vecinos de las sotanas no vaya a ser que le retiren los apoyos el Arzobispo por un lado y los ultramontanos de la derecha por el otro.
El próximo San Valero los representantes de la población (de toda la población zaragozana) saldrán con sus bandas, tras  el bastón de mando de Azcón, detrás de los caballos, los tambores y los timbales. La imagen de los políticos siguiendo la estela de los prelados   dejará claro que volvemos a estar muy lejos de ser un país clericalmente independiente.
Ustedes, los políticos de ciudadanos seguirán obedeciendo lo que manden los amos que les han colocado en los sillones.
Lo de cumplir con la Constitución (Art, 16.3) en su mandato de aconfesionalidad del Estado y de neutralidad en materia religiosa ya lo dejamos para más adelante que en la actualidad están muy ocupados con Cataluña y esos grupos de bolcheviques, bolivarianos, separatistas y rompe constituciones que nos gobiernan. 

viernes, 17 de enero de 2020

Suenan las trompetas


Si algún incauto pensaba que las aguas retornarían a mansas tras las bazofias vertidas en sede parlamentaria, ya puede ir desechando la idea.
Las intervenciones de los portavoces y líderes políticos de la actual oposición dejaron al descubierto que profesan nulo respeto a los resultados electorales, a la decisión de los electores y a las normas legales; en definitiva al cacareado sistema democrático que tan vehementemente dicen acatar.
Es de suponer que los impulsores del Gobierno de coalición  eran perfectos conocedores del marrón que se les venía encima.
En marzo del 2004 Rodríguez Zapatero ganó unas elecciones generales cuando las encuestas  aseguraban  la victoria de Mariano Rajoy, o para ser más precisos: de su mentor José María Aznar. A partir de hacerse públicos los resultados oficiales tuvo lugar una despiadada campaña contra el sorprendente ganador.
La falsaria gestión que realizaron los ministros del Gobierno saliente - unido al brutal atentado del día 11 - persuadió a los electores para ir a las urnas con la firme convicción de que  era necesario de forma urgente un cambio  de rumbo para reconducir el país.
Los españoles eligieron libremente pero ahí no acabó la cosa.
La rancia derecha española parece que está genéticamente incapacitada para aceptar que la finca no les pertenece y acostumbran a menoscabar la victoria de los rivales políticos sembrando de dudas el proceso, esparciendo incertidumbre sobre la limpieza de los mismos o, como hicieron en la cita del 14 de marzo de 2004, gestando una teoría de la conspiración mediante la cual los españoles - según los panfletos de la época – unos seres absolutamente idiotizados, asustados y pusilánimes otorgaron su voto a un ”cretino” como Zapatero, cuando tenían que haberse quedado en casa contemplando como ganaban ellos las elecciones; el partido  que se lo merecía por encarnar y representar los auténticos valores del españolismo puro, o sea el de  los que piensan, se comportan y hacen lo que dios manda.
Los folletines mediáticos se ocuparon de propagar a los cuatro vientos la teoría de la conspiración “zapateril” urdida por el “canallesco” Rubalcaba.
Intentaron meter a ETA con calzador para obtener réditos políticos de igual manera que pasearon por el fango a los estamentos judiciales que desmontaron sus teorías “conspiranoicas”.
Si para esta derecha tan patriótica todo vale con tal de seguir en el poder ¿Qué no ha de hacer para recuperarlo?
En esas están actualmente, con notables y peligrosas diferencias. Ahora, desde las profundidades de la caverna ha salido a la luz la bestia que tienen dentro.
La rama dura de la ultramontana derecha hispánica ha decidido que es la hora de abandonar los complejos y escrúpulos. Piensan que ha pasado el tiempo suficiente desde su sesión de maquillaje democrático y que ahora nadie les va a reprochar sus orígenes.
Las notables carencias de la “modélica transacción” a la democracia desde el franquismo, se ponen de manifiesto con la esperada virulencia. Ya no se esconden, ya no creen necesario proclamarse demócratas de toda la vida, ahora abiertamente abogan por una vuelta atrás para recuperar el estatus que les pertenece. Aunque no tienen nada que recuperar porque nada perdieron, únicamente hubieron de ser discretos y no alardear mucho de su condición de privilegiados hijos del Régimen. 
Ya no se conforman con eso. Quieren su lugar y lo quieren con fanfarrias y reconocimientos. Se acabó el negar su ideología. Son fascio-franquistas, sí y ¿Qué?
Ahí es donde reside el peligro. Las proclamas del ex general Coll - casualmente hijo y nieto de alcaldes franquistas – son un llamamiento a lo que en términos golpistas se denomina “reconducir la situación”.
No le gusta como se ha conformado el Gobierno, no le concede legitimidad democrática, no concede legitimidad democrática al sistema de partidos actual, no admite la participación de formaciones con idearios diferentes al suyo, considera inadecuado permitir que los ciudadanos voten libremente porque no saben elegir adecuadamente, aboga por blindar la Constitución del 78 haciendo hincapié en dos aspectos: la jefatura del Estado en la figura del Rey y el Ejército garante de la unidad de España. El resto del articulado constitucional le trae al pairo.
Haría bien el ejecutivo de coalición en comprometerse seriamente para vigilar los movimientos que se puedan gestar en las salas de oficiales de las diferentes unidades.
De pensadores peligrosos como Fulgencio están a rebosar los acuartelamientos. Sería una pena desandar el camino hacia la modernidad por no haber resuelto de una vez las miserias del pasado.

martes, 7 de enero de 2020

¡Que vienen los rojos!


La entrada del nuevo año está dejando momentos delirantes por no decir esperpénticos. Durante las sesiones de investidura hemos asistido perplejos a demostraciones inéditas de papanatismo político mezclado con ordinariez y aderezado de violenta chulería.
Las intervenciones de la derecha han sugerido una proclama nacional-católica de nuevo cuño que nos retrotrae al guión de la infame película Raza. El guionista del film era tan mediocre escribiendo como dirigiendo un país, la única diferencia entre ambas actividades fue que en sus escritos los muertos eran ficticios y en su vida real llenó España de fosas comunes.
No podían esperar más los agradecidos estómagos monárquicos para saltar en la defensa  de la figura del Jefe del Estado. La excusa para los vítores fueron supuestas e inexistentes agresiones a la figura del “Preparado”. En realidad lo que buscan es lamerse las heridas y aplacar los picores que les produce no ser los nominados por el Borbón.
Si fueran consecuentes con sus ideas pedirían cuentas al rey por haber designado a Pedro Sánchez candidato a la investidura de Presidente del Gobierno. Con lo “preparao” que está Felipe es incomprensible que no se diera cuenta que Sánchez es un “Caballo de Troya“ del comunismo-separatistismo-populismo-sedicioso-traidor.
Sabemos que la ley contempla la ausencia de responsabilidad Real. Es decir el rey es irresponsable, lo que le convierte en inimputable. Desconocíamos que también es “no-criticable”, si bien lo que verdaderamente nos gustaría es que fuera insobornable e incorruptible.
Por cierto que el tiempo ha llegado para poner a cada cual en su sitio. Durante la fiesta de la Pascua Militar, Felipe VI aprovechó la ocasión para recordar a todo el mundo su condición de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y la misión que la Constitución de la “Modélica Transacción” marca a los ejércitos: la defensa de la indivisible unidad de la patria. Un aviso.
El Jefe del Estado con su uniforme de Capitán General del Ejército del Aire interpretó el papel de enseñante de la Constitución y exhibió la fuerza que le otorga la Carta Magna. Otro aviso.
Podía haber sido más didáctico con los cafres ultramontanos recitándoles el Art). 1 de la Constitución…. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, o el Art). 6…Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.
Con estos puntos queda claro que el nombramiento que realiza la cámara de representación elegida por los españoles es absolutamente legítimo, aunque la carcunda casposa y sus comunicadores se empeñen en deslegitimar las elecciones que no ganan. En breve comenzará el bombardeo para inculcar en el subconsciente colectivo la idea de ilegitimidad aunque el Gobierno haya salido de las urnas.
Los Abascal, Arrimadas, Borbón y Casado cumplen sobradamente con todos los parámetros de las peores esencias patrias.
Mientras unos se desgañitan gritando vivas al rey, el otro lanza a la cara de toda la población su condición de dueño y señor de la finca. No olvidemos que en las fincas se hacen las labores tal y como el patrón manda.
Avisados estamos. Vienen unos tiempos de bronca y crispación como nunca hasta ahora habíamos tenido ¿Seguro?
Recordad la primera legislatura de Zapatero, todavía siguen las secuelas de la infame teoría de la conspiración, aún se oyen los insultos que recibió por parte del “moderadísimo Rajoy” y permanece en el ambiente la ilegitima llegada a la Moncloa del que llamaron “amigo de los terroristas”.
El déficit democrático de este país es preocupante. Formaciones políticas que amenazan con la eliminación sistemática de derechos alcanzados -  derechos que ellos mismos utilizan de forma habitual – están soliviantados porque son incapaces de aceptar las consecuencias de la voluntad de los votantes ¡Solo cuando no les favorece esa elección!
El chorrón pierde-votos, el máster de HarvAraca y el chupa sangres del Estado utilizan la Constitución como escudo y la defensa del monarca como ariete.
El “Campechano” convertido en “emérito” entendió rápidamente que su padrino había muerto y el franquismo tendía a debilitarse. Con presteza se mimetizó de demócrata y consiguió convencer a muchos que le debían la democracia. Fue uno de los pocos Borbones que hemos sufrido que - aunque no pensara en el bienestar del pueblo - por lo menos no se dedicaba a esclavizarle como hacían su abuelo Alfonso XIII y sus generales. Según su amiga Corina se entretuvo con trapicheos que debieron calmarle las tentaciones absolutistas.
El verdadero riesgo que corre el “Preparao” le viene por el lado de los amigos que quieren acompañarle. Su mensaje el día 3 de Octubre de 2017 posicionando a la Corona al lado de la torpeza del Gobierno de Rajoy ya resultó sobradamente esclarecedor.
Si sigue metiendo la pata pronto aparecerá en Colon al lado del trío reaccionario gritando ¡Que vienen los rojos!

miércoles, 25 de diciembre de 2019

El mensaje

Durante las entrañables fiestas, soportamos la impudicia con la misma naturalidad que comemos langostinos. Asistimos impertérritos a muestras de la más absoluta indecencia.
Con el paso del tiempo hemos adquirido una gruesa costra de inalterable desdén que nos aísla de aquello que nos resulta difícil de modificar.
Ver la pantomima real de simulada preocupación por los problemas que afectan a sus vasallos resulta enternecedor.
La andanada de tópicos soltados por la regia majestad borbónica durante la comedia televisada este año 2019 de la era cristiana, ha sido fiel al vodevil esperado.
Una institución - tan caduca como innecesaria - se cuela en nuestras cenas para demostrarnos una vez más su completa inutilidad.
No es del todo cierto que la monarquía no sirva para nada, sucede que -para los mortales comunes - es irrelevante y solo es útil para sus propios intereses y los de su estirpe.
Ese crisol de culturas al que denominamos España sufre los avatares de una esperpéntica situación política.
Con la nueva estructura de representación parlamentaria que las nuevas corrientes han propiciado nace una tenue esperanza para abrir un proceso constituyente.
Los partidos mayoritarios, otrora dependientes de partidos de ámbito nacionalista, se ven ahora abocados a atender las aspiraciones de grupos regionales, autonómicos o provinciales.
Si a esa situación se suman las corrientes ideológicas distanciadas del "oficialismo bipartidista", el resultado es un Congreso variopinto que necesita de grandes dosis de consenso político.
Al tiempo que se acrecientan las dificultades de convivencia entre los entes públicos, se obvian las cuestiones que  atañen a las clases trabajadoras. Aunque en la actualidad haya que andarse con cuidado para  llamar trabajador a un cualificado. Sea asalariado o no.
En la piel de toro no gusta ser clase trabajadora, son preferidas otras denominaciones de más relevancia y enjundia. No les importa que para sentirse de otra categoría tengan que sufrir atropellos y vejaciones. La humillación es llevadera si va acompañada de alguna migaja de diferenciación de la plebe ¡Para los "apesebrados" es tan insoportable ser plebe!
El preparado monarca que nos reina y del cual somos vasallos, o sea que nos avasalla, ha vuelto a leer de corrido y sin trabucarse todo un discurso navideño. Una de sus dificilísimas obligaciones. Otra de ellas - la de mayor importancia - la ejecutó al dejar resuelta la continuación dinástica.
Como digno sucesor de una inacabada situación post-dictadura, Felipe VI se ajusta al papel que le corresponde: el de engendro mediador entre los partidarios de un Estado moderno y los nostálgicos defensores del absolutismo de su  bisabuelo.
Estos últimos encontraron consuelo durante la brutal dictadura del "apadrinador" de su padre.
Franco dejó una herencia envenenada en forma de monarquía. Seguimos disfrutando del regalo sin quitar el envoltorio del paquete.
Para acabar el proceso democratizador que en su día fue iniciado, es imprescindible retomar sin ambigüedades el proceso constituyente. Las Constituciones son leyes vivas
adaptables y modificables en función de la necesidad.
¿Por qué tanto temor a la apertura del debate que dé solución a los problemas que nos aquejan?
El modelo de Estado, la cuestión territorial, la ley electoral o la Jefatura del Estado  son temas candentes que están en el punto de mira ¿Nos daremos una oportunidad de solucionarlo? O por el contrario ¿Seguiremos atados a una convivencia lastrada por transmisiones del pasado?
Los Borbònes hispánicos adolecen del menor atisbo de modernidad para venderse como defensores de las esencias democráticas.
Adolfo Suárez no osó preguntar a la población sabiendo que perdería el regio referéndum.
Los demás Presidentes no se han atrevido a plantear la elección entre Monarquía o República por temor al resultado.
Se reconozca o no, ese y no otro es el verdadero freno a la apertura de cambios sustanciales en este país.
La figura del rey es el baluarte real donde se anclan los privilegios ancestrales que disfrutan los caciques, defienden los sables nostálgicos, justifican los políticos acomodados y santifican los obispos mantenidos.
Todos ellos son brazos ejecutores de un sistema monárquico que de poco nos sirve y para nada aprovecha.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Pestilencias periodísticas


Aun cuando nos resulte difícil de aceptar la situación vamos a intentar no exagerar ¿Es posible que la tónica general sea la falta de sensibilidad ante una barbaridad de semejante calibre?
En realidad solo unos cuantos zoquetes anclados en posturas superadas por la sociedad han sido los partícipes de las movilizaciones.
Aunque nos resulte insoportable tampoco podemos olvidar que a día de hoy sigue habiendo muchos “gérmenes patógenos” transitando ocultos en la caspa que permanece bajo el barniz de las costumbres casi democráticas.
Los mismos que han decidido ser portadores de la carpetovetónica esencia hispánica, se han puesto la boina paleta para lanzarse a reivindicar el salvajismo. 
La movilización ha sido provocada por una sentencia judicial que no entienden. Intentan convencerse y convencernos de que la violación a una niña no fue para tanto.
Esgrimen el consentimiento de la niña y torticeramente ignoran que no tiene ningún valor el hecho de que una menor de 16 años consienta relaciones con un adulto. La relación sexual en sí misma es un delito: o delito de abuso o de agresión sexual.
Todo el rebaño defensor de los agresores piensa que no puede ser tan grave el hecho.  Para los energúmenos mesetarios movilizados, no tiene mayor relevancia que tres hombres mayores de edad se valgan de su superioridad física, la situación intimidatoria y la indefensión para abusar de una niña.
A pesar de ser muy simple se niegan a entender la sentencia judicial y la perciben como un ataque a sus formas ancestrales de tratar a una mujer. En esta ocasión no acatan las decisiones judiciales ¡No les viene bien!
Es curioso ver cómo son capaces de variar de opinión en función de quienes son los artífices del delito. Si los condenados hubieran sido pertenecientes a cualquiera de las nacionalidades o etnias que conviven con nosotros, las manifestaciones serían para pedir cadena perpetua con castración incluida. Como son unos chicos “blanquitos” y socialmente “autóctonos” y además populares futbolistas,  la víctima pasa a ser la culpable.
En fechas recientes se desató una furibunda campaña en los medios de “desinformación”. La finalidad fue soliviantar los ánimos en búsqueda de condenas ejemplares y ejemplarizantes contra los violadores y especímenes similares. Por lo visto esta premisa es válida siempre y cuando los implicados en los delitos no pertenezcan al colectivo de patriotas ibéricos.
La dureza de las leyes es la consigna de las formaciones políticas que fundamentan su existir en el aumento de la crispación, en la violencia verbal no exenta de posibilidades de pasar a la violencia física, personajes que mezclan patriotismo con despotismo para ir contra los que discrepan de sus ideas y creencias.
Algunos periodistas carentes de ética han empezado a orquestar una vergonzosa campaña que persigue varios objetivos:
En primer lugar desprestigiar los órganos de Justicia como garantes de la defensa de los derechos y libertades individuales. Sobre todo los derechos de las mujeres.
Otra finalidad buscada es el ataque directo contra cualquier persona que discrepe del pensamiento único que pretenden imponer.
Aunque – en este caso - el objetivo principal que persiguen es intentar desprestigiar las declaraciones y la denuncia de una menor. Es muy importante recordar que la víctima tenía menos de 16 años en la fecha de la agresión. 
Para ello no reparan en ningún tipo de acción que sirva a unos infames intereses. Tampoco les importa gran cosa falsear la verdad u ocultar algunos datos de vital relevancia, el caso es lograr que unos pocos analfabetos estructurales piquen el anzuelo y salgan en grupo gritando consignas prediseñadas.
Cuando una pandilla de bestias se manifiesta contra la condena judicial de los “pobrecitos muchachos” de Aranda de Duero, lo hace dirigida por los tertulianos de esos programas televisivos que sobreviven vendiendo la intimidad de las personas.
Culpabilizan a la víctima preguntándose ¿Qué hacía una niña en un piso con cuatro hombres adultos? cuando la pregunta debería ser ¿Qué hacían los hombres adultos de edades de 19, 22 y 24 años  con una menor de 15 años? Seguramente enseñar a la cría a jugar al parchís.
Todos son estratagemas de los opinadores y plumillas para dictaminar que la niña es una fresca incorregible a la que le va la marcha. Sin embargo los pobres muchachos son unos mártires seducidos por la guarrilla.
El mismo proceso de siempre: la mujer ¡Culpable!
En este caso se piensa que 38 años de condena son muchos y no, no son tantos. Son 14 por agresión sexual a una menor más 12 por colaborar con un agresor mas 12 por ayudar a otro más, eso es lo que suma 38.
Cada uno de ellos ha sido condenado por tres delitos. Uno como actor principal – agresión sexual – y otros 2 delitos por cooperación necesaria con sus compañeros para ayudarles a agredir a la niña.
Para dar una vuelta de tuerca más en el proceso de descredito de la violada están saliendo a la luz pública unos videos y audios alegando que no fueron tenidos en cuenta en el proceso judicial.
Una falsedad propagada por mamarrachos sin escrúpulos dedicados al periodismo. Este es un clavo ardiendo al que se agarran los “ejemplares muchachitos” y esgrime la gentuza defensora de los violadores condenados.
Empieza a ser una norma de uso frecuente el trato que la chusma periodística da a los casos de violencia contra las mujeres, primero niegan que exista la violencia, a continuación la disculpan restándole importancia para acabar de forma sistemática culpando a las víctimas que sufren las violaciones. Los mejores perfumes no logran camuflar tanta pestilencia.

martes, 3 de diciembre de 2019

La tierra es plana


Tuvo que ser una mujer la que pusiera en su sitio a un cafre estructural.
Nadia Otmani,  víctima doble de la violencia machista, intentó sin éxito alguno que un descerebrado con aroma a naftalina reconsiderara su postura. Naturalmente no lo consiguió, lo único que logró fue la atención y comprensión de una gran mayoría social. No es poco.
Cuando la humanidad no era más que un grupo de animalitos reunidos para sobrevivir, la tierra era una gran desconocida. Por supuesto, no faltaron los que se dieron cuenta de que el desconocimiento del entorno en que vivían les proporcionaba una excelente oportunidad para someter a los humanos a los caprichos de algunos avispados.
Hoy muchos idiotas dirían que eran los más preparados. Se estaban dando los primeros pasos para que hubiera reyes y nobles, también era el germen para que nacieran opresores y oprimidos. Capitalismo en estado puro.
Hubo muchos antepasados nuestros que soportaban mal una vida de sometimiento. Antes que aguantar los caprichos de otro, por muy rey o faraón que fuera, preferían la muerte. Para cerrar esa puerta apareció un nuevo actor en escena: los enlaces con el más allá, es decir los sacerdotes.
La ausencia de respuestas ante lo desconocido hizo que la religión sobrepasara a la filosofía antes de que la ciencia pusiera algo de orden. Al no encontrar explicación para fenómenos cotidianos, resultó más fácil atribuir a fuerzas sobrenaturales la procedencia de los hechos desconocidos que explicar los acontecimientos.
A los negadores les resultaba más sencillo oponerse a los avances que acomodar sus dogmas a los nuevos hallazgos. Así mantenían sus privilegios apoyados por las armas y la fuerza de los poderosos. La resistencia que han encontrado los avances científicos es por todos conocida, en la actualidad siguen poniendo trabas a diversas áreas de investigación en nombre de una moral única. Paradójicamente las pruebas con productos no contrastados que realizan las farmacéuticas no merecen tipo alguno de reprobación. El dinero de la industria del medicamento es muy goloso.
La investigación y el desarrollo científico fueron los motivos por los que quemaron, torturaron, lapidaron, ahorcaron y sacrificaron a cientos de miles de seres humanos. Unos anónimos y otros relevantes pero todos ellos víctimas de la insaciable codicia de los prelados y de sus protectores.
Lamentablemente nada ha cambiado. Desde la fétida ignorancia de perversos alucinados se siguen negando hechos reales o sucesos científicos de sobra probados. Los caciques de la humanidad temen que sea cuestionada su forma de vida por las corrientes defensoras de la vida. Ya sea la vida de la tierra o la de las mujeres.
Los cavernícolas de hoy siguen defendiendo sus guaridas al igual que lo hicieron en el principio de los tiempos. Todo sigue igual, los mismos reyes, similares caciques, brujos, chamanes y sacerdotes. Dioses de verdad (el dinero y el poder) y de mentira (los instalados en el más allá) siguen condicionando la vida de las personas, sobre todo de las femeninas que continúan siendo escandalosamente maltratadas por su condición de mujeres.
En la sociedad actual encontramos a los mismos personajes y con idénticos comportamientos. Niegan la violencia del hombre sobre la mujer aun cuando las mujeres - por el hecho de ser mujer- sean las que sufren la violencia de forma inaceptable.
Para defender el “maltrato” judicial que dicen que padecen los varones, se agarran a un ridículo 0.18% de denuncias falsas.
En estos días se está llevando a cabo la conferencia sobre el cambio climático y los reaccionarios atribuyen a influencias de una izquierda radical la puesta en escena del problema que afecta a la propia subsistencia de la humanidad.
La caterva de bestias sigue negando la violencia machista y la emergencia climática. Les importa un bledo la vida, solo están interesados en su propio interés. Son negadores de cualquier asunto que les impida enriquecerse rápidamente y de la forma más obscena aunque sea a costa de la vida de las mujeres y del futuro.
Sudan copiosamente cuando una mujer en silla de ruedas les pide que la miren a los ojos. No pueden hacerlo, su cobarde comportamiento les delata.
Valientes de pandereta y banderita, machotes impostados que se han acercado al abrevadero del Estado escondiendo con grandilocuentes palabras una escalofriante y malvada ignorancia aderezada de peligroso e irracional fanatismo.