viernes, 9 de septiembre de 2022

Una de reyes

 

Vivimos en un mundo heterogéneo, diverso, múltiple a la par que complejo. Sí, así es el mundo que  habitamos, las diferentes sensibilidades sociales se manifiestan  en función de la personal interpretación que hacen de los acontecimientos.

Recientemente, muy recientemente, ha fallecido Isabel II reina del Reino Unido e Irlanda del Norte, de Australia, Nueva Zelanda, Sierra Leona, Trinidad y Tobago, Nueva Papua… y muchos sitios más. En realidad lo que ha sucedido es que ha fallecido una nonagenaria cuya trascendencia política se acerca mucho al cero absoluto y que durante más de setenta años ha figurado como cabeza visible de un imperio.

En 1649, su antepasado Carlos I intentó con todas sus fuerzas resistirse a los cambios de los aires  políticos que recorrían sus reinos. Un individuo convencido que su poder emanaba directamente de dios, se atrevió a desafiar al Parlamento.

El contrapunto lo encontró en Oliver Cromwell que sin grandes alharacas, después de derrotar a las tropas reales, le hizo juzgar, condenar y ejecutar. Carlos I  fue decapitado al ser declarado culpable de alta traición al pueblo inglés.

El fracaso de la intentona absolutista de Carlos I provocó una respuesta social que impidió el retorno de Inglaterra y Escocia a las superadas profundidades del sistema feudal.

A raíz de la ejecución de Carlos, el resto de los monarcas británicos han transitado con pies de plomo sobre la alfombra política de sus reinos.

Tardaría unos 140 años en tener lugar la Revolución Francesa. “Libertad, Igualdad y fraternidad” no se disfrutaban en Inglaterra pero al menos el absolutismo real había sido abolido un siglo antes.

Otra de las potencias de la época cercenó sus aspiraciones de socializar el poder al grito de ¡Vivan las cadenas!

Fernando VII “El Felón”, incumplió todos y cada uno de los compromisos adquiridos para recuperar el trono de España, entre ellos el de respetar y cumplir la Constitución promulgada por las Cortes de Cádiz. El feudal comportamiento del Borbón se vio apoyado por la nobleza, milicia, burguesía y clero que, sin grandes esfuerzos consiguieron castrar el intento de modernización del caduco imperio hispánico.

La traición de Fernando VII no generó en España una respuesta similar a la que se produjo en Inglaterra. No se separó del cuerpo a ninguna cabeza regia. Muy al contrario, rápidamente fue sofocado con extraordinaria violencia cualquier indicio de disidencia. El feudalismo real seguía instaurado en España. Las consecuencias las seguimos sufriendo.

Fernando VII modificó la ley a su antojo para que fuera su hija Isabel quién le sucediera en el trono. El Borbón – siempre pendiente del “bienestar” de sus súbditos – propició una serie de cruentas guerras civiles. Mejor dicho: auspició el enfrentamiento de grupos de poder alentados por intereses borbónicos. El pueblo era carne para el matadero.

Entre los sucesores de Fernando VII se encuentra su hija Isabel. Una reina corrupta, esclavista y ninfómana (esto último carecería de importancia si no fuera porque ella era la depositaria de la legitimidad dinástica y lo legal era el producto bendecido sacramentalmente, no el concebido con el chambelán dispuesto a montar a la reina).

Tras ella, la regente Cristina mantiene el negocio de esclavos de la familia Borbón. El porno consumidor Alfonso XIII, una vez rey, nos regala la dictadura de Primo de Rivera por deseo personal.

Otro dictador, Francisco Franco, decidió nombrar a su sustituto buscando en la rama española de familia Borbón. Habrá que empezar a preguntarse cuando oigamos ¡Viva el rey! ¡Viva España! Que conexión tiene la familia Borbón con los dictadores militares.

Una de las últimas apariciones oficiales de Felipe VI ha sido el inicio del curso judicial ¡Qué papelón!

Imperturbable, el monarca escuchó la intervención  del Presidente del CGPJ y Tribunal Supremo (Carlos Lesmes), afeando políticamente la intromisión de los políticos en las cuestiones jurídicas.  Lesmes incluso amenazó con depositarse en el contenedor de residuos caducados y dimitir después de casi cuatro años de estar pasado de fecha. A los yogures no les damos tanto margen, deben de parecernos más peligrosos que una judicatura al margen de las normas constitucionales.

Naturalmente los vocales conservadores del CGPJ cerraron filas y acordaron que, todos a una, iban a bloquear las renovaciones si no se hacían en el sentido que ellos propugnaban.

Esteban González Pons –uno de los recuperados tras el aterrizaje del “moderado” Feijoó – se despacha con una carta en la que después de repetir que está dispuestos a dialogar, recuerda que hay que modificar el modelo de elección por lo que no van a admitir una mayoría progresista en el TC y CGPJ. Curiosa vara de medir, mayoría progresista no, de derechas manipulable a su antojo “por la puerta de atrás” y como dios manda ¡Si!

Probablemente la elección de los órganos directores del Poder Judicial sean considerablemente mejorables, ¡Seguro!

Ahora bien, recordemos que el Artículo 1.2 de la Constitución española establece:

“La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”

La soberanía nacional corresponde al pueblo español, es decir, todos los ciudadanos son titulares del poder público y de él derivan los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

La Constitución deja negro sobre blanco que NO, que el poder judicial NO está al margen de la soberanía nacional. No son los jueces quienes deban elegir a sus órganos superiores, salvo que los propios jueces se sometan al plebiscito popular ¡Soberanía nacional!

Y ya que estamos en la soberanía nacional, ¿Para cuándo vamos a dejar la pregunta acerca de la Jefatura del Estado? Si la hacemos pronto quizás consigamos que nadie tenga inviolabilidad para cometer desmanes e inmunidad para burlarse de la justicia.

sábado, 27 de agosto de 2022

El uso y abuso del poder judicial

 

El próximo 15 de septiembre es la fecha señalada para que tenga lugar el juicio favorecido por una querella de VOX y promovido por el extraño concepto que de la justicia tienen algunos togados en España.

Porque no nos engañemos, que haya sido admitida la querella contra el concejal Alberto Cubero y que la fiscalía vea un delito de odio en su intervención en el pleno del Ayuntamiento de Zaragoza, es una guinda más del apestoso pastel que pretenden hacernos tragar los defensores del régimen del 78.

Algo se retuerce en el interior de los demócratas, cuando ven, leen o escuchan las alabanzas a nuestra “modélica transacción”. El paso desde la dictadura de un golpista, a la calificada como democracia plena  estuvo lleno de incertidumbres por el futuro y de concesiones que ahora se antojan muy costosas.

Los cánticos  que se hacen a la “democracia plena” alcanzada, únicamente son intentos baldíos de camuflar el atropello ocasionado a los derechos de restitución de la legalidad derribada por un golpe militar acompañado de una insurrección armada.

Pretenden que abracemos el régimen del 78 a pesar de saber que fue auspiciado por los herederos de los sediciosos, con las reglas de los traidores, fortalecida por la ley de punto final para los criminales y apuntalada con la Jefatura del Estado del designado por el genocida jefe.

Todo resulta tan sucio y turbio que no basta con gritar ¡Hasta aquí! No, no va a ser suficiente.

La estrategia de los herederos del mayor criminal de la historia reciente de este país, es utilizar las herramientas que ellos mismos fabricaron (ley electoral a medida, poder judicial que controle al ejecutivo que a su vez les nombra,  acabando con la jefatura de las fuerzas armadas en mano del Jefe del Estado para disuadir a díscolos), todo muy democrático.

Llegado el caso, podrían volver a asaltar el poder con el beneplácito de nuestros vecinos europeos. En su día ya fueron cómplices de los crímenes cometidos por el general. Abandonaron a su suerte al pueblo español con un vergonzoso comportamiento. Después de aprovechar, sin ningún reparo, la intervención de los antifascistas españoles en la derrota del nazismo obviaron como se había hecho Franco con el poder y  reconocieron su régimen de terror.

“Reparación del mal ocasionado” primer mandamiento de cualquier estamento que pretenda impartir justicia.

Las facciones facciosas han resurgido ayudadas por los melindres “politiquitos” que nos dirigen. Pero por encima de todo han crecido por la dejación social de todos nosotros.

¿Qué oscuros intereses llevaron a la UE a equiparar Nazismo y Estalinismo para - haciendo un salto en el alambre - acabar hablando de crímenes del comunismo? Basándose  en esa equiparación unos “fascistillas” de manual se han querellado contra Alberto Cubero y un nacional católico con toga ha cumplido las directrices emanadas  en los contubernios  de 1978.

Al concejal de Zaragoza en Común le atribuyen en la querella delito de odio por exponer - en una sesión del plenario del Ayuntamiento de la ciudad de Zaragoza - que VOX merece ser repudiado por la masa social. Resumido y sin querer interpretar a nadie, Alberto expresó en la casa de todos los zaragozanos el sentir de quienes opinamos que el fascismo tendría que estar proscrito en todos los rincones de la tierra. En España es inconcebible que las víctimas del genocida tengan que soportar los alegatos moralizantes de los vástagos de los verdugos.

Resulta muy difícil entender la permisibilidad que se tiene con la apología del franquismo. En multitud de espacios se venera al genocida y se ríen las gracias de sus mamporreros. Por una caterva de descerebrados son admirados el hostelero antirrojos o el chino franquista ¿Y la aplicación de las leyes para cuándo?

Recapitulemos, los acontecimientos de Vallecas a los que, en su intervención en el pleno municipal, se refiere Alberto Cubero, son la disconformidad de una parte relevante del vecindario del populoso barrio madrileño con la presencia en sus calles de una formación política rechazada por una amplia mayoría.

En última instancia los disturbios son la consecuencia de la chulería de un matón, con camisa tres tallas menos, acostumbrado a vivir de los chiringuitos que le proporcionan sus amos.

Igual que un perro bien adiestrado, los líderes de Vox saben cuándo deben de morder y cuanto.

De los daños ocasionados  se ocupa el juzgado correspondiente apilando porquería sobre el sistema democrático mediante juicios que tiene que retrasar, querellas que debe de archivar, o sentencias que tienen que corregir.

En otras ocasiones la interpretación torticera que los tribunales españoles hacen del derecho ha concluido con múltiples llamadas al orden desde los tribunales europeos de derechos humanos. En esas ocasiones pagamos todos  por las desvergüenzas que no pueden disimular.

La democracia española adolece de muchas cosas; de proporcionalidad en el sistema  electoral,  de separación de poderes, de falta de trasparencia de la Jefatura del Estado… pero ante todo tiene una carencia que desvirtúa el intento de parecer una democracia: el seguidismo que - desde el estamento judicial - se continúa haciendo de los postulados, comportamientos y leyes franquistas.

La tendencia, vivida desde la aparición del régimen del 78, ha sido la de hacer ver que carece de relevancia histórica que el PCE fuera el principal núcleo activo anti-fascista durante todo el periodo dictatorial.

Ya han sido olvidados los luchadores del PCE asesinados en busca de la libertad.

Que la dirección del PCE de 1978 haya colaborado con la confección de este simulacro de democracia, debería atribuirle su cuota de responsabilidad proporcional, igual que a los demás partidos, sin embargo frecuentemente se le imputan más culpas.

Más de ochenta años oyendo que los comunistas desayunan niños pequeños y cenan almas de pecadores tienen mucho peso en el imaginario colectivo.

Esa es la razón para procesar a Alberto Cubero, no vaya a ser que los súbditos de este reino se den cuenta que los comunistas buscan una sociedad más justa para todos y se acaben desmontando las canonjías que disfrutan  unos pocos.

A eso juegan la extrema derecha y la derecha extrema con el beneplácito de la judicatura.

Si hacemos un ejercicio de memoria encontraremos cientos de frases que explican la resistencia a renovar los estamentos directivos de los Organismos y Tribunales judiciales. Desde la famosa: “la fiscalía te lo afina”, hasta la sorprendente: “controlamos la Sala 2ª del Supremo por la puerta de atrás”, entre ambas existen muchos más ejemplos en las hemerotecas.

La obstinación para mantener el caducado CGPJ con su presidente Lesmes a la cabeza, es la punta de lanza que nos muestra a qué nos enfrentamos, al tiempo que explica el recorrido de la querella a Alberto Cubero:

Un Estado caciquil con un jefe de Estado nombrado vía reproductiva, un Gobierno y Congreso atado, preso o en guerra con las directivas e intereses de los medios de comunicación, todo ello aderezado por un poder judicial al servicio de los amos del país que todos sabemos quiénes son pero nadie conoce… Salvo los jueces ¡Claro!

 

 

martes, 23 de agosto de 2022

Cobertura divina

 

Está siendo uno de los veranos con las temperaturas más altas de la última década, sino el más caluroso. La calima que padecemos viene acompañada por una pertinaz sequía que también nos lleva a cifras negativas en pluviometría registrada en comparación con años pasados.

En la actualidad los pantanos se encuentran en niveles de emergencia. Sería el momento de recordar que, las grandes eléctricas, vaciaron embalses cuando había agua, solo para encarecer la luz y tener mayores beneficios. Ahora echamos en falta esa agua desembalsada.

Todos los datos unidos favorecen el reguero de incendios que asolan los campos, montes y bosques. Tanto es así que las llamas se han acercado peligrosamente  a poblaciones, vías ferroviarias, carreteras y autopistas.

Como siempre que se da tal cantidad de siniestros por el fuego, se abre el debate de especular si son provocados por manifiesta imprudencia, o delictiva intencionalidad.

Los comportamientos irresponsables pueden ser corregidos a través de la formación en valores cívicos y sociales. Para ello, sería necesario invertir en medidas de prevención, aportar los medios adecuados y realizar campañas de concienciación.

La inversión sería importante, pero los beneficios compensarían con creces. Siempre compensa vivir en una sociedad más instruida y civilizada.

En cuanto a los incendios provocados, habría que estudiar detenidamente qué ganancias se obtiene de la quema de los bosques, campos y montes y quiénes son los beneficiarios de los destrozos que ocasionan las llamas.

Ya están sobradamente cuantificadas las ganancias que algunos desaprensivos obtienen cuando se producen incendios. Ese hilo conductor es el que hay que seguir.

No basta con identificar al pirómano, es imprescindible continuar las pesquisas para saber quién alentó al autor a ejecutar su obra ¡Basta ya de exculpar al cacique!

Hay multitud de fórmulas que  dificultan obtener ganancias cometiendo delitos. Es cuestión de voluntad política, pero sobre todo es prioritario defender la propiedad común: la naturaleza.

Con este panorama climático no es de extrañar que a algunas personas se les recaliente el cerebro y mande a su lengua decir estupideces, o quizás no. Tal vez sea la expresión sincera de lo que en realidad piensan y que mantienen oculto porque las tendencias sociales no les son propicias.

Oscar Robledo, párroco en San Pedro (Albacete), ha aprovechado los micrófonos de la parroquia que pagamos, sostenemos y mantenemos entre todos -católicos, otros creyentes y ateos- para hacer apología de la crispación homofóbica.

Durante la homilía que pronunció el pasado domingo 14 de agosto, Óscar Robledo ha asegurado que las parejas homosexuales no son "queridas por Dios".

Estos días dios debía tener cobertura y estableció comunicación con el cura  para, según Robledo, decirle: "Estáis siendo adoctrinados. Hay muchas cosas que sabemos que, desde la ética cristiana, no pueden ser aceptadas. Y poco a poco, las vais asumiendo como algo normal, como algo querido por dios. Por ejemplo, la situación de parejas del mismo sexo".

"Hoy por hoy, se ha vuelto común. Pero una cosa es que sea común, otra que sea normal, y otra cosa es que sea querido por MI. Así que Oscar; ponte las pilas y en la misa del día 14 me arreglas el entuerto.

Que no, ¡coño!  Que no me gusta que se casen los tíos con tíos y las tías con tías. Que me ha costado mucho trabajo separar por sexos para que ahora cada cual haga lo que le venga en gana.

Si tienen inclinaciones “desviadas” ¡Contención! Como se ha hecho toda la vida. O por lo menos discreción como se ha hecho siempre en los seminarios.

Con esta homilía, la progresía socialista se ha llevado las manos a la cabeza completamente escandalizada.

No es de recibo que el PSOE lleve favoreciendo la enseñanza concertada, aumentando sistemáticamente la asignación a la iglesia católica en los presupuestos generales del estado  y ahora permitiendo el expolio inmobiliario de las inmatriculaciones, para que aparezca de pronto un cura de pueblo  revolviendo el  gallinero.

¡Qué para solucionar esos problemillas con los obispos fue Carmen Calvo al Vaticano! ¡A ver si ahora se va a  agitar a las masas desde los púlpitos!

Aunque, en realidad ¿A quién le importa lo que diga un cura de pueblo en su sermón?

A unos pocos meapilas beatos que están de acuerdo con él y a unos cuantos nostálgicos con pulsera de banderita. Al resto de la sociedad le importa un higo lo que opine el clérigo. Absolutamente nadie presta atención, pero los prelados consiguen el objetivo de alcanzar relevancia  en todos los informativos y rotativas. Se acercan los nuevos presupuestos y hay que estar en primera línea para tener fuerza.

Además no es el sacerdote el que muestra su disgusto con la homosexualidad, según Robledo es al mismísimo  dios a quién no le gusta esos comportamientos.  A ver quién es el chulo que le pide cuentas a dios de las tonterías que dicen sus mensajeros.

Remarca Oscar Robledo que “Cada persona es libre en sus decisiones, pero eso no quiere decir que tenga que ser aceptada como algo normal, como lo correcto. No se juzga, ni se acusa, ni se señala, ni se rechaza a la persona, pero no estamos obligados a aceptar su forma de vivir".

Esto ya lo hemos vivido, es la fórmula preferida por los radicales religiosos y los otros radicales; los políticos. Dicen a voz en grito que no te juzgan, ni te acusan, ni te señalan, ni te rechazan, que únicamente  expresan su repulsa a tu forma de vivir.

Sin embargo sabemos que cuando tengan fuerza y poder suficientes tomarán medidas al respecto. Cambiarán las leyes para poder condenarte, te recluirán en guetos separados de los demás para que no les contagies o directamente te eliminaran como han hecho en el pasado.

Buscaran “la solución final” a tu impura forma de vivir.

sábado, 23 de julio de 2022

Indecencia de maleantes

En  los albores de la humanidad, es decir hace ya un porrón de años, unos tipejos decidieron que tenían que imponer su voluntad sobre el conjunto que habitaba la cueva porque si no su ración de bicho cazado iba a ser tan escasa como la de todos los demás.

Al comienzo lo hicieron a hostia limpia, bueno a mamporro con pedernal afilado. Eso duró unos cuantos miles de años.

Después un “Cabroncete” se percató de que, si convencía a su primo el bruto para que repartiera las hostias por él, él también podría entrar en el reparto.

Así pues, hostiazo va, hostiazo viene, en determinadas estaciones del año llegaron a tener más comida de la que necesitaban consumir. Nacieron los excedentes.

Esos perversos bienes sobrantes  necesitaban ser custodiados para que los “listillos” de turno no los afanaran. 

“Cabroncete” se dio cuenta de que su primo el bruto no era suficiente para mantener alejados de las viandas a los hambrientos y por eso, reclutó entre los amigos de brutalidad de su primo, a unos cuantos colegas para resguardar la comida almacenada. Acababa de nacer el embrión de fuerzas represoras de la época.

Mientras las excursiones de cacería, las recolecciones de frutos y vegetales daban para mantener a todos, eran raras las intervenciones de los brutotes. Ahora bien, cuando la caza se reducía y la recolección no llegaba a fin de mes, los golpes incluso los muchos golpes, no resultaban disuasión suficiente para los hambrientos que veían como se acercaba la muerte a través de sus tripas.

Tampoco estaba tan mal,  morir acababa siendo una liberación al sufrimiento.

En ese crítico período se dio lugar una de las múltiples casualidades que han propiciado el devenir del animal humano. Vete tú a saber que sucedió, quizás un rayo que provocó fuego, una tormenta que anegó la cueva, una estampida de búfalos que arrasó la estepa… un fenómeno inexplicable – como casi todo lo que pasaba entonces – fue atribuido a un ser superior que controlaba la vida de los pobres humanos.

En ese momento un ser huidizo, cobardón, pusilánime y rastrero se percató de lo vulnerables que eran sus congéneres y decidió aprovechar sus supersticiones y temores. Apareció el mago, o lo que es lo mismo: la religión con el primer cura.

Cada día que pasaba, el “Cabroncete” veía disminuir los habitantes de su aldea como resultado de los escarmientos que propinaban sus brutotes a los disidentes. Aun así los descontentos preferían morir a palos que de hambre y resignación.

El disgusto de “Cabroncete” le llevó a pedir consejo al mago y este, después de una viscosa negociación, se avino a colaborar en la tarea de mantenimiento del orden y las cosas como dios manda: comenzó a propagar la religión y el temor a lo divino, a lo  desconocido, a lo que está por llegar.

Los castigos prometidos para aquellos que osaran desafiar las leyes de dios transcendían de la propia vida, nació el más allá, la vida tras la muerte, el premio para los dóciles y el castigo para los rebeldes.

¡Castigos por toda la eternidad! ¡Con lo que debe de durar la eternidad! Atroces tormentos y dolor insufrible y eterno  ¡Muy chungo todo!

Hasta nuestros días ha permanecido inalterable esa sociedad creada y nacida en los albores de la humanidad: El Capital (los excedentes alimentarios) protegidos por las Fuerzas Armadas (Los brutotes) y resguardadas santificadamente por el mago (Los curas y las religiones).

En la cazuela que se cocinan los excedentes actuales (El capital) se ha introducido la ración de un ingrediente muy sabroso. Los medios de información.

Según preferencias proporcionan ligazón al guiso o lo dejan suelto y ligero.

La divulgación ha nacido para manipular nuestras vidas. Al principio parecía que no iba a ser así. El cometido de la divulgación informativa era dar a conocer al mayor número de habitantes posible las opciones, comportamientos, peligros y soluciones que la comunidad tenía a su disposición para solventar los problemas.

Pero ¡No! paulatinamente se convirtió en una herramienta del “Cabroncete” para ensalzar a los brutotes, halagar a los curas y manipular a los habitantes en general.

En nuestros días, encontarmos comportamientos afines en nuestra sociedad.

Los audios de Cospedal y Ferreras buscando atribuir comportamientos ilegales a rivales políticos - con la inestimable ayuda de la denominada policía patriótica, fiscales afines y jueces corrompidos - tienen como única finalidad interferir en la decisión democrática de los votantes ¿Cómo?  Muy sencillo; falseando la verdad, dando noticias que los inculpados tendrán que desmontar utilizando sus escasos recursos y su tiempo.

El comisario Oliveros jefe de la UDEF lo dijo claro: lo preparamos, damos la noticia y que los afectados lo desmientan si pueden. El facineroso sabía muy bien que cuando la causa se archivara las elecciones generales serían un recuerdo en la lejanía con resultados inamovibles.

Por repugnante que sea, a día de hoy,  los rescoldos de las noticias inventadas siguen rodando por los programas de máxima audiencia y repetidas por las estrellas de los medios de divulgación.

Sin ir más lejos en la radio de los obispos (COPE) manipula un des-informador llamado Carlos Herrera, que para lamer la suela del amo que le da de comer necesita mentir aviesamente con tal de conservar su canonjía ¡Pobre Carlitos! ¡Tan poderoso y tan mezquino!

A sus años no se ha enterado de que la opción republicana es tan lícita como la monárquica. Que no querer ser vasallo es más respetable que elegir ser súbdito.

Si considera que sus descendientes son de peor calidad que las dos nenas Borbones y por consiguiente tienen menos derechos, es él quien  tiene que explicárselo a sus vástagos. Ahora bien,  sin hacer partícipes de su servilismo a los demás.

Pero entérate Carlitos, el Emérito no se sienta en el banquillo solo  porque la justicia española se ha arrodillado tanto que ha permitido que la prescripción de los delitos  le pase por encima. No por una inventada persecución. Nadie  obligó al otrora “El Campechano” a defraudar.

Ningún español le incitó a cobrar comisiones ilegales. Sus tropelías no son juzgables por su condición de irresponsable, no por su inocencia.

Y lastimosamente tú y otros muchos como tú, le reíais las gracias cuando - bastante subido de índice alcohólico - dilapidaba millones  de todos en juergas y queridas.

Dices,  a quién te quiera oír o leer, que gracias a Juan Carlos los comunistas no están en la cárcel.

Carlitos, en la cárcel tiene que estar los delincuentes y más que ninguno, aquellos que se valen de su posición privilegiada para estafar a su país.

Los jueces, los comisarios, los ministros, los militares golpistas, los policías patrióticos, los periodistas fuleros y mentirosos.

Y sobre todos ellos, los Jefes de Estado que abusan de su posición de privilegio para enriquecimiento personal, amparados por unas leyes hechas por cabroncetes, protegidas por brutotes y santificadas por obispos.

Por eso queréis a la cúpula de Podemos en la cárcel, por ese motivo inventáis delitos y amañáis noticias.

Se os llena la boca de meritos para alcanzar puestos bien pagados y de relevancia al tiempo que colocáis a vuestros cachorros en empleos fabulosos cuando el único mérito que tienen es el de haber sido  engendrados por un rastrero lacayo de los amos..

Aunque entiendo perfectamente tu posicionamiento, los que no concebís la democracia como un ejercicio de confrontación de ideas, reclamáis una celda para todo aquel que contradice vuestro pensamiento.

 Bueno, el tuyo no, el de tus amos. 

  

sábado, 16 de julio de 2022

Actuales viejas noticias

 

A pesar de las noticias que hemos tenido - sobre los comportamientos de destacadas estrellas de la información - la sociedad civil sigue adormecida, no acaba de reaccionar. No se han parado las rotativas, tampoco ha habido un colapso entre los informativos radiofónicos, ni las cadenas televisivas han dejado de emitir.

Hemos de reconocer que  el planeta de la información no vive conmocionado por los últimos datos revelados. Resulta que en el universo informativo hay individuos e individuas que no tienen ningún reparo en (des)informar con una noticia falsa y ¡oh sorpresa!  ahora lo hemos sabido.

Es más, nos hemos dado cuenta de que determinadas aves de rapiña son capaces de fabricar noticias falsas. Más aún, buscan (y encuentran) en el estercolero del Estado al adecuado funcionario/a, político/a,  dispuesto/a  a vender su alma al primer Belcebú que se les acerque. Su afán por hacer caja no tiene límites, ni encuentra obstáculos insalvables.

Los comisarios del cuerpo nacional de policía Pino, Olivares, “el gordo”,  Villarejo…, en resumen la policía patriótica, unidos a los Eduardo Inda,  Federico Jiménez,  Vicente Vallés, Carlos Herrera, Ana Rosa, Susana Griso… y demás, o sea “la España como dios manda”,  representan la punta del iceberg de detritus  en los que vive sumido este lastimoso simulacro de país desde la noche de los tiempos.

Cuando todos los países de nuestro entorno, adecuaron sus normas de convivencia con una serie de derechos que debían de ser protegidos por el conjunto social, en la corona hispánica se movían en sentido contrario.  

La arribada borbónica al trono y su concepto centralista del estado, acentuó el poder absolutista del monarca de turno. Los mismos postulados medievalistas, que llevaron a sus familiares franceses a la guillotina, sirvieron de baluartes para afirmar a sus congéneres  en el trono al sur de los Pirineos con la ayuda de la iglesia reaccionaria, la nobleza feudal y la burguesía acomplejada . Así seguimos.   

La inaceptable corrupción de la reina Isabel II, unido a su libertino comportamiento personal, que generó múltiples dudas acerca de la legitimidad de sus vástagos, obligó a la reina a exiliarse y a renunciar al trono.

En la época, en el Código Civil  solo se observaban los derechos hereditarios de los hijos legítimos - nacidos en el seno del matrimonio  - pero no los de los hijos “concebidos en pecado”. Ni siquiera los bastardos hijos del rey eran contemplados como posibles demandantes de derechos sobre los bienes de su progenitor.

Las consecuencias que provocó la huida real fue la instauración de la Primera República Española.

Un estruendoso fracaso de las fuerzas políticas de la época, incapaces de articular normas fuera del absolutismo real, dieron al traste con la primera aventura republicana española.

La segunda ocasión que el pueblo español decidió aventurarse a tener un Jefe del Estado no nombrado por vía hereditaria, fue abortada por una banda de traidores a la patria, perjuros que faltaron a su compromiso  de mantener la legalidad y asesinos del pueblo al que debían proteger y servir.

Las consecuencias fueron una guerra de usurpación del poder mediante la fuerza, cuarenta años de sometimiento al régimen fascista de un genocida y el fin de un sueño de modernidad de un estado anclado en la Edad Media.

Tras la muerte del dictador, según Victoria Prego – nada sospechosa de anti monárquica – Juan Carlos I (“El Campechano o El emérito”) accedió a la Jefatura del Estado porque uno de  los hacedores de la democracia, el franquista Secretario General del Movimiento Adolfo Suárez, hurtó a los españoles su capacidad de decidir.

En la conversación mantenida con la periodista, Suarez reconoce a esta que, si hubiera convocado una consulta sobre Monarquía o República, hubiera ganado la República.

El después nombrado Duque de Suarez hurtó a los españoles la posibilidad de decidir acerca de su futuro.  A cambio nos premió con la primorosamente bien vendida y adornada  “modélica transición”.

La laureada periodista ocultó durante años la información que poseía ¿Cuántos años? Los suficientes para que ya no fuera relevante.

Proceder  que se estudia en las facultades como ejemplo de  de mal periodista.  Rompiendo además el principio de obligación de informar, clave en el código deontológico del periodismo.

Tan modélica resultó la transición, que los delitos de lesa humanidad quedaron sepultados bajo una ley de amnistía, los miles de asesinados continúan en las cunetas y más de cuarenta años después de la muerte del genocida,  seguimos soportando grupos de fascistas jaleando las actuaciones de un verdugo.

Esa es la plena democracia que disfrutamos. Es cierto que ninguna democracia es perfecta, cierto, pero es obligatorio que existan mecanismos de control sobre las actuaciones de los poderes que componen esa imperfecta democracia.

Asistir al espectáculo ofrecido por los Inda, Ferreras y compañía, es una prueba concluyente de la pobre calidad que adorna a nuestros poderes democráticos.

Si la jefatura del Estado es la designada por un militar asesino y traidor a su Patria, si el Poder Judicial se inhibe del cumplimiento de la Constitución, si el ejecutivo se encuentra acorralado por la oposición utilizando interferencias judiciales, únicamente queda un poder supervisor: el llamado cuarto poder, la información veraz que mueva conciencias y aliente reacciones contra la injusticia.

Hoy nuestra obligación es decir: Ferreras ese es tu legado. A sabiendas de los engaños que publicabas te sumergiste en un lodazal para vomitar inmundicia. Pues bien tú y tus adláteres habéis conseguido destrozar la credibilidad de la tarea y los medios informativos.

Miseria en estado puro ¡Resistimos!

viernes, 24 de junio de 2022

No son recomendables

 

El pasado día 19 de junio tuvo lugar en Andalucía una nueva jornada electoral.

Lo que pomposamente conocemos como fiesta de la democracia nos dejó una serie de datos que los expertos se están encargando de escudriñar. Naturalmente lo hacen arrimando tanto el ascua a su sardina que el pobre pez se está chamuscando.

El primer dato a analizar es el de la participación  el 58,36% del censo electoral con derecho a voto acudieron a las urnas. Quiere esto decir que el 41,64% de esos votantes no estaban para fiestas.

Por alguna razón un porcentaje superior al 40% de las personas inscritas en el registro de votantes no acudieron a disfrutar de la verbena que tan amablemente les habían organizado. Profundizando en este dato resulta revelador que la abstención más acusada se da en los barrios más desfavorecidos.

En Andalucía se encuentran 11 de los 15 barrios más pobres de España, en ellos se alcanza con soltura el 90% de abstención. Por el contrario en las zonas con nivel de renta alta, o sea, para entendernos, en los barrios ricos la participación es mayoritaria.

Es muy importante este dato, con la misma invitación unos se sienten participes y otros declinan acudir.

En las fases de análisis se hace hincapié en el apabullante resultado conseguido por la derecha, el Partido Popular y la subida contenida de la extrema derecha. Con la misma profusión de comentarios se habla de la pobreza de los resultados de PSOE y del desplome de las formaciones de izquierda.

Desde las diferentes posiciones político-mediáticas se argumentan los resultados bien desde la autocomplacencia por la victoria o la mejoría, bien desde las coartadas por el descalabro.

En una de las múltiples tertulias que nos ilustran han esgrimido un argumento que por su trascendencia es necesario examinar.

Decía el analista que Juanma Moreno Bonilla había arrasado el 19J porque los andaluces habían perdido el miedo al PP. Argumentaba el politólogo que una vez que el PP había ocupado el palacio de San Telmo con el apoyo de Ciudadanos, sus acciones de Gobierno no se han diferenciado mucho de las llevadas a cabo por Manuel Chaves o Griñan.

Si esta premisa es cierta y todo indica que lo es, nos damos de bruces con la verdadera dimensión del problema: la desafección que las clases más desfavorecidas sienten por el sistema. Al mismo tiempo que se constata la falta de formación e información que se proporciona a los votantes.

Entre las teorías para explicar la falta de participación en los barrios humildes casi siempre se esgrime la falta de responsabilidad social.

Con total desparpajo se excluye de la ecuación el maltrato que a las personas más vulnerables les infringe un sistema concebido para ignorarles.

De esta forma es fácil que se sientan excluidos de la fiesta de la democracia al igual que son expulsados del sistema educativo, sanitario, de protección social, o de un trabajo y vivienda digna,… en definitiva de los derechos elementales contemplados en una Constitución que ni les ampara ni les protege ¿Por qué van a asistir a una feria que les es ajena?

Una vez expuesto el dato de baja participación, emiten los analistas unos suaves lamentos en pos de tenues búsquedas de soluciones que incrementen la adhesión al evento. Dura poco, rápidamente pasan a centrarse en lo que les importa: los resultados cosechados por los partidos de sus preferencias. De nuevo aparecen los vítores y alabanzas  de los ganadores acompañados de las evasivas  y pretextos de los perdedores.

Los partidos de la alternancia han decidido que les trae al pairo el porcentaje de votantes que acuden a las urnas. Es más, casi desean una baja afluencia. De esa manera están a salvo de incómodos imprevistos que puedan alterar el orden natural de las cosas.

Si los barrios marginales se decidieran a votar en los porcentajes que lo hacen los barrios ricos quizás se trastocaría el orden y la alternancia pactada PP/PSOE, se vería amenazada por novedosas opciones que además de acompañar en el Gobierno podría imponer su programa de justicia social y proteger a los trabajadores, aumentar los salarios, mejorar las condiciones de trabajo, defender los servicios sociales públicos, en definitiva defender lo común ante la voracidad de lo privativo.

La realidad es que tanto PP como PSOE se sienten henchidos de satisfacción por los resultados cosechados en las sucesivas fiestas de la democracia salvo alguna puntual excepción que ha puesto en entredicho su hegemonía. Ganen o pierdan compiten entre ellos y comprueban que todo está en el sitio correcto. Alternan los sillones, se distribuyen los coches oficiales, cambian de restaurante pero no de menú.

Todo fluye “como dios manda”, las derechas extremas y la extrema derecha caminan de la mano hacia la confluencia “aznariana”. Y ¡Por fin! Las izquierdas bolivarianas-separatistas-rompe Españas-filoetarras-comunistas aparecen empequeñecidas por el empuje de la necesaria alternancia que tanto anhelan los “españoles de bien”.

Esos españoles de bien que necesitan ir al terapeuta para que les trate su afición a apoyar al explotador que les escatima las horas extras, o que les ayude cuando votan a un Gobierno que les cierra el centro de atención primaria. Un profesional que les trate su adicción a jalear al obispo que las quiere casadas y sumisas. Esos españoles que dócilmente ven desparecer la educación pública de sus hijos porque se subvencionan los centros concertados en los que no tienen sitio los hijos de los parias.

Las carencias de esos españoles van mucho más allá de las materiales, durante cuarenta años de democracia les han escamoteado la imprescindible educación ciudadana para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto.

Un partido (PP) condenado en sentencia judicial como organización para delinquir no es recomendable.

Un partido (PSOE) de vocación dícese que laicista, amparando el expolio inmobiliario  que ha llevado a cabo la Iglesia Católica española no es recomendable. La ex vicepresidenta Carmen Calvo tendría mucho que explicar sobre las prebendas inmobiliarias que disfrutan los obispos.

Un ministro del interior  (Jorge Fernández) que miente en comisión de investigación parlamentaria no es recomendable. A ver si la presidenta Batet se da la misma prisa en denunciar al ex ministro que en retirar el acta al diputado Alberto Rodríguez.

Un ex presidente de Gobierno (Rajoy) que miente en sede judicial cuando declara como testigo no es recomendable. Pensar que el tribunal al que mintió tome alguna medida casi da la risa.

Una ministra de defensa (Robles) que no se entera de los ruidos de sables que resuenan en las salas de banderas de las bases militares no es recomendable.

Unos medios de comunicación que sistemáticamente se dedican a blanquear los comportamientos ilícitos del partido de sus amores olvidándose de su función social de información al contribuyente no son recomendables.

Un sistema judicial gobernado por un estamento (CGPJ) que si fuera un yogur estaría en el cubo de la basura por caducidad de fecha no es recomendable. Que sean incapaces de dimitir para forzar la renovación da una idea clara de su compromiso con la Constitución y en que cajón guardan sus valores.

Un servicio de inteligencia (Espionaje) que se dedica a espiar a su propio Gobierno no es recomendable.

Un jefe de estado (Rey) elevado a la categoría de Emérito des-imputado por prescripción fiscal, entre otras cosas por haber prescrito los delitos imputados no es recomendable.

Soportar una jefatura de estado impuesta por un tirano (Franco) y avalada como solución impuesta en una Constitución vigilada por el régimen saliente y sus “muchachotes” no es recomendable.

Todos estos son motivos suficientes para que ¡más que hartos! el 40% de los invitados no disfruten de la fiesta de la democracia.

domingo, 8 de mayo de 2022

Preguntas con respuesta

 

Asistir a la catarsis nacional-madrileña de Isabel Díaz Ayuso con motivo de la celebración del 2 de mayo debería llevarnos a recapacitar sobre el desarrollo intelectual de los dirigentes de este país. Está en juego nuestro futuro como comunidad avanzada en derechos y libertades.

El discurso de la presidenta plantea serias dudas acerca de su capacidad para la política y le abre de par en par las puertas como humorista.  Claro que tendremos que tener en cuenta que está recién escudillada y probablemente aún no sepa caminar solita.

Es más que probable que su patriótica soflama fuera alumbrada por Miguel Ángel Rodríguez. Tenemos que agradecer que durante el parto del discurso el asesor procurara no embestir contra los vehículos aparcados a ambos lados del paseo de la Castellana.

La iluminada Isabel nos trasladó dos milenios atrás para enraizar la españolidad en las profundidades de un cristianismo naciente, ¡Nacional Catolicismo a la madrileña!

Da mucha pereza volver a insistir sobre el respeto a las diferentes identidades que conviven en el Estado que hoy llamamos España. Deberían darse por sabidos los conceptos básicos de nuestra difícil convivencia nacional y de paso, dejar de manosear la historia.

MAR tiene claro su objetivo, como fulero de la política sabe muy bien lo que persigue: desviar la atención de lo importante y que una vez adormilado, el personal se fije en lo excéntrico.

Ese es el motivo por el que Ayuso habla de bajar impuestos en la Comunidad Autónoma de Madrid al tiempo que - para hacer frente a los pagos - solicita aportaciones económicas del Gobierno Central.

Por lo pronto, se conforman con mil milloncejos de euros destinados a tapar los agujeros que está dejando la generosidad de la “nena” al abaratar la fiscalidad de las rentas pudientes.

Ahora ¿Cómo cuadrar las cuentas? Pues hay un par de sencillas fórmulas que el PP lleva utilizando desde que colocó sus posaderas en la Puerta del Sol: eliminando prestaciones de servicios públicos como sanidad y enseñanza, o  pedir al Gobierno de España que suelte la guita que la Comunidad necesita para dar servicios básicos y que no puede atender por falta de previsión financiera.

El limosneo lo ejercita mientras despide sanitarios y docentes, grita algún ¡Viva el Rey!, se atribuye el descenso de las cifras de paro y presume de un record que no le pertenece: el de contrataciones indefinidas con incremento de cotizantes a la Seguridad Social. Todo ello lo hace sin dejar de despotricar contra el gobierno Central e insultar a los disidentes.

Ese es el mensaje simple y efectivo que cala entre los votantes que han encumbrado a la comunity manager de un chucho a la presidencia de la comunidad autónoma madrileña.

En estos momentos Ayuso galopa desbocada. La pandemia, Ucrania, Rusia, el gas y el petróleo, los conflictivos acuerdos con Marruecos y para colmo el asunto “Pegasus” tienen al Gobierno de P. Sánchez paralizado.

Pensaba Pedro Sánchez en un plácido periodo transitando hacía el momento de culminar la legislatura y convocar elecciones.  Una vez aprobados los presupuestos del 2022, no imaginaba otros sobresaltos que las lógicas discrepancias de un Gobierno de coalición. Dichas contrariedades se irían atenuando con el paso del tiempo. Cuando se  acercara el final menos necesario serían los incómodos socios y eso haría más llevadero el amargo transcurrir de la legislatura. 

Pero, hete aquí que en un país tan viejo cualquier desavenencia se convierte en achaque. Algunos de esos males se han convertido en crónicos. Por cierto, no son de ayer, vienen de lejos, de muy lejos.

No vamos a pecar de ingenuos, todos los Estados, todos, tienen su correspondiente ración de cloacas. En los países avanzados – la mugre - lleva implícito la asunción de responsabilidad cuando te pillan saltándote las normas. En España han vuelto a saltar las alcantarillas de la inmundicia. De momento – como casi siempre - sin consecuencias.

En su intervención en el Congreso, la ministra Margarita Robles – responsable de los servicios de espionaje de este país (CNI) – formuló unas inocentes preguntas sobre qué debería hacer una nación para protegerse de los separatismos rupturistas, del terrorismo, o del vandalismo institucional.

En su condición de reputada jurista la actual Ministra de Defensa tendría que tener la respuesta: aplicar la ley.

Es inverosímil  que no recuerde como acabó su predecesor en la  Secretaria de Estado de Interior (Rafael Vera) en el Gobierno de Felipe González, por el uso inadecuado de fondos reservados y la aparición del GAL. Toda una ministra de Defensa tendría que ser más cuidadosa y mirar con mayor escrúpulo la legalidad de las actuaciones del Estado.

La alharaca  organizada por la derecha política y mediática tratando de opacar la dimensión del problema, no debería ser suficiente para ocultarlo. La directora del CNI ya debería haber sido cesada y con ella todos los ejecutores de los espionajes y sus mandos directos.

Más aún, si los responsables políticos desconocían las actuaciones del CNI y si los órganos judiciales permiten espionajes sin control y sin ningún tipo de sustento legal, nos encontramos ante una lamentable dejación de funciones de los estamentos del Estado.

Y si en general, la sociedad admite actuaciones descontroladas de sujetos que utilizan las herramientas  del Estado para medrar contra las instituciones, España tiene un grave problema de supervivencia como democracia creíble.

Problema que, por supuesto,  no van a poder ocultar bajo el ruido mediático de cuatro comunicadores serviles bien pagados.

¿Con qué finalidad somos vigilados los ciudadanos españoles? ¿Quién o quienes han organizado la vigilancia? ¿Estamos dispuestos a asumir la pérdida de libertad e intimidad personal? ¿Por qué no ha cesado Pedro Sánchez a Margarita Robles?

¿Alguien duda que sea imprescindible abrir un proceso constituyente que regenere el régimen de 1978?