lunes, 12 de mayo de 2014

La Iglesia y la Renta

Puntual a la cita anual llega la nueva campaña para que la población cumpla con sus obligaciones con el fisco. Comienza el bombardeo de slogans para convencernos de lo necesario que es tener un comportamiento ciudadano y participar de forma activa en el sostenimiento del sistema. Las formas que se utilizan para sacarnos el poco dinero que tenemos disponible son de lo más variopintas.
Uno de los mensajes que nos transmiten con feroz insistencia es: ¨Hacienda somos todos¨.
Así debería ser. Todos contribuyendo, cada cual  en la medida de sus posibilidades para dar a los impuestos su verdadero sentido: El de herramienta de redistribución justa de la riqueza.
En lugar de ello, los gobiernos vasallos que profesan obediencia ciega a sus amos (Merkel, los mercados y compañía), y que para nuestra desgracia venimos padeciendo, nos martillean con la cantinela de pedir factura al fontanero que nos hace una chapuza, para que paguemos el IVA como consumidores finales y de esta manera, gravando el consumo, TODOS pagamos lo mismo: Ricos y pobres, sin importar el nivel de ingresos, tabla rasa. 
El IVA de una botella de leche es igual para la Duquesa de Alba, que para un desempleado.  Esta fórmula es un invento muy muy antiguo, bastante obsceno por cierto, inventado por los señores de los territorios para mantener  su escandaloso nivel de vida a costa de sus vasallos.
Al mismo tiempo que nos instan a extremar el cumplimiento de nuestro deber ciudadano, sus amiguitos, sus coleguillas, vamos los de su casta, se libran de su obligación y se deducen el IVA de los productos más inverosímiles a través de sociedades. Sólo hay que recordar los trapicheos que presuntamente han llevado a cabo unos ilustres a través de la sociedad Aizoon. Nos echaríamos a temblar si supiéramos cuantas sociedades son utilizadas para defraudar de  igual manera que Aizoon.
 La fórmula que utilizan los gobernantes es perfectamente entendible, resulta mucho más fácil cobrar un euro a mil contribuyentes, que mil euros a un prócer social. Sobre todo cuando los mil contribuyentes les importan un bledo a los gobiernos, y el prócer es un amigo del alma.
De este modo tan simple se elimina de los impuestos la principal de sus funciones, la de elemento indispensable para la redistribución justa de la riqueza,  dejando únicamente el carácter recaudatorio para hacer frente a gastos, que nos presentan como prescindibles. En definitiva se cobra  para sostener un sistema que nos asfixia.
Ya está dado el primer paso, una vez que se pervierte la finalidad, resulta muy fácil convencer a las personas que los impuestos son consecuencia de los dispendios de un régimen despilfarrador, de este modo se está en disposición de eliminar de la gestión pública, todo lo que se quiere conceder a la gestión privada: la sanidad, la enseñanza, los servicios sociales,  pensiones… todo lo que ladinamente se asocia como culpable de la carga impositiva pasa a ser susceptible de convertirse en materia de negocio. Los codiciosos se reparten el pastel, y todos los demás pagamos la orgía.  

A la vez hay partidas de privilegios que resultan intocables, y que ni siquiera se pueden plantear como prescindibles, casi resulta una blasfemia dudar de su necesidad. Hay que colaborar para sostenerlas,  y para persuadirnos nos dan la matraca con otra frase, ¨Por tantos¨, esta tiene el copyright de la bendita corporación. 
No aclaran: ¨por tantos… ¿qué?
¿Por tantos abusos infantiles cometidos por miembros de la institución que han provocado costosas indemnizaciones para callar bocas?
¿Por tantos curas deslenguados que atacan los derechos de las mujeres?
¿Por tantas campañas dirigidas a limitar los derechos y libertades de los ciudadanos en provecho propio?
¿Por tantos grupos afines que presionan desde ¨el bondadoso adoctrinamiento¨ para convertirnos a sus creencias?
¿Por tantos gastos en los fastos de las visitas de su jefe?
¿Por tantos políticos afines a los que mantener en sus puestos, lo que representa cuantiosos gastos?
¿Por tantos medios de comunicación y comunicadores a los que amparan por propagar su doctrina?
¿Por tantos derechos y privilegios que les mantienen como amos al frente del sistema educativo?
¿Por tantos gastos que les ocasionan las campañas publicitarias?
Por todos estos motivos y muchos más, que no enumero para no hacer la lista interminable, nos instan a que pongamos la X. Ellos dirán que los motivos son la gran obra social que realizan a través de instituciones como Caritas. Lamentablemente falso. Alrededor del 95% del presupuesto que maneja Caritas es aportación estatal, vía presupuestos,  y ayudas de organismos o particulares. La iglesia participa en una proporción ínfima.
Utilizando un símil deportivo, la X simboliza empate y por esa razón tiene lugar la correspondiente prorroga. Prorroga que significa mantener un poder que nunca han dejado, y prorroga para evitar la autofinanciación a la que en su día se comprometieron. Aquí  descubrimos la finalidad del slogan: convencernos de su bondad y sacrificio. Todos sus altavoces repiten que pagan mucho más de lo que reciben de la sociedad.
Por favor, no seamos cicateros, ayudemos a deshacer el empate.  Dejemos que la iglesia sea liberada de la pesada carga de depender de los presupuestos con los que colaboran infieles, descreídos y ateos. Permitamos que su negocio salga de los bolsillos de sus acólitos y no surja de las escuálidas arcas del estado. Ya está bien de impedir a la iglesia realizar su sueño de ser económicamente independientes.

No es suficiente no marcar la casilla, hay que exigir a los gobiernos presentes y futuros, ( a los pasados ya no podemos), que obliguen a la congregacion a cumplir su compromiso y convierta en realidad su liberación económica. 

martes, 6 de mayo de 2014

Mujeres en la Homilia

Esta mañana, durante el desayuno, cuando leía la prensa nacional, me he encontrado una noticia que ha conseguido agriar la leche de mi taza. Por mi edad, y por ser hechos tan repetitivos, ya debería estar curado de espanto, pero no, noticias de acontecimientos de esta índole, todavía tienen el poder de perturbar mi ingesta mañanera.
El párroco de Canena (Jaén),  en su homilía durante una comunión, se despacha diciendo que antes los hombres ¨solo¨ zurraban a sus mujeres, pero atendiendo a sus valores cristianos no las mataban. Para dar consistencia a su afirmación hace referencia a los mandamientos de su iglesia, al quinto concretamente, que dice ¨No mataras¨. Y los hombres con un comportamiento tremendamente cristiano, hacían caso, y no las mataban, se limitaban a darles una buena tunda. Después de emborracharse, eso sí, tenían la atenuante de embriaguez. En ocasiones primero las atizaban y después se emborrachaban…, y las volvían a atizar. Entonces la atenuante era que estaban haciendo uso de su derecho a juzgar y corregir su libertino comportamiento.
Eso sucedía cuando este país era uno, grande, libre, y católico, apostólico y romano, y todo el mundo iba a misa de doce, como dios manda.
Eran los tiempos en los que una mujer abofeteada se confesaba y recibía el consejo de la resignación cristiana como consuelo para sus males. O, en los casos raros de valentía extrema, denunciaba en el cuartelillo de la guardia civil, y el jefe de puesto le sacudía otras dos bofetadas, por deslenguada y zorrón, y de esta forma  acababa el trabajo inconcluso del cafre del marido.
¡Qué nostalgia debe de sentir el curilla! ¡Qué tiempos aquellos!  ¿O su cristianismo va más atrás? Quizás a los tiempos en los que una mujer no podía tener una cuenta bancaria sin permiso de su marido, ni viajar sin la pertinente declaración expresa de estar viajando con consentimiento marital.
¿O más atrás?, A cuando la iglesia del ¨bondadoso¨ catolicismo no reconocía a la mujer como ser humano de derecho por carecer de alma.
¿O más atrás?, cuando la infalible iglesia las quemaba por brujas.
¿Dónde detiene el cura el retroceso? ¿Qué instante de cristianismo ¨salva – mujeres¨ nos quiere colocar?
Me temo que la nostalgia le ha gastado una mala pasada al párroco. Afortunadamente cualquier tiempo pasado NO fue mejor. Sobre todo para las mujeres.
Entiendo perfectamente que desde una corporación como la suya, se intente retroceder a la Edad Media. Sus derechos y privilegios eran infinitos, solo ellos estaban capacitados para recibir educación, ellos decidían quien era hereje, y quien piadoso, ellos marcaban la línea separadora entre el bien y el mal. Se alineaban al lado del cacique, y proclamaban que el poder emanaba de dios. Y cualquiera les discutía eso. Y por lo visto ahí siguen. Me parece innecesario recordar las desigualdades entre sexos en el curiosos Estado Vaticano.
Ningún progreso social  le debemos a la iglesia. Siempre ha sido con su resistencia y oposición, como se ha conseguido avanzar. Si la ciencia hacía descubrimientos, la jerarquía eclesiástica blandía su doctrina entorpeciendo la investigación. No creo que hagan falta ejemplos, pero si alguien los necesita solo tiene que recordar las trabas que tenían los médicos para intentar conocer mejor el cuerpo humano, utilizando para el estudio a cadáveres. Lo que hoy es una vulgar autopsia, en los fantásticos tiempos que el cura nos presenta, era una horrenda profanación.
No necesitan las mujeres confesores que las consuelen y animen a sufrir en silencio, no son necesarios los forofos hinchas de la resignación cristiana.

Teniendo respeto social, trato igualitario, y la protección de las leyes, no hará falta cumplir el 5º mandamiento, será suficiente con cumplir la ley. 

sábado, 3 de mayo de 2014

A que esperamos

Estoy tecleando las letras del ordenador solo para tratar de sacar la rabia que tengo dentro. Si, rabia; rabia y asco.
Rabia por impotencia, y asco por la situación.
Asco por la situación de tancredismo asfixiante que vivimos. Asco por los esfuerzos que hacen los paniaguados para mantenernos en la inopia, en aras de un extraño bien común, de una defensa de intereses patrios, que no son tan patrios, de mantenimiento de un sistema que nos maltrata para beneficio de unos pocos. Repiten como una letanía machacona aprendida en colegio de pago, religioso por supuesto, de ahí la técnica, que tenemos que apretarnos el cinturón y esforzarnos para sacar esto adelante.
Nos quieren inocular el virus de los meritos, cuando a ellos no les adorna ninguno. Todos sus meritos son heredados, o adquiridos con el oportuno arrastramiento ante sus amos. Dicen que a una vida digna hay que llegar a través del éxito, cuando su único éxito es su apellido o el apellido de los que les mandan y utilizan. Verles en los programas de televisión defender con fiereza los derechos de sus dueños, produce tanta repulsa como los propios dueños.
Plantean la competitividad como la panacea de la economía, pero esa competitividad siempre la basan en usarnos como maquinas de producción. En China han encontrado el ejemplo perfecto a seguir. Jornadas interminables con sueldos miserables, con retribuciones de subsistencia, ¿para alcanzar el desarrollo del país? No, para alcanzar el bienestar de un puñado de sinvergüenzas a costa del esfuerzo de los demás. Nos han vendido la globalización únicamente para deslocalizar las empresas, y producir por uno lo que antes les costaba 10, pero que siguen vendiendo por 30 cueste lo que cueste.
Y este modelo de crecimiento chino, nos lo presentan como la meta a alcanzar. Es su sueño, es su oferta, es su solución. Naturalmente oculta tras una nube de patriotismo ñoño.
Y si no nos han convencido, por lo menos nos han asustado. Vivimos en un miedo continuo a perder lo poco que nos queda. Admitimos condiciones laborales infames, porque por lo menos tenemos trabajo. Renunciamos a derechos para que los ´´empresarios´´ creen trabajo. Vendemos nuestras almas por un plato de lentejas. Renunciamos a la dignidad por cómodos y cobardes.
Mientras tanto, los apellidos de siempre se repiten en los ministerios, en el congreso, en los consejos de administración, y de vez en cuando incorporan a algún tira levitas nuevo para que haga el trabajo sucio. Suelen ser baratos, con las migas del festín pagan a estos rufianes.

El resto pasamos a ser un número de producción, tenemos que producir sin coste, tener hijos que nos sustituyan, y empujar para que su máquina funcione. Y lo hacemos, más o menos en silencio, pero lo hacemos, con algún brote de disconformidad, pero lo hacemos, son siglos de docilidad. Nos han educado en la mansedumbre. Cuando Europa se rebelaba contra los tiranos, nosotros íbamos a misa en procesión. Dejamos de ser valientes en el jardín de infancia, cuando nos enseñaron…. ´´Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra .´´ y el miedo nos dejó quietos.

jueves, 1 de mayo de 2014

A vueltas con la medalla

La demanda interpuesta por Europa Laica y Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL), por la concesión de una condecoración policial a la virgen del amor, ya tiene fecha para la vista oral, las partes, demandante y demandada, están citadas para el próximo 11 de junio. En la providencia se especifica las responsabilidades y obligaciones de la partes para acudir a la vista. Se advierte a los demandantes que de no acudir, será desestimada su demanda y serán condenados al pago de costas.
A la parte demandada se le indica que su ausencia no detendrá la vista, que ésta será llevada a cabo, pero no tendrá más consecuencias.
Traducido a lenguaje común, si fuera un partido de tenis, y uno de los de los contendientes no se presentara, se le daría por perdido el partido, y tendría que pagar la pista, al árbitro, e indemnizar  a los espectadores y cadenas televisivas por privarles del espectáculo. En cambio si el otro jugador decidiera no ir, el primero tendría que jugar, no sé muy bien como, bajo la atenta mirada del árbitro, que iría dando el resultado, y marcando los periodos de descanso, claro que los peloteos serian cortos, y los tantos acabarían en el saque. Es difícil, pero cosas más raras se han visto.
De tener lugar la vista oral, que tendrá lugar, la parte demandada, el ministerio del Interior, tendrá que presentar las pruebas pertinentes que hacen a la virgen merecedora de la distinción policial. Desconocemos si entre las pruebas estarán incluidas testificales de la galardonada, o por el contrario ésta no acudirá a la vista por no haber recibido la pertinente citación judicial.
 En el caso, hipotético de ser presentada la vírgen como testigo, y no acudir, no podrá alegar que no le ha llegado la citación a su domicilio, ya que su hijo está en todas partes y la puede hacer llegar a su augusta madre simplemente con que  el agente judicial la deje en un banco del parque del retiro. Supongo que habrá caído en ello su señoría, y no se volverá loco buscando un domicilio conocido donde enviar la citación. ¿Tendrá responsabilidad la testigo por incomparecencia?
Me corroe la curiosidad por saber que va a alegar el abogado del estado para defender la pertinencia de la condecoración; qué pruebas aportará, si llamará a testigos presenciales de los actos policiales heroicos que la condecorada ha llevado a cabo, si entre los testigos estará el piadoso ministro y el no menos piadoso director de la policía…etc.
El espectáculo, aunque lamentable, estará asegurado. El letrado que representará a la parte demandada, y cuyos honorarios salen de los impuestos, igual que los del juez, secretario del juzgado, agentes y escribientes judiciales, personal de seguridad y limpieza… vamos todo lo necesario para llevar a buen puerto la vista, tiene por delante una dura tarea. Espero que cuando presente pruebas se aguante la risa, y sepa comportarse como el profesional serio y competente que se supone que es.
Si me permite un consejo, debería citar a declarar como testigo a Jorge Fernández, pues no es la primera condecoración que concede a un personaje de su imaginación, recuerdo a bote pronto la medalla del mérito de la guardia civil a la virgen del Pilar, y otras distinciones por sus intervenciones a vírgenes de las que es devoto.
Tengo que confesar que me consume la impaciencia por ver al ministro balbucear una explicación tipo Cospedal de:´´… méritos en diferido, o sea en diferido´´, como las indemnizaciones barcenianas.
Me cuesta trabajo creer que sea capaz el ministro de presentar pruebas concluyentes de los actos merecedores de la distinción.
Achaco esta dificultad a mi habitual descreimiento sobre los espirituales poderes de los personajes de ficción, sean religiosos o seglares. Para mí, tienen los mismos visos de realidad los poderes de spiderman que los de la virgen. Pero ese no es el asunto, el asunto se centra en que unos ciudadanos se ven obligados a litigar con un representante del Estado, porque ni aunque  Jorge Fernández se lo crea, resulta que es ministro. Increíblemente torpe, pero ministro.

Si no fuera porque da pena, que hechos  como el que nos ocupa tengan todavía cabida  en el siglo XXI, nos daría risa, la misma risa que debe darle a la prensa extranjera.

sábado, 26 de abril de 2014

Un estado pequeñito

Ya falta poco, un empujoncito más y las fuerzas innombrables habrán conseguido convencer a la ciudadanía de la absoluta necesidad de desmantelar el Estado.
Podríamos parodiar un famoso parte de guerra y decir ´´Una vez desarmadas las fuerzas ciudadanas, los poderes facticos de siempre han vuelto a recuperar sus históricos privilegios. Los derechos sociales han desaparecido. Los poderosos ha vencido y el Estado de bienestar ha claudicado. La vergüenza ha comenzado´´.
Una especie de fiebre liberalizadora del yugo de los estados, recorre las tertulias y mentideros del suelo patrio. Su finalidad es el adoctrinamiento en la creencia que la meritocracia y los valores individuales harán libre al hombre.
                ´´La consecución de metas a través de los propios méritos, y que el Estado no sea el sostén de vagos e incapaces´´.
                ´´ Con mis impuestos no quiero mantener parásitos´´.
Mensajes cortos, contundentes y convenientemente dirigidos a una población agobiada por la situación económica, nos han hecho retroceder décadas de lucha y avance social para convertir las reglas de convivencia en la ley de la selva, en la ley del más fuerte.
Estas proclamas, que encierran un fuerte mensaje ideológico, tan solo persiguen la misma finalidad que han perseguido siempre: La explotación de los más débiles por de los poderosos.
Ya sabemos que es un toma y daca continuo, unos, los que lo tienen todo, quieren tener más y más. Y los otros, los que nada tienen, quieren tener algo.
La corriente dominante actual repite, machaconamente, que cada cual tenga lo que buenamente se gane.
Así, tiempo atrás, leíamos una entrevista en el País (quien lo iba a decir, Aznar en el País) en la que José María Aznar dice;  ´´me cuesta mucho trabajo ganarme honradamente la vida´´.
Teniendo en cuenta que el trabajo no es lo que le representa mucho esfuerzo, pues disfruta de  canonjías en forma de consejerías de compañías eléctricas y también de sus bien ganados emolumentos vitalicios por su condición de ex presidente, el ex jefe de gobierno se debe referir a que le cuesta mucho trabajo ser honrado. ¡Qué fuertes deben ser las tentaciones! ¡Cuanto esfuerzo para mantener impoluta su honorabilidad! Cuanto le agradeceríamos que identificara convenientemente a quien intenta desviarle de su recto proceder. Todo el mundo estaría sobre aviso de las actuaciones de esas alimañas. Y crecerían los méritos de Jose María.
Pero estos luchadores de grandes méritos contraídos, ocultan, a sabiendas, que en la carrera por alcanzar el éxito, no todo el mundo contará con las mismas herramientas.
Los de siempre tendrán la mejor educación, la mejor sanidad, los mejores accesos al trabajo, las mayores posibilidades de desarrollo. Si la carrera fuera subir a un rascacielos de 100 pisos, ellos partirán de la planta 99 y probablemente podrán usar el ascensor para que no cansarse.
Los otros, los desheredados, los parias, los marginales, tendrán limitado el acceso a la educación, su acceso al trabajo será duro y competitivo, sus posibilidades de desarrollo castradas, vamos que comenzaran a subir el rascacielos desde el sótano -3, las escaleras resbaladizas por la humedad, y cuando alcancen el 1º piso, dejaran de subir por agotamiento o porque se les ha acabado la vida.
Como elemento equilibrador de estas desigualdades nacieron los estados modernos. No como órganos de poder, sino como elementos indispensables de redistribución y justicia.
La principal función del Estado es poner freno a los desmanes de las oligarquías dominantes. De ahí, la enseñanza pública, la sanidad pública, la justicia pública, en definitiva los servicios públicos que tan empeñados están en hacer desaparecer o, como en el caso de la justicia, limitar su uso con la imposición de tasas y demora de las resoluciones.
Con un estado débil, los poderosos conseguirán su objetivo de devolvernos al sótano -3.
En nuestras manos esta no conformarnos y defendernos. Defender el derecho de nuestros hijos a comenzar a subir, por lo menos, desde el piso 10, y no desde el sótano al que les están condenando en forma de trabajos precarios y faltos de dignidad.
Tenemos que levantar la voz y gritar que no estamos de acuerdo con ´´ Bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos´´

 ¡Que no oiga! Que lo que queremos y a lo que tenemos derecho, es una vida digna en la tierra.

viernes, 25 de abril de 2014

El clero y el dedo


Atrás ha quedado el escalofrío de fervor religioso que ha recorrido el país en la pasada Semana Santa.
Afortunadamente la oferta de canales televisivos, nos ha liberado, por fin, de tener que padecer una y otra vez la emisión de Quo Vadis, o los Diez Mandamientos. Dentro de un orden, y sin que la calidad de la oferta sea para tirar cohetes, podemos dedicar nuestro tiempo televisivo a espacios y programas que nos reporten diversión, información, o simplemente entretenimiento.
Se podría hablar de normalidad, si no fuera porque continuamente chocamos contra la misma roca. Y lo digo, y aclaro una vez más, sin la menor intención de inmiscuirme en la vida íntima y religiosa de las personas, en sus legítimas creencias, y convicciones.  De igual forma, opino que sería altamente gratificante que ningún credo religioso gozara del favor y servilismo de los estamentos y poderes públicos.
En la noche del viernes se emitió por La 2 de TVE un acto religioso, oficiado por el Cardenal Rouco Varela. Nada extraño si tenemos en cuenta que con carácter semanal se emite, desde las cadenas del Ente Público, un programa religioso de una confesionalidad determinada: La Católica.
Ignoro, y lo reconozco humildemente, si el mencionado espacio está encuadrado en acto publicitario, o promoción de marca. No había ningún indicativo de que el programa fuera un anuncio, ni aviso previo de… ´´Ahora unos minutos de publicidad´´.
Recordemos, por otra parte, que en las cadenas del Ente Público, no se pueden emitir anuncios publicitarios, que no sean de sponsors  de programas, o de los propios programas.
Tampoco parece que tenga mucho sentido emitir en horas de máxima audiencia, un programa cuyo share no será excesivamente competitivo.
No sería de extrañar, que TVE hubiera comprado el espacio a la productora de la Iglesia Católica española, y hubiera pagado por su emisión como si se tratara de un Barca – Real Madrid.
Si así fuera, los responsables comerciales de TVE deberían haber buscado patrocinadores que hicieran, a través de la publicidad, que la inversión fuera rentable.
Durante la emisión del programa nunca hay una referencia a ´´ El programa que estamos viendo, se emite por gentileza de …(pongan la marca comercial que crean oportuna)´´
La explicación más razonable, y por otra parte la más probable, es que fuera una emisión del más puro y duro adoctrinamiento eclesiástico. Eso sí, escondido ese adoctrinamiento con la calificación de evento de interés socio cultural. En esa calificación cabe casi todo lo que se quiera poner.
Mientras Monseñor desgranaba sus letanías, no dejaba de preguntarme la razón por la cual un estamento del uso público, y con una finalidad marcada claramente en los estatutos de RTVE, ofrecía en directo un programa de esa índole. Esta bastante clara la tendencia religiosa del acto, ¿no?
Y nuevamente volvemos a encontrarnos, con un hecho repetido: Los poderes públicos pasándose por el arco de sus caprichos el mandato constitucional. Esta vez en un ámbito pequeñito y que, en esta ocasión, prácticamente pasa desapercibido.
Como contrapartida, alguna mente privilegiada de las excelsas figuras políticas que sufrimos, propondrá como solución televisar actos de otras confesiones para compensar. Y entonces en lugar de un espectáculo religioso, tendremos catorce, o más.
¡Que no!, que eso es multiconfesionalidad, y la Constitución ordena ACONFESIONALIDAD.
Hemos podido ver también a munícipes en piadosa procesión, con todos los atributos distintivos de su cargo, o sea, como representantes públicos y no como individuos de determinada creencia.
El ente público ha dado extensa cobertura informativa a esos eventos, y hemos comprobado que existen comportamientos para todos los gustos. Algunos no captados por las cámaras televisivas, pero si por los indiscretos móviles con los que fotografiamos los acontecimientos relevantes.
 Desde que José María Aznar dio el banderazo de salida para la moda de enseñar un dedo a los ciudadanos, el gesto se repite con inusitada frecuencia, y siempre por personajes que tienen la soberbia como respuesta.
Recordamos muy bien el dedo de Bárcenas, dedicado al público y periodistas que esperaban sus explicaciones tras el viaje a esquiar.
Parecida mímica, la del dedo corazón señalando al cielo, fue repetida en la procesión a la que acudió el edil Azcón, y desconocemos que quería decir con el gesto.
Dudamos si iba dirigido a unos ciudadanos hartos de la participación de las instituciones en actos religiosos, vamos a pensar que no, que su exquisita educación de colegio de pago, le impide expresar de forma tan soez la opinión que le merece la ciudadanía soberana  que le soporta.
Seguramente, como buen estudiante y diligente político, desde las filas de los espectadores oyó una voz que preguntaba a la corporación municipal: ¿Quien se mofa de la Constitución? Y Azcón, como decimos, persona diligente, levanto el dedo en señal de respuesta.

Si mi pobre educación de enseñanza pública no me lo impidiera, si los profesores del instituto en el que estudie no hubieran insistido tanto en los buenos modales, le diría en que orificio de su carismático cuerpo se puede meter su noble dedo. 

domingo, 20 de abril de 2014

El Ministro y la virgen

¡La Virgen que ministro!
Día a día aumenta mi desazón, quizás provocado por mi propia falta de capacidad para entender las decisiones y comportamiento del piadoso ministro del interior.
Leo una y otra vez la Constitución, la nuestra, la española, la de 1978, y dice claramente que vivimos en un estado aconfesional, es verdad que a continuación los padres de la Constitución añadieron un ´´inocente´´ párrafo, con la clara finalidad de contentar al clero, caben serias dudas de la´´ inocencia´´ del párrafo, pero aun así, y atendiendo al trato especial que la Constitución reconoce a la versión católica del cristianismo, España está definida como un estado ACONFESIONAL.
Aquí es donde me pierdo. No sé qué parte de esa característica del Estado no entiende el Sr. Ministro, y por extensión todo el gabinete que le consiente sus excentricidades y caprichos.
Los hechos se producen tan cercanos en el tiempo, que retratan con meridiana claridad el pensamiento y actuación de los implicados.
En fechas recientes, la Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, se desplazaba a Barcelona, para recordarle a Artur Mas la perentoria necesidad de cumplir escrupulosamente la Constitución, y esta obligatoriedad afecta a todos y cada uno de los poderes públicos.
Advierte la Vice-presidenta al Sr. Mas, que el gobierno del que forma parte, utilizará todos los recursos legales a su alcance para frenar, lo que ella cree que son desvaríos.
El Gobierno del que forma parte Sáenz de Santamaría, ha nombrado un Delegado en Aragón que  está siendo corregido por los tribunales, por conculcar derechos ciudadanos que contempla la Constitución. Ignoro si las sentencias son como los cupones descuento, y cuando reúna una docena, le corresponderá una vajilla, o un ministerio, el de Interior por ejemplo.
Las sentencias firmes, argumentan con meridiana claridad lo que considera una actuación impropia de la Delegación del gobierno en Aragón, y rectifica la actuación  del Delegado al considerar que está impidiendo el ejercicio de derechos fundamentales.
En este caso, a Soraya no le preocupa mucho que no se respete la Constitución. Todavía no le ha cesado, ni tiene pinta de que vaya a hacerlo.
Pero, ¡oh casualidad! Hace pocos días anunció Jorge Fernández la concesión de la medalla al merito policial a la Virgen del Amor, y la Vicepresidenta  calla, luego otorga.
Para poner coto al disparate, desde una asociación ciudadana se ha interpuesto una demanda, que ha sido admitida a trámite.
Y en este punto hay que detenerse un momento, para aclarar lo que significa defender ante los tribunales  derechos ciudadanos.
Sentirse agraviado y recurrir a la justicia, implica el pago de unas tasas, establecidas desde el Ministerio que tan sabiamente dirige Ruiz Gallardón.
Con lo cual si la sentencia es contraria al demandante, las tasas y costas representan un pico que desanima al más pintado.
Pero si la sentencia es desfavorable al Gobierno, o institución de turno, no importa, las tasas ya están cobradas.
Ni el trilero más avezado se podía imaginar un negocio más redondo. La banca, en este caso el gobierno, siempre gana.
Sin entrar a valorar los méritos policiales de la virgen, que seguro que en la imaginación del beato ministro son muchos, y variados, si creo que debería abstenerse de hacer apostolado desde el ministerio de interior, hay otros ministerios eclesiásticos desde los que puede epistolar todo lo que quiera. Esta muy bien que el acepte con cristiana resignación las limitaciones que sus supercherías le imponen. No es muy licito que pretenda hacer participes al resto de los ciudadanos.
Ahora, los seguidores integristas del mismo club de fans que el ministro se alteraran y dirán que el que no crea que les deje en paz, que ellos si creen y que les parecen bien esas distinciones.
Y por mi pueden creer lo que quieran, y vivir su intimidad como mejor les parezca, pero hombre, obligarnos a aceptar que un ministerio, y una institución de las Fuerzas de seguridad del Estado Cuerpo Nacional de Policía, ocupe su tiempo en conceder condecoraciones a un ser que solo existe en la imaginación de los cristianos, rama católica, otras ramas cristianas no admiten la virginidad de la señora, supera con creces lo que se debe tolerar.
A no ser que se pretenda tener a la policía entretenida, y distraída y no investigue mucho sobre los casos  que asolan este país.
No es el primer caso de ataque de exaltación religiosa que sufre un político, recordemos a Jose Bono y su cruzada por reconocer los meritos de Sor Maravilla y su placa en el Congreso.

Solo cabe esperar  un poco de suerte, y que la demanda admitida a trámite no sea juzgada por una persona de misa diaria, y nos haga comulgar con ruedas de molino.