sábado, 13 de febrero de 2021

¡Normalidad de toda la vida!

 

Tras haber padecido, durante gran parte de nuestra vida, la insufrible bota del pastoso genocida que pisaba nuestros cuellos, recibimos a la “modélica transición”  como un espejismo democrático que acudía a nuestro rescate ¡Que engañados estábamos!

Si lo analizamos con la tradicional mansedumbre hispánica, concluiremos que la situación político–social era tan lamentable que no podía empeorar; sucediera lo que sucediera ir a mejor resultaba bastante factible aunque fuera complicado.

La falta de libertades, la represión sistémica, las torturas, las sentencias a muerte dictadas y ejecutadas solo unos meses antes de la muerte del dictador, hacían que cualquier pequeño atisbo de luz fuera presentado como la explosión de claridad que nos rescataría de las sombras en las que nos veíamos sumidos ¡Pobres incautos!

Los trileros de la política consiguieron vendernos la estafa de una democracia vigilada envuelta en papel para regalo. Regalo del rey.

El dictador dejó atada la cuestión sucesoria colocando a Juan Carlos al frente de la Jefatura del Estado a título de rey. Previamente el Borbón aceptó el encargo de mantener y perpetuar el Régimen y juró los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional ¿Nadie se acuerda?

Una recua de ilustres franquistas también los había jurado y en cambio, una vez desaparecido el opresor, se ofrecieron como garantes perpetuos de una incipiente democracia. Un relevante fascista reconvertido en liberal y teñido de demócrata fundó Alianza (Partido) Popular y con él seguimos.

Hace unos días Pablo Casado alardeaba del número de padres de la Constitución que militaban o habían militado en el Partido Popular. Naturalmente obvió los ministros y altos cargos franquistas que habitaban o habían habitado en las filas de su partido.

La derecha española nunca ha pretendido, ni querido, renegar de sus orígenes totalitarios. Los comportamientos democráticos le resultan soportables siempre y cuando  sus expectativas de poder se vean satisfechas.

Si  los comicios  electorales le son favorables los votantes han decidido correctamente, si por el contrario les son adversos ponen en entredicho la capacidad de los electores y la limpieza del resultado, está en su ADN.

Para justificar el golpe de estado de 1936 recurrieron a difundir un falso fraude electoral. En fechas más cercanas - en 1993 - Javier Arenas gritaba desaforadamente que la victoria de la otra derecha, la de Felipe González, había sido un pucherazo ¡Maldita hemeroteca!

Los poderosos – la derecha – pueden soportar la discrepancia de opinión, pero no admiten la irrelevancia en el reparto. Verse relegado a figura contemplativa del devenir social en el que los parias tengan presencia y capacidad de decisión les resulta inaceptable.

¿Cómo solucionarlo? Pues al estilo tradicional, como Franco, Hitler, Mussolini o Trump. Se invaden las instituciones, son coartadas las libertades, se limitan los derechos y se vende una alforja de rancio nacionalismo que inflame los pechos de vasallos convencidos de la  superioridad dinástica mientras los dueños les mean en la cara.  

Comprobar las reacciones de algunos personajes ante recientes acontecimientos define con meridiana exactitud la calidad de la Democracia que padecemos.

Pablo Hasel entrará en prisión por cantar contra UN presunto delincuente y Rodrigo Rato saldrá tras robarnos a TODOS ¡Normalidad democrática!

Denigrar a un Gobierno legal y legítimamente constituido con difamaciones, falsedades y mentiras para conseguir doblegar la voluntad popular ¡Normalidad democrática!

Mirar para otro lado deshojando margaritas de un roble mientras se amenaza con fusilar a 26 millones de españoles ¡Normalidad democrática!

Que el Congreso  admita institucionalmente a un CGPJ caducado tomando decisiones que hipotecan el funcionamiento de los órganos judiciales los próximos años ¡Normalidad democrática!

Comprobar la utilización de los cuerpos de Seguridad del Estado para fines particulares de un  determinado partido (PP) condenado por prácticas antidemocráticas (dopaje financiero para ganar las elecciones) ¡Normalidad democrática!

Que las niñas y niños de Cañada Real tengan que estudiar con la luz de una vela y al tiempo le paguemos un elitista bachillerato en el extranjero a la hija del “Preparado” ¡Normalidad democrática!

Que despidan a un trabajador porque rotule que la nieta se va a estudiar fuera igual que se marchó su emérito abuelo ¡Normalidad democrática!

Que sigan en prisión los jóvenes de Alsasua por una riña de bar ¡Normalidad democrática!

Que la “X” de los GAL siga en los consejos de administración de petroleras y eléctricas. Que los diligentes jueces  admitan querellas que tienen que archivar. Querellas falsas contra Podemos alentadas por los mismos que sepultaron las evidencias contra la “X”. ¡Normalidad democrática!

Que soportemos a policías, periodistas, jueces, fiscales y militares confabulados contra una opción política utilizando recursos del Estado ¡Normalidad democrática!

Que el Jefe del Estado sea el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, a la vez que  inviolable, inimputable, irresponsable cual ser superior que levita sobre nuestras vidas, le siguen llamando ¡Normalidad democrática!

sábado, 26 de diciembre de 2020

La carga borbónica

Hace unos días esperábamos a un rey y resulta que la noche mágica de estas  “entrañables” fiestas nos ha descubierto varios.

Hemos tenido la visita de un rey cargado de desvergüenza y desdén, un digno sucesor de sus antepasados Borbón.

Los regios personajes que alcanzan la Jefatura del Estado por vía genética, deben entender que les sean aplicadas las taras de sus antepasados para analizar su conducta.

Si alguien por ser Borbón va a ser Rey, debe ser consciente que su ADN borbónico lleva implícito el peligro de ser un trastornado perverso como Felipe V, un incompetente al igual que Fernando VI, vago, despreocupado e ilegitimo como Carlos III, vividor, pusilánime y medio bobo tal que Carlos IV, felón, cobarde, absolutista y traidor de la misma forma que Fernando VII o la corrupta casquivana Isabel II. Sin olvidar a la esclavista María Cristina o al putañero dictatorial Alfonso XIII.

Esta es la cadena sucesoria de la rama familiar que los Borbón franceses regalaron al sufrido pueblo español. Llegaron despreciando leyes, tradiciones y convivencia  consolidando su posición mediante guerras civiles, hambre y miseria.

Cuando en España se plantea el debate entre Monarquía y República, los defensores a ultranza de la Jefatura del Estado vía espermatozoide u óvulo utilizan, como argumento incontrovertible, la existencia de otras monarquías europeas en países modernos y avanzados.

Ocultan por perversidad o maldad las múltiples diferencias que existen entre esas monarquías  Constitucionales  europeas y la medieval  monarquía española.

La postura adoptada por los actuales Borbón sobre los acontecimientos políticos que vapulean en este momento España, deja un hedor a absolutismo decimonónico que provoca urticaria.

Los ¡Viva el rey! de los grupos de la derecha extrema y su hermana la extrema derecha extrema chirria en los oídos de cualquier demócrata por conservador que sea.

La identificación que hace la Corona con los postulados de una ideología política que pensábamos superada, provoca en el resto de la sociedad animadversión hacia la Institución alabada por los ultras. Oír a los dirigentes de las derechas disculpar las fechorías del “Campechano” silenciadas por el “Preparao” es música celestial para las aspiraciones republicanas.

Francia consiguió ser una República moderna y avanzar en derechos civiles después de librarse de la familia Borbón. España está históricamente bajo la lupa de una asonada militar con el permanente auspicio de la familia Borbón.

Las penúltimas “borbonadas” fueron la dictadura de Primo de Rivera y el apoyo implícito y explicito al genocida régimen franquista, si no hubiera sido así ¿Por qué el sedicioso decretó una restitución monárquica y señalo sucesor a Juan Carlos I?

Felipe VI sale en todas las pantallas para leer su discurso anual en el que toma por idiotas a toda la población. Monárquicos fascistas incluidos.

¿No tenía nada que decir a los españoles sobre las andanzas económicas de Juan Carlos I? ¿Nada?

Solo una tenue referencia a la obligatoria ejemplaridad que deben practicar las instituciones y los servidores públicos.

Todo ajeno a la monarquía española - que no es una Institución sino un privilegio - y a un Rey que no es un servidor público sino un beneficiado a título de Rey.

En su condición de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas ¿No tenía nada que decir sobre los chats golpistas? Despreciar la decisión democrática del pueblo español ¿No merece reprobación? Menospreciar, insultar, amenazar, tildar de ilegal y criminal a un Gobierno legítimamente elegido ¿No debe ser censurado? El ambiguo comportamiento del monarca ¿No ha avalado derivas golpistas?

La definición que Felipe VI hizo de la dictadura como “un largo periodo de enfrentamientos y divisiones” resulta tan esclarecedora como la que nos regaló Mayor Oreja cuando  denominó al franquismo como “periodo de extraordinaria placidez”. Esas expresiones dejan patente la carencia de educación democrática de ambos personajes.

En este país padecemos a un Rey impuesto y de oferta 2x1 sufrimos un monarca añadido.

Ahora - como en la baraja española – tenemos cuatro reyes: al Emérito rey de Oros, al Campechano rey de Copas, el Preparado rey de Bastos y al Inimputable rey de Espadas.

En el juego de naipes los monarcas tienen una  función clara, en las monarquías europeas también. En España la propia Corona sigue sin entender el papel de la Corona. Tampoco lo tiene claro el coro de siervos  que aclaman a los reyes como si siguieran siendo seres superiores investidos por gracia divina y “regaladores” de Democracia.

martes, 8 de diciembre de 2020

Esperando al Rey

 

El día 6 de Diciembre del año de la pandemia se ha vuelto a celebrar la llegada de la Constitución del 78 para regular la convivencia de los ciudadanos de este país. Dicen los juglares del evento que fue un extraordinario ejercicio de responsabilidad por parte de diferentes contendientes políticos que fueron capaces de aparcar sus aspiraciones en aras del bien común. Esa es la versión oficial e histórica.

La realidad es que el aparato del régimen influyó con todas las fuerzas que tenía – que eran muchas – para dar sentido al legado del dictador y que fuera un hecho la famosa frase del  “todo atado y bien atado”.

La “modélica Transición” culminó con la elaboración del texto constitucional. Han tenido que pasar unos cuantos años para que los primigenios detractores hayan cambiado de postura reconvirtiéndose en furibundos defensores de una reforma que en forma alguna deseaban. Afortunadamente, existe la memoria y la hemeroteca para recordar los votos en contra de algunos diputados de Alianza Popular. La formación de los “siete magníficos ex ministros de Franco”  se reconvirtió en el Partido Popular por obra y gracia de su fundador Manuel Fraga apoyado en un joven político anodino y gris.

En aquellos momentos los pensamientos de José María distaban de ser laudatorios con el texto que ahora le parece inamovible, inmutable e incuestionable. Hoy se ha convertido en un acérrimo defensor de la norma criticando cualquier tipo de iniciativa que pueda conducir a su modernización con las adecuadas modificaciones.

Los defensores constitucionalistas aluden a las dificultades de la época para justificar los posibles fallos que puedan ser atribuidos a la ley. Al asumir que la Jefatura del Estado estaría ostentada según los designios del dictador se permitió que en las futuras estructuras del Estado siguieran presentes los privilegios del Régimen.

El texto constitucional es sensiblemente mejorable en muchos aspectos, desde la Jefatura del Estado, las prebendas de inviolabilidad que otorga al monarca, la sucesión dinástica, pero sobre todo el mando sobre los Ejércitos.

Que el rey sea el mando supremo de las Fuerzas Armadas no es baladí, representa sin ambages el bastión que sustenta a la institución monárquica. No es una prerrogativa otorgada al azar o sin pensar.  Resulta ser el candado que cierra la cadena con la que se ató la transformación de un régimen dictatorial impuesto por un levantisco genocida en una modélica democracia.

Las estructuras en las que descansaba la dictadura continuaban vigentes tras la desaparición del dictador. La idílica mutación que nos llevan vendiendo durante 42 años no ha sido tan transformadora; en realidad los cambios no han sido tan espectaculares en ninguno de los campos que articulan nuestra convivencia.

Pasito a pasito nos fueron llevando hacia el simulacro de democracia en el que nos encontramos.

La  Jefatura del Estado no fue el único regalo que nos legó el sátrapa, la clase política que confeccionó las leyes eran igual de herederos que el Rey, no salieron de una caja de sorpresas, los Adolfo Suarez, Manuel Fraga, Ruiz Jiménez, Fernández Miranda, Oscar Alzaga, Martín Villa y otros varios ya se sentaban en sillones del Gobierno, direcciones generales y puestos relevantes del régimen. Incluso la participación del PSOE fue dirigida por miembros destacados de la Presidencia de Gobierno de los gobiernos franquistas. La sustitución de un exiliado Rodolfo Llopis por un amaestrado González  se orquestó con el beneplácito y colaboración de los servicios secretos españoles.

Una vez domesticado el PSOE - como referente de la izquierda antifranquista - el PCE de Carrillo se vio obligado a ceder ante la presión y las amenazas.

Los organismos judiciales y tribunales cambiaron de nombre, sólo de nombre y con eso camuflaron  la justicia franquista con tintes de democracia.

Por supuesto la iglesia católica sacó tajada del cambio de legislación ¡cómo no!.

En el trasvase desde “Los principios generales del Movimiento” a la Constitución del 78 el papel de la curia quedó protegido por la ambigüedad de la Constitución. De forma confusa, un país aconfesional privilegia a una confesión religiosa, así quedan amparados los tratados y el concordato con los que se llenan de euros las arcas obispales.

Otra de las patas en las que se asentó el franquismo fue la represión, el asesinato y el miedo. En esta trilogía intervinieron activamente las Fuerzas de Orden Publico (Policía y Guardia Civil) y las Fuerzas Armadas.

Por la prensa hemos conocido las andanzas condecoradas del siniestro González Pacheco (Billy el Niño) pero hay muchos más Billys. En los cuartelillos y en las comisarias no entró de repente un vendaval de democracia y derechos humanos  el 20 de Noviembre de 1975, ni siquiera a partir del 6 de Diciembre de 1978. En los centros policiales se continuaron las mismas prácticas y por los mismos actores con la Constitución promulgada.

En las bases, acuartelamientos  y academias militares tampoco se abrieron las ventanas. Los firmantes seniles de los manifiestos ultra son los jóvenes oficiales de los años 80 que recibieron el testigo y las enseñanzas de sus mandos de entonces.

Durante toda su vida militar han esperado la oportunidad de manifestar su rechazo al “casi” estado democrático.

El 23 de febrero de 1981 urdieron una pantomima para mayor gloria y asentamiento del “regalador” de la democracia. Con el golpe del 23 F se cerró definitivamente la posibilidad de plantear un referéndum sobre la Jefatura del Estado. “El Emérito campechano” había traído la democracia, la había defendido y teníamos que agradecérselo como humildes súbditos. Aunque fuera mirando hacia otro lado ante sus tropelías.

Ahora los vejetes del chat y los ex uniformados de las cartas acuden al “Preparado” en su condición de mando supremo ¿para qué?

Felipe VI tardó 24 horas en dirigirse a la nación con motivo del intento de referéndum en Cataluña. Hoy todavía no ha dicho nada acerca de los pronunciamientos de los ex militares. El problema no son unos cuantos seniles chateando barbaridades, tampoco unos cientos firmando cartas poniendo en entredicho la voluntad representativa de los votantes, ni siquiera el manifiesto menosprecio que destilan hacia el Gobierno, el Congreso y las instituciones. El verdadero problema radica en conocer cuántos Generales, Almirantes, Jefes, Oficiales, Suboficiales, tropa y marinería están de acuerdo con los manifiestos y propugnan actuaciones similares desde dentro de las instalaciones militares. Eso sí que es peligroso.

Para neutralizar derivas de ese tipo es para lo que el Rey es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas: para recordar a los militares su subordinación al Gobierno legítimo salido de las urnas.

Felipe VI está tardando mucho en poner las cosas en su sitio, salvo que  - esperemos que no – esté de acuerdo con los firmantes.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Basta de vasallaje

En España estamos acostumbrados a las rabietas de las derechas políticas cuando los resultados de las elecciones les son desfavorables. Le llevamos ventaja a Trump.

Así reescriben la historia alegando fraude en las elecciones que dieron ganadora a la coalición de izquierdas del denominado Frente Popular.

Apenas cinco meses le otorgaron al gobierno  del Frente Popular que sucedió al Gobierno de los Radicales de Lerroux. Durante el periodo noviembre de 1933 a febrero de 1936 (llamado “El bienio negro”)  Lerroux - apoyado por los católicos de derechas de la CEDA - intentó deshacer todas las reformas modernizadoras que el Gobierno provisional había implantado al inicio de la II República.

La II República fue una forma de Estado perfectamente admitida por las mayorías con las lógicas desavenencias que surgen al empezar a formalizar una nueva dimensión del Estado.

Las derechas políticas se sintieron incluidas en la legalidad republicana mientras ostentaron el poder, bueno, no todas. La derecha ultra católica (CEDA) se mostró abiertamente beligerante cuando empezó a percibir la paulatina disminución de privilegios que tendría con la nueva situación.

Al abandonar España camino del exilio Alfonso XIII dio una muestra más de su nula empatía con la realidad nacional.

Nunca renunció a sus derechos, con ellos se trasladó a Paris y posteriormente a Roma. En 1941 abdicó en su hijo Juan en un intento de recuperar las prerrogativas reales para la familia Borbón. Las facciones monárquicas seguían defendiendo una Jefatura de Estado medieval y necesitaban una cara nueva para lograr sus objetivos.

En 1975 y tras cuarenta años de sometimiento, torturas y claudicación social el reino de España se encontró con un rey impuesto por un delincuente. Para curarse en salud el genocida tipificó y castigó con pena de muerte el delito de rebelión militar que él mismo había cometido. Murió en la cama siendo Jefe de Estado de un reino sin rey y dejando  un sucesor a título de rey despreciando la legitimidad de la República.

La memoria colectiva es débil y fácilmente manipulable. Los cantamañanas de las tertulias rebuscan en las hemerotecas para encontrar artículos de prensa de sus antecesores lameculos que ponderen las excelsas virtudes del salvapatria uniformado, al tiempo que vilipendian a la II República española.

Nunca se ha estudiado ni divulgado suficientemente el articulado de la Constitución Republicana. La separación de poderes empezaba por separar a la iglesia de la cúpula del Estado, pero sobre todo la apartaba de la educación de los niños. Los padres tienen el dudoso derecho de educar a sus hijos en sus propias creencias lo que no pueden es exigir al Estado que subvencione sus supersticiones.

Felipe González calmó a los obispos con las subvenciones a los colegios concertados mayoritariamente en manos de órdenes religiosas.

La resistencia al cambio que la oposición reaccionaria presenta hoy en día a la nueva Ley de Educación que se está debatiendo no es porque busquen alcanzar la excelencia académica, esa ya la tienen sus hijos en los colegios privados. Lo que buscan es que el negocio de la enseñanza, al igual que el de la sanidad siga en manos de sus amigos empresarios y de los obispos roba-patrimonio. Los recortes en sanidad de los Gobiernos del Partido Popular propiciaron el negocio privado y por ende la lastimosa situación sanitaria que padecemos.

Los puristas de la economía liberal saben que en el libre mercado, curiosamente,  el mejor cliente es el Estado. Por ese motivo es mucho más productiva una pequeña comisión muchas veces repetida en el tiempo que una gran ganancia en una única ocasión.

De este proceder “El Campechano” es un perfecto ejemplo. Nadie cuestionaba la cobranza de unos céntimos por barril de petróleo y en cambio le ha delatado su avaricia por la  gran comisión  del AVE a la Meca.

En la actualidad tanto la enseñanza como la sanidad aparecen como la nueva burbuja de negocio que sustituya a la defenestrada burbuja inmobiliaria.

Para conseguir adecuar nuestra economía a las necesidades de ser la cuarta economía de la zona euro es preciso modernizar no solo las herramientas y sistemas de producción, es imprescindible una profunda transformación de las estructuras del Estado que nos conduzcan a una democracia de verdad.

La cuestión territorial, la democratización de los Órganos de Justicia, de las Fuerzas Armadas, la representación política y la Jefatura del Estado deben afrontarse sin complejos y sin dilación.

Ser monárquico debe de considerarse un estado de “tránsito levitacional” si no, es difícil digerir que alguien adquiera voluntariamente la condición de súbdito y vasallo renunciando a la categoría de ciudadano.

Aunque lo verdaderamente inexplicable es que los vasallos asuman con tanta mansedumbre que las niñas de Felipe VI tienen más calidad y por lo tanto más derechos que sus propias hijas; exclusivamente por el hecho de ser el desarrollo embrionario de un espermatozoide del “Preparado” depositado en el receptáculo de una periodista de televisión.


lunes, 12 de octubre de 2020

Vitorear reyes

 

Una vez instituido el 12 de Octubre - en sustitución del infausto 18 de julio - como fecha de exaltación patria,  los rancios veneradores de la monarquía se apresuran a  lanzar sus serviles vítores. No tienen en cuenta, ni les importa, que la institución aclamada haya interferido rastreramente en ámbitos que no son de su competencia.

Sería conveniente que los atolondrados defensores de la impúdica unidad de pensamiento que nos quieren imponer, se dieran cuenta de que - aunque sean mil veces repetidas por las facciones mediáticas afines - la estupenda grandeza que acompaña a la rama borbónica española  no deja de ser una imposición de un gabacho que entonces era el árbitro del mundo.

La falta de descendencia del último Habsburgo  que mortificó a los hispánicos, propició que las potencias europeas se lanzaran sobre el botín  que dejaba como herencia el despojo que reinaba las Españas.

El  afortunado resultó ser un nieto de Luis XIV. Después de una sangrienta guerra civil Felipe V fue el primer Borbón que se sentó en el trono español.

El iniciador de la saga Borbónica acabó con la “federalidad” de los reinos de España al dictar los Decretos de Nueva Planta que a la postre han sido el embrión de los conflictos territoriales que aún padecemos.

La llegada  de los Borbón al trono de las Españas con el carácter absolutista que les caracterizaba propició continuas luchas fratricidas e intentos de levantamientos sofocados por las tropas reales.

El comportamiento de los descendientes del nieto del rey de Francia ha justificado con creces que España haya intentado transitar por senderos republicanos en dos ocasiones.

La llegada de Isabel II fue otra demostración del nulo respeto que su padre (Fernando VII) tenía por la legalidad y por los españoles. Primero vendió la corona España como si fuera el sofá de su casa, a continuación cambió la ley para que reinara su hija. Ella y su tío Carlos condujeron a los españoles a un largo periodo de guerras civiles para dilucidar quién se quedaba con la finca.  

La primera República española fue la respuesta lógica a los estruendosos escándalos de corrupción que acompañaron a Isabel II.

El asesinato de Prim  más la furibunda oposición de la nobleza reaccionaria  acabó con el sueño perseguido de tener una Jefatura del Estado al servicio de los ciudadanos. Lamentablemente se perdió la oportunidad histórica de modernizar España.

El bisabuelo de Felipe VI fue otro de los Borbón al que no le agradaba el parlamentarismo y utilizó al general Primo de Rivera para reprimir las exigencias de justicia. La pobreza, la desigualdad y una irrefrenable ansia de libertad ante el absolutismo borbónico desembocaron en la 2ª República Española.

La derecha política y económica unida a militares reaccionarios  y bendecidos por la iglesia católica española alentaron un fallido golpe de Estado que fatalmente desembocó en otra guerra civil. La victoria de los rebeldes condujo a España a un periodo de amarga oscuridad y retraso social.

Desde hace mucho tiempo una recua de simulacros de historiador pretende vender la teoría de los dos bandos.  Es hora de defender la realidad: el Estado legal y legítimo fue atacado por sediciosos, traidores y rebeldes que se levantaron en armas para imponer sus propios intereses y los de sus dueños.

Como regalo de despedida el genocida nos dejó de Jefe de Estado a un rey nacido en Roma e importado de Portugal de ascendencia francesa casado con una griega de ascendencia alemana y ahora exiliado en Emiratos Árabes ¡Todo muy español!  Juan Carlos I juró solemnemente fidelidad a los principios franquistas del Movimiento Nacional.

A continuación el Borbón se transmutó en demócrata de toda la vida; igual que los centenares de franquistas que abrazaron la “modélica transacción” para mantener sus privilegios a salvo.

En la actualidad, los tribunales de justicia internacionales acosan a los residuos del régimen fascista, comienzan a eliminarse las distinciones a los asesinos, se cuestionan las leyes de amnistía, las corruptelas persiguen al “Campechano”, los lameculos cierran filas en torno al heredero de Franco y ¿el “Preparado”?

Felipe VI debía de tener paperas el día que en su colegio de pago explicaron el papel Constitucional de la Corona.  También es posible que la juvenil militante nacionalsocialista griega, mamá Sofía, le convenciera de la supremacía de raza que atesora.

En cualquier caso, es preocupante que a su edad todavía no haya tenido tiempo de leer el artículo primero de la Constitución de 1978 en el cual se estipula claramente que  la “Soberanía Nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado”. Claro que la misma Constitución establece que todos somos iguales ante la ley y sin  embargo existe la excepción pactada de irresponsabilidad  del monarca por su inviolabilidad.

Otro dislate a solucionar es la incongruencia de otorgar legalmente preponderancia sucesoria a los machitos sobre sus  hermanas por listas o bobas que sean. 

Viendo el video patrocinado por la marquesa de Casa Fuerte cargado con intervenciones estelares de ilustres como M punto Rajoy, el nene masterizado de Aravaca, Hermann el condenado por difamación, la imputada seleccionadora de ranas y otras mentes privilegiadas es un buen momento para que el Borbón actual se plantee renunciar a  los privilegios que le otorga el vasallaje al que nos sometió un dictador nombrando sucesor al papá “Campechano”

En definitiva: la carísima preparación pagada por los españoles a la que ha tenido acceso le debería ayudar a finiquitar una institución tan anacrónica como corrupta e innecesaria.

Ver quién grita ¡Viva el Rey! unido al resultado de las encuestas realizadas por 40dB sobre lo que opinan los españoles de la monarquía y a favor de la República deja lugar a pocas dudas: que Leonor estudie y en el futuro presente el telediario.

 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Los firmantes

 

Desde que el mundo es mundo, los factores que propician el control de las personas han sido favorecidos por otras patas necesarias para someter a la población; los poderes políticos obscenos se han visto sustentados por un bastardo poder militar o viceversa. Ambos se ven bendecidos por las autoridades eclesiales por si no resulta suficientemente amenazador el castigo terreno.

De esta forma  cierran el círculo los que de verdad mandan, aquellos que en esta vida cumplen con el cometido  de subyugar a la población. Con dinero acumulado mediante sistemas opresivos, compran mercenarios armados y políticos dóciles que a su vez sobornan a eclesiásticos para que apoyen la explotación del ciudadano común.

A los mercenarios,  políticos y religiosos se ha unido una nueva partida de facinerosos tan peligrosos como los anteriores si no más: los creadores de opinión.

Si, esos tertulianos  pseudo-periodistas de ficción que lo mismo “instruyen” sobre enunciados de física cuántica que pontifican acerca de biología molecular.

Que alguno de las “lumbreras” conocidas se preste a influir acerca de lo que desconoce y sean tenidas en cuenta sus “verdades”, denota la carestía moral que nos adorna. Probablemente lo hace porque piensa que alguien con mayor criterio arreglará el desaguisado que está a punto de provocar con su “sapiencia”.

Y no siempre es así, en realidad casi nunca es así. Por regla general se permite que la memez circule libremente sin que nadie ponga coto a su expansión.   

No es muy distinto el comportamiento que observa una gran mayoría de supuestos profesionales de la información. Sueltan por sus cadenas, sus emisoras y sus columnas escritas lo primero que les pasa por la cabeza importando muy poco la veracidad de lo que pretenden transmitir.  

No reparan en opinar acerca de cualquier conflicto social, judicial, económico…, merodean en las cercanías de sus amos prestos a complacer los menores deseos de quienes les apesebran. Para ello no muestran ninguna dificultad en falsear la realidad a riesgo de caer en prácticas que rozan el delito.

Bien es cierto que poco temor les provoca las decisiones judiciales cuando son corregidos, normalmente las barbaridades periodísticas de cariz delictivo son despachadas con unas multitas poco disuasorias. Los capos de las audiencias lo saben bien y cambian con gusto la consiguiente sanción por el aumento de audiencia y recibir el beneplácito de los dueños de la cadena, emisora o periódico en cuestión.

Igual que propagan bulos, falsedades y sandeces para perjudicar a los rivales de los amos, ocultan todo aquello que puede resultar dañino para los intereses de los patronos.

Las  noticias que atañen a instituciones intocables han sido convenientemente silenciadas.

El monarca suplente todavía no ha tenido tiempo de dirigirse a la nación para solicitar el indulto por la usencia de explicaciones ante la huida de papá. El real emigrante a casa del Emir le debería haber enseñado la frase” Lo siento mucho, no volverá a ocurrir”.

La jefatura del Estado tiene muy poquitas obligaciones a parte de asegurar la sucesión dinástica. Entre ellas se encuentra la de no inmiscuirse en problemas políticos como hizo El “preparao” con motivo del 1de Octubre.  

Para que no quedara duda - de la intencionalidad del Jefe del Estado - se dirigió a la nación haciendo valer su condición de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas que le otorga la Constitución del 78.

Las críticas al Borbón fueron escuálidas y convenientemente silenciadas por los diferentes medios oficialmente proclives, es decir: prácticamente todos.

Esos medios han perdido la memoria y no recuerdan la “merde” con que la consorte obsequia a los detractores de López Madrid, cuando anima a su compi yogui involucrado en un turbio asunto  con el comisario jubilado Villarejo.

En cambio, se han hecho eco de las ilustres firmas movilizadas en apoyo del Rey papá. Antiguos y confesos republicanos han suscrito el comunicado en defensa de la historiografía de Juan Carlos I alegando para ello los grandes logros atribuidos al Emérito.  Naturalmente tanto los firmantes como los propagadores ocultan las sombras que acompañan el reinado del sucesor de Franco.  Sombras  a las que está enfocando y poniendo luz la fiscalía suiza  mientras jueces y fiscalía española miraban para otro lado.

Muchos de los firmantes  han decidido sumarse al epistolario que está siendo enviado a la jueza María Servini con motivo de la comparecencia de Martin Villa - ex ministro en el Gobierno de Arias Navarro – y según la magistrada responsable de  sucesos como la masacre de Vitoria.

En Argentina exigieron justicia y reparación, a continuación derogaron la ley de punto final para poder procesar a los responsables de la dictadura militar acusados de delitos de lesa humanidad.

Hoy son convictos cumpliendo condena, retiradas sus prebendas,  anulados los homenajes y perseguidos los huidos para restituir la dignidad a los agraviados.

En España los sucesivos Gobiernos blindaron a los genocidas y ahora los cuatro expresidentes vivos escriben a la jueza cantando las glorias de un presunto autor de delitos de lesa humanidad. Pues eso. ¡Firmantes!

jueves, 6 de agosto de 2020

Ese rey del que usted me habla

Corría el año 1947 cuando en una pirueta circense, el general genocida - amigo de Adolf y Mussolini – pretendió organizar los Poderes del Estado durante el franquismo con la aprobación de las ocho Leyes Fundamentales.

Todo fue rapidito, el 28 de marzo del mencionado año fue remitido por el Gobierno del Dictador a las Cortes del Dictador el proyecto de ley del Dictador. Una vez elaborada la ley, en sesión del 7 de Junio fue aprobada en Cortes de Franco, el 6 de julio sometida a referéndum de Franco y el 27 de julio entró en vigor firmada por Franco.

La quinta Ley de esas llamadas “Fundamentales” era la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado.

A raíz de su promulgación, España quedaba constituida como reino (de momento sin rey pero con sátrapa).

El Régimen hacía un guiño a sus compinches declarando a España Reino “católico“. Así eran pagados parte de los favores que la Iglesia Católica le había prestado al levantisco militar ayudada por la nobleza  empresarial y el capital reaccionario.

La Ley de Sucesión confirmaba a Franco en la Jefatura del Estado de forma vitalicia como Caudillo de la Cruzada, al tiempo se creaba el Consejo del Reino como órgano consultivo  y se  facultaba al Jefe del Estado para nombrar a su sucesor a título de rey.

Esto último escoció en las carnes de quién se consideraba legítimo heredero de un trono que por abandono estaba vacío. Juan de Borbón se ofreció voluntario a los fascistas para participar en el derribo de la legitimidad republicana.

Rechazado el ofrecimiento las relaciones con el Régimen siempre fueron tensas y empeoraron considerablemente con la publicación de la Ley que el Conde de Barcelona tildó de ilegalidad sucesoria.

No importa, Franco y Juan Borbón (reyezuelos sin corona) llegaron a un acuerdo y los vástagos Borbones -  Juan Carlos y Alfonso - se trasladaron a Madrid para ser educados en los valores del “Glorioso Movimiento Nacional”.

El 22 de Julio de 1969, Franco nombra a Juan Carlos de Borbón y Borbón dos Sicilias heredero a la Jefatura del Estado con el título de Príncipe de España. Las Cortes  franquistas ratifican el nombramiento  - como no podía ser de otra manera - y Juanito juró fidelidad al Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino.

A grandes rasgos esta es la cronología de los hechos, nos saltamos la desazón de Juan de Borbón al verse relegado por el dictador y traicionado por su hijo. Aunque no era tan extraño, no era el primer Borbón que traicionaba a su padre para ceñir la corona.

El Conde de Barcelona renunció en mayo de 1977 a todos sus derechos dinásticos a favor de su hijo , le costó casi dos años reconocer a Juan Carlos I como rey de España.

Mucho tiempo para poder legitimar a un Jefe de Estado nombrado por el dedo de un tirano.

Así nace el juancarlismo: del franquismo que; con parodias judiciales (Consejos de Guerra sumarísimos) continuaba ejecutando españoles. El 27 de septiembre 1975 se hicieron realidad sus últimas condenas a muerte. El 30 de Octubre de ese año Juan Carlos asumió las funciones de Jefe de Estado hasta que el 27 de Noviembre jura como Rey. No hace falta devanarse los sesos para saber al lado de quién estaba el “demócrata” Príncipe de España durante los fusilamientos

Los posteriores lavados de cara, los enjuagues para legitimar al Borbón, la “modélica” Transición, la Constitución vigilada  por los herederos del régimen, las amenazas de involución, los ruidos de sables en los cuarteles - algunos ciertos, parodias otros - , las plagas que nos esperaban si no se cumplían los designios de los mandamases y por encima de todo la desvergüenza de los cachorros socialistas de Suresnes; fueron muchos de los barros que nos han traído estos lodos.

Releer las conclusiones del Congreso en el que Felipe González resultó elegido Secretario General y compararlas con sus actuaciones, su trayectoria y por supuesto sus últimas declaraciones provocan un espantoso dolor de tripas.

El Congreso Federal se decantó por una decidida defensa del derecho de autodeterminación de las diferentes nacionalidades que configuran el Estado. Por la libertad de elección de la relación de esas nacionalidades con el Estado. Por  una Jefatura del Estado alejada de los designios del Dictador… ¿Republicana?

En uno de sus muchos arabescos dialécticos posteriores, Felipe (el antaño Isidoro) proclamó al PSOE “accidentalista”, explicando que si la monarquía respeta la democracia, el PSOE defiende la monarquía y en caso contrario no.

O sea una nueva expresión de falta de escrúpulos y certidumbre ideológica: gato negro o blanco que cace ratones, terrorismo de Estado para solventar problemas de disidencias, socialistas antes que marxistas… mientras tanto disfrutaba vacaciones en el AZOR, regalaba Galerías Preciados a sus amigos venezolanos, se asociaba con Slim y se forraba diciendo chorradas en sus conferencias. Al igual que su decimonónico rival Aznar.

Y por encima de todo los Socios-listos nos envolvían en papel de regalo un sistema político putrefacto que permite el expolio de las arcas públicas por desaprensivos institucionales.

Un sistema que ha consentido que fuera desvalijada la nación por el PSOE (Filesa, ERES, Gal, Roldán, Barrionuevo…) y el PP (Gürtel, Púnica, Lezo, Bárcenas, Mata, Granados, Mato…) y en el que únicamente faltaba una tercera pata para comprender la razón por la que somos el estercolero de Europa: ese rey del que usted me habla.

La jefatura del Estado la encarna el sucesor del espejo en el que se miran todos los corruptos. No hay mayor corrupción institucional que volver las armas contra el pueblo que te ha encomendado su defensa y la defensa de sus designios. Defender la voluntad de la mayoría de la población es la primera obligación de quien tiene encomendada la misión de proteger a la Nación.

¿A quién extraña el comportamiento del sucesor designado por un rebelde y traidor a la Patria que oprimió durante cuarenta largos años?

El yernísimo del opresor no tuvo reparos en utilizar su condición para lucrarse incluso comerciando con fotos de la agonía de su suegro, según denuncian algunas fuentes. El yerno del designado Real cumple condena por su ejemplar comportamiento como imitador del Marqués de Villaverde.

Cuarenta años de silencios de los medios de comunicación acompañados por loas desorbitadas y cantares de gestas auto-preparadas han saltado por los aires por la investigación de las autoridades suizas.

Ahora para librarse de las declaraciones de una amante alemana, de los chantajes de un ex comisario fullero y de la arrogante banca suiza, el Estado español se encuentra arrinconado por la falta de dignidad de unos súbditos complacientes incapaces de pedir responsabilidades a un gandul enriquecido a costa del trabajo de sus vasallos.

Hasta los más acérrimos defensores del servilismo patrio se ven en dificultades para seguir postrándose de hinojos ante un individuo tan propenso al desenfreno como lo fueron sus regios antepasados. Ese rey del que usted me habla.