sábado, 28 de marzo de 2015

Las notas del Himno

El gallinero españolero está alborotado, temen que en el acontecimiento deportivo que se avecina se escuchen improperios y disconformidades con la regia figura que lo presidirá.
Con motivo de la final de la Copa del Rey, que disputan ¡Vaya por dios! El FC Barcelona y el Athetic Club de Bilbao, se han desempolvado peregrinas ideas acerca del respeto a la idiosincrasia española.  Motivo por el cual los patriotas temen que la entrada del monarca a los sones del himno nacional, provoque una estruendosa pitada por parte de las aficiones catalana y vasca. Ya existen precedentes. El año 2012 los responsables de la retransmisión televisiva del mismo evento deportivo silenciaron la monumental pitada que recibió el entonces Príncipe a su llegada al palco para presidir el acto en sustitución de papa “Campechano”.  Los contendientes deportivos eran los mismos. 
A pesar de los incesantes intentos de lavado de imagen, “El Preparado” no concita demasiadas simpatías entre los seguidores de los equipos finalistas y desde el centralismo carpetovetónico se atribuye una maldad manifiesta a quienes discrepan con la idea que ellos tienen sobre la Jefatura y estructuras del Estado por lo cual califican la protesta como ofensa a todos los españoles. Muchos españoles no se sienten ofendidos por los pitos ni siquiera un poco. Quizás les ofenda más la importancia que se otorga una composición de música militar; de dudosa calidad músical dicho de paso.
Entre las voces que proponen la aplicación de medidas contundentes contra los desaprensivos que expresen su disconformidad con la Jefatura de Estado, con la conformación del mismo, con las formas de representación actuales, o contra las notas de la Marcha de Granaderos, se encuentra ¡faltaría más! La excelentísima señora “Sexagenaria a la Fuga”, doña Esperanza Aguirre.
Para la candidata del PP a la alcaldía de Madrid resulta un acto intolerable que se reciba al Monarca acompañado de las notas del Himno envueltas en una hermosa música de viento.
La alcaldable se ha definido siempre como liberal, y según la RAE.:
-          Liberal es un adjetivo que define a alguien partidario de la libertad individual en lo social y político y de la iniciativa privada en lo económico.
Para Aguirre sólo es válida la segunda parte de la definición, la de lo económico. Del respeto a la libertad individual en lo social y político se olvida igual que olvidó que los agentes de movilidad son agentes de la autoridad, cuyo trabajo es velar por el cumplimiento de las normas de tráfico. Para la buena señora la única libertad individual respetable es la suya.
La “tía cojonuda” - según la definió el recluso Díaz Ferran en conversaciones con su cuñado el peculiar Arturo Fernández – no está dispuesta a permitir que se perturbe la paz real de sus majestades con comportamientos atribuibles a la condición de pueblo cabreado e impropios de un pueblo sano. La más alta institución merece el respeto de todos los habitantes de la piel de toro, les guste o no, ser súbditos de una arcaica institución que otorga privilegios a una familia sobre todas las demás.
¡Cuánta diligencia en la defensa de Instituciones y Símbolos!
Siempre encontrará quien la aplauda. La cabaña lanar en la que han convertido al país no da para mucho más. Seguramente sus asesores de campaña, entre quienes la destapadora de “GÜRTEL” mantiene a Isabel Gallego (imputada en la Operación Púnica), han llevado a cabo el estudio sociológico en Madrid y la respuesta ha tenido que  ser  que “Contra Cataluña se vota mejor”.
Se han despertado los Coros y Danzas de la Sección Femenina dirigidos por la “Huidiza”  y demandan respeto  para los símbolos que dan sentido a nuestra pertenencia patriótica. Cosas que nos distinguen y nos unen. Cosas que hay que proteger de la ira de los descontentos.
Si fuera verdad que después de esta vida hay otras y que una y otra vez volvemos con diferentes materializaciones, tenemos que pedirnos ser “algo que represente al colectivo español”, cualquier distintivo. Si somos himno  por mala y chabacana que sea la pieza musical, obtendremos la consideración de ente intocable y respetable. Nuestros derechos estarán protegidos y los ilustres - como Esperanza - lucharan a brazo partido contra los que osen ofendernos o perturbarnos.
Completamente distinto a lo que sucede cuando somos simplemente ciudadanos. Teniendo condición  humana se pueden ciscar en nuestra dignidad sin que a Esperanza Aguirre se le mueva ni un pelo de su cuidado peinado.


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