miércoles, 3 de julio de 2019

Las injerencias


Que determinadas declaraciones no sean motivo de asombro ni de estupefacción, en realidad no es más que la constatación de las carencias que nos acompañan.
Un juez - inhabilitado por prevaricación - insinúa el comportamiento delictivo de los magistrados del Tribunal Supremo cuando consideran que fue violación y condena a “la manada” por los delitos cometidos  durante los sanfermines de 2016.
Como la opinión pública no ha vitoreado su ocurrencia, el juez Serrano ha utilizado la libertad de expresión  para vilipendiar a quien le viene en gana: Instituciones Judiciales, Organismos de la Administración y Tribunales de Justicia. Nada se salva del verbo inquisidor del “portavox”.
Sus compañeros de partido le han visto las orejas al lobo y se han desmarcado de sus opiniones.  Serrano encontró la coartada  culpando a un colaborador incompetente. Para abreviar: cuando le han reprendido ha hecho un Bescansa. La culpa es de alguien que pasaba por allí.
Ni el jinete Santiago y Cierra España, ni el muy español azote Ortega, ni el noble moroso de los Monteros han entendido las explicaciones del  juez condenado.
Una profunda depresión post-cagada, le ha inducido a abusar del sistema de protección que su partido pretende laminar y ha cogido una baja laboral para exiliarse  durante 30 días ¡de momento!
Es lo que tiene la universalización de derechos conseguidos: Unos los pelean, los luchan, los consiguen y entonces aparecen los lacayos de las élites para disfrutarlos después de haber intentado por todos los medios que no se universalicen.
Hay montones de ejemplos de leyes discutidas e incluso recurridas ante el Tribunal Constitucional, que posteriormente han sido utilizadas por miembros destacados del partido denunciante.
Con un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el PP, Maroto no tuvo ningún reparo en usar la ley de unión de parejas del mismo sexo. O sea el matrimonio.
Aunque Alianza Popular (antiguo PP) recurrió la ley del divorcio, Álvarez Cascos y varios dirigentes populares se han casado y descasado en más de una ocasión.
Con las sucesivas leyes de interrupción voluntaria del embarazo pasa algo similar.
En el caso que nos ocupa, el ínclito Serrano - con su baja por depresión - es otro ejemplo del uso de derechos conseguidos por la movilización de la clase trabajadora.
Eso sí, lo ha hecho tras vilipendiar el sistema  y atacar a las leyes de protección socio/laboral.
Pero volvamos al principio, algunas declaraciones nos dejan atónitos.
La vicepresidenta en funciones Carmen Calvo  anuncia  una queja formal y oficial ante el Vaticano. En esta ocasión justifica la queja por las palabras del nuncio del Vaticano en España.
A la señora Calvo le parece intolerable la intromisión del nuncio Fratini opinando sobre la exhumación de la momia de Franco.
El clérigo también  ha hecho  una interpretación sesgada de la historia para opinar acerca del papel que desempeñó el sedicioso en la vida de los españoles. Nada nuevo entre el clero.
El PSOE es sabedor de la anacrónica situación de privilegio que disfruta la Iglesia Católica. Conocen muy bien la exención de impuestos que goza la Organización religiosa, así como las escandalosas subvenciones que recibe por varias vías. De estas prebendas y otros escándalos como las inmatriculaciones, los Gobiernos socialistas han estado debidamente informados y la complacencia con la situación  ha sido finalmente su respuesta.
Los gobiernos del PSOE también han sufrido la ira de la Conferencia Episcopal desde los Púlpitos, Televisiones y emisoras de radio. González y Zapatero creyeron que con más dinero tranquilizarían a los prelados. Craso error: la Curia es insaciable.
Hace décadas que todo esto debería haber motivado al Partido Socialista para haber iniciado una denuncia de los convenios con la Santa Sede y de esta forma tener otra relación con la Iglesia Católica española.
Sobran los motivos pero si quieren uno rapidito lo pueden encontrar en la Constitución: La condición de aconfesionalidad que propugna la Carta Magna acerca del Reino de España.
Los socialistas son ejemplos de la política de paños calientes que se ha llevado a cabo. Únicamente medidas a medias para que algunos capitostes de este país no se sientan perturbados en sus intereses.
Así se permite una fundación para mayor gloria de un genocida, traidor, sedicioso, perjuro y rebelde y cuarenta años después continuamos debatiendo donde dejamos sus restos.  Entretanto la Iglesia le sigue poniendo “El Palio”.
En buena justicia distributiva tendríamos que dejarlos en el mismo lugar en el que se encuentran más de 100.000 asesinados represaliados por el régimen del dictador.
La cacareada modélica “TRANSACIÓN” tampoco fue capaz de limpiar el único poder que podía interpretar las leyes: El Poder Judicial.
La judicatura se ha posicionado en su bunker derribando acuerdos parlamentarios y en contra de resultados de referéndums.
Salvo contadas excepciones, fiscales y magistrados han ejercido como vigilantes del nudo  hecho por el sátrapa para que todo quedara atado y bien atado.
Serrano es un pobre diablo que baila al son de la flauta de su amo y ha enseñado mucho la patita.

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