jueves, 9 de abril de 2026

The King

Tiene que ser extraordinariamente humillante que un personaje como Donald Trump, engreído, supremacista, racista, machista y cualquier otro “ista” que se le quiera atribuir; acabe siendo llamado “TACO”, las siglas en ingles de: Trump Always Chicken Out, (Trump siempre se acobarda, o más coloquial: Trump gallina).

Lo curioso y poéticamente justiciero es que “El Taco” es una comida típica mexicana. Todos somos conocedores de lo que - uno de los actores principales de la canallesca serie “Los pedófilos crímenes de Epstein y amigos”-   piensa de los latinos y particularmente de los mexicanos.

Que el mundo no goza de excesiva salud es un hecho cierto. Un delincuente en el despacho presidencial, dirigiendo los destinos de la potencia con mayor capacidad de destrucción del planeta, denota la escasa calidad moral que adorna a la presente generación de humanos que habitan la tierra.

Los noticieros – poco proclives a incomodar a los amos – han informado de pasada acerca de la interceptación violenta y el hundimiento en aguas del mar Caribe de lanchas tripuladas por supuestos narco traficantes.

Todo ello sin juicio, sin vista previa, sin arresto, sin pruebas fehacientes (si las había están en el fondo del mar con la lancha y los tripulantes).  Convenientemente adornado con un desprecio absoluto a las leyes internacionales que los humanos nos habíamos dado. Los esbirros del Calígula moderno – ignorando la legalidad - han acabado con la vida de más de un centenar de personas porque cruzaban el mar en barca.

Claro que también, en otra muestra del respeto que profesan por la legislación internacional y los derechos humanos, intervienen en un país, secuestran a su presidente, lo acusan de delitos que tienen que inventar para tener visos de legitimidad y ya que están allí, roban los recursos naturales (petróleo, gas, minerales…,) del país al que teóricamente iban a liberar de una cruel e ilegal dictadura.

Eso sí, al supuesto/a ganador/a de las elecciones -que machaconamente nos vendieron que Maduro había amañado-, no lo sienta en la presidencia porque parece que NO tiene el apoyo de la población venezolana. En qué quedamos ¿Ganó el tándem Edmundo/Corina o no ganó?

Voy a pecar de ingenuo, pero si damos por cierto que no tiene el apoyo de la población ¿Cómo ganó las elecciones la Nobel de la Paz? ¿Hizo trampa en las actas que presentó?

A ver si va a resultar que son amañados los números que presentaron los seguidores de Edmundo/Corina y verídicos los mostrados por el Gobierno de Nicolás Maduro.

Reflexión para los piadosos: por sus frutos los conoceréis – Mateo 7:15-20.

Ya sabemos que la oración obra milagros, no hay más que recordar la imagen de recogimiento que protagonizaron  los “beatos lameculos” de Donald en evangélico recogimiento,  acompañando al pedófilo en el despacho oval.

Es desalentador, profundamente desalentador, comprobar la parálisis que afecta al resto de los dirigentes mundiales ante las barbaries de un ser tan irracional como despreciable, salvo contadas excepciones, entre las que debemos descartar al Secretario General de la OTAN, un tal Mark Rutte, ¡Qué bajo puede caer un Primer ministro de Países Bajos con tal de agasajar al dueño de la finca!

No es suficiente que algún país solo muestre puntuales desacuerdos cuando se ve afectado por las decisiones políticas que trata de imponer el delincuente naranja. Es necesario, a la par que imprescindible, que el MUNDO diga basta. Y la OTAN, al igual que la ONU, son organismos que fueron concebidos para garantizar estabilidad, justicia, mesura, diplomacia y paz, sobre todo paz. Bueno la OTAN, paz lo que se dice paz, garantiza poca, pero sus opiniones hasta la irrupción de Bush hijo servían de freno. Ahora con el personaje que padece diarrea cognitiva crónica ni para frenar sirve.

Irán, con sus limitaciones de abastecimiento, sus sanciones a cuestas, su tecnología castrada, su bastardo régimen teocrático, su sociedad sometida y maltratada, ha dicho que no necesitan a ningún muñeco diabólico que vaya a solucionar sus problemas.  

Que el más fuerte gana casi siempre, es un axioma que se cumple en prácticamente todos los conflictos. Ahora bien, el abusón tiene que estar dispuesto a pagar el precio de la victoria.

Al genocida Netanyahu le ha resultado muy barato masacrar Gaza y exterminar palestinos. Ahora pretende lo mismo con el sur del Líbano. Si el precio a pagar es similar a lo que le ha costado el suelo para el Resort de la franja de Gaza, seguirá adelante con sus planes. De hecho en ello sigue, sin pausa y sin freno.

Sin embargo, si el miedo se repartiera entre los dos bandos, probablemente la sociedad israelí decidiría, de una vez por todas, encarcelar a un más que probado corrupto y quizás hasta lo pusiera a disposición de la Corte Penal Internacional para que sea juzgado por crímenes contra la humanidad.

Pero no rebosemos optimismo; para que esto suceda, previamente habrá que pararle los pies al personaje que dirige los destinos de EE.UU.

¿Cómo se consigue? La guardia pretoriana de Calígula dio con la solución. Ni siquiera hace falta ser tan drástico.

 Cuando las empresas, finanzas, acuerdos, contratos y demás canonjías que disfrutan los USA y sus empresas por el mundo se tuvieran que circunscribir a hacer negocio en las Montañas Rocosas, Colorado o Wisconsin, tal vez se estaría poniendo la primera piedra para que el respeto en las relaciones entre países fuera de ida y vuelta y no de bofetada sin retorno.