lunes, 13 de julio de 2026

Sin palabras

No quedamos aturdidos cuando recibimos noticias de toda índole, en realidad nuestra consternación viene larvada por los sucesos que nos acogotan. ¡Somos incapaces de reaccionar! Estamos, o nos han colocado, en una especie de estado catatónico del que no sabemos salir. O no encontramos la salida.

Y no hablo de nuestro pequeño mundo hispánico que nos adormece con las proclamas de “los salva-patrias” o los insultos barriobajeros de la “Curia Obispal”, me refiero a la situación del conjunto del globo terráqueo.

El mundo vivía instalado en una nube de falsa concordia que, sin ningún motivo ni prueba alguna, considerábamos indestructibles. Esa era la visión con la que nos tranquilizábamos los habitantes del llamado mundo desarrollado.

Los otros mundos, el por desarrollar y el que, sin pudor alguno usamos como escombrera, distaban mucho de pensar lo mismo: Somalia, Yemen, Siria, Líbano, El Caribe, Nigeria, Liberia, Afganistán, Irak, Guinea…,

Esas latitudes alejadas de los centros de negocios vivían inmersas en una especie de alarma permanente porque - en cualquier momento-  podían ser objetivo de las ansias posesivas del primer mundo. Únicamente era necesario que tuvieran algo deseable, petróleo, minerales útiles, piedras preciosas, oro, tierras raras…

Asia, África, América central y Sur América, el Ártico, la Antártida…,  viven esperando que los depredadores no reparen en las riquezas naturales que poseen. Y sí eso es inevitable, esperan que, cuando  los usurpadores se den cuenta de las posibilidades que representan los recursos naturales de esos parajes, tengan conciencia negociadora y se avengan a explotar esas riquezas de una forma justa para sus poseedores.

Esto último lo he vuelto a leer y me suena a broma cruel, pero lo dejo para poder decir que tiene cero posibilidades que algo así suceda.

Durante siglos la historia nos ha contado que la codicia del animal humano no tiene límites.

Con la finalidad de satisfacer sus apetencias no encuentra inconvenientes para desoír las elementales normas de comportamiento con sus semejantes. Por supuesto con aquellas especies, razas o etnias que su imaginario ha decidido otorgarles un estatus de inferioridad, su relación es de imposición del dominio. Ante la resistencia no vacila en utilizar el comodín del exterminio.

En la actualidad el globo terráqueo vive en un desasosiego permanente. Los mundos segundo y tercero contienen la respiración porque  el mundo desarrollado se ha preocupado de llevar lejos de sus fronteras la muerte y la desolación.

Al igual que Saigón está muy lejos de Florida, Gaza y Teherán están lejísimos de New York, por lo tanto son lugares propicios para guerrear sin que moleste el ruido de las alarmas antiaéreas. Tampoco Londres, París o Berlín  están ubicados cerca de los lugares de muerte  y genocidio.

Al fin y al cabo catalogar a los atacados como terroristas es suficiente para justificar su aniquilación. Peligrosos terroristas porque en ocasiones se rebelan al ver su tierra ilegalmente ocupada por invasores disfrazados de colonos agrícolas. La ocupación del territorio palestino conlleva pérdida de derechos, ser tratados como indeseables en su propia tierra, ver sus tierras y propiedades usadas por los ocupantes mientras ellos con sus familias son condenados al éxodo.

Una vez establecido el objetivo y los motivos, hay que  encontrar al carnicero que haga el trabajo sucio.

Netanyahu es un individuo, mediocre y acomplejado, acosado por un futuro cercano que dará con sus huesos sionistas en una cárcel israelí para cumplir una condena dictada por un tribunal Judío. El juicio por crímenes de lesa humanidad y genocidio no se celebrará  de momento. Quizás algún día cambien las leyes y se pueda juzgar con más inmediatez a los asesinos poderosos por sus crímenes.

El cómplice necesario para la barbarie que rodea Oriente Próximo, el “Loco Anaranjado” inquilino de la Casa Blanca, tampoco será conducido esposado ante una corte penal internacional.  Si USA, la mal llamada democracia modelo del mundo, admite con naturalidad tener a Trump como presidente, es poco probable que el resto del mundo se implique en conseguir que se haga justicia.

Un delincuente condenado por delitos de agresiones sexuales, del que se tienen fundadas sospechas de su participación en actividades delictivas bastante más graves aún por aclarar – papeles de Epstein – es quién está marcando la agenda de comportamiento moral de la humanidad.    

El mundo desarrollado  podría parar los pies a los abusadores pero me temo que no quiere, o por lo menos, no tiene claro si debe y si nos fijamos en el Secretario General de la OTAN (Rutte) y otros aduladores semejantes, podemos decir que no se atreven.

Por esas y otras muchas razones ¡Así nos luce el pelo! color Naranja fosforito. 

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