martes, 22 de diciembre de 2015

Huele a repetición

Ha hablado el pueblo soberano y ha expresado su opinión en las urnas. Ahora toca esperar las decisiones que van a adoptar los dirigentes de las diferentes formaciones políticas. Estos días ya estamos teniendo unos adelantos de por dónde van a encaminarse sus movimientos.
Mariano Rajoy está moderadamente satisfecho, el Partido Popular ha conseguido arrancar algunos de sus objetivos aunque hayan  sido pobres y logrados a duras penas.
El primer objetivo alcanzado ha sido no perder la llave que abre la cerradura de la puerta para iniciar un proceso constituyente, sus 123 diputados le confieren más del tercio de la cámara  que necesita para poder bloquear la modificación de la Constitución del 78. Además de ser recomendable acometer una reforma de tal envergadura con la implicación de todas las fuerzas representadas en el Congreso, en el caso que nos ocupa es imprescindible por la propia aritmética parlamentaria. Mucho nos tememos que el PP no está por la labor de arreglar algo que a ellos le funciona a las mil maravillas tal y como está.
Otro de los objetivos cumplido ha sido el de ganar las elecciones. Han vuelto a ser la opción más votada, aunque parezca extraño siguen contando con una masa fiel de votantes que sostienen firmemente su zona de confort. La pérdida de más de tres millones de votantes representa la devolución de votos prestados que ha estado disfrutando desde el primer descarrilamiento del PSOE de Felipe González. La elecciones de 1993 fueron un punto de inflexión en el crecimiento de los Populares, arañaron votos con una supuesta centralidad en sus posiciones, posiciones de “Centro” que le habían otorgado un crédito de esos  millones de sufragios que en la actualidad han tenido que devolver.
Las lealtades de sus votantes son al mismo tiempo suelo y techo. Crecen vendiendo centrismo y descienden cuando aparece otra posibilidad centrista como sucede en estos momentos con Ciudadanos.
Y aquí aparece uno de los emergentes: Ciudadanos. Su explosión en el Congreso ha quedado lejos de las expectativas creadas, ni los empujones recibidos a través de las encuestas previas ni la sobresaturación mediática a la que nos han sometido han provocado el efecto deseado. Nacido para sustituir la vieja máquina de la derecha o cuando menos paliar su caída, no ha conseguido ni lo uno ni lo otro. Por una lado se ha quedado corto, no parece que vaya a ser el repuesto inmediato y por otro lado tampoco ha conseguido número suficiente para servir de bastón de apoyo. Ni fu ni fa.
Por las declaraciones de Albert Rivera comprobamos que tienen los pies fríos, el escrutinio les ha despertado de su sueño de convertirse en el baluarte de liberalismo presentado como moderación de centro. Sabe Albert que tenía una oportunidad de oro para convertirse en la pieza de repuesto de una derecha cansada de escándalos y harta de tener siempre las mismas caras en el cartel. A pesar de los esfuerzos de sus patrocinadores los números son bastante peores de lo previsto. Queda como marginal sin ninguna capacidad de influencia en los asuntos de importancia.
Otro de los actores, Pedro Sánchez, actúo durante su rueda de prensa como era previsible, se mostró contento por no descender a los infiernos aun cuando la escalera que usa   es claramente la de bajada.
Ya siente el aliento de Podemos en la nuca y Susana comienza a demandar su hegemonía en el partido. El catastrófico resultado conseguido por el candidato en Madrid, comparado con la solidez del partido en Andalucía, deja a Pedro a merced de los capitostes del aparato. Poca o ninguna capacidad de maniobra por mucho que proclame su aspiración a repetir como Secretario General. Esa será su intención otra cosa es conocer cuál será la intención de Susana. Algunos de los Barones ya se han definido y desde la plácida atalaya que les proporcionan  sus sillones en las presidencias de las respectivas Comunidades Autónomas empujan a Pedro a la oposición. Ellos no ven reparo en recibir apoyo de Podemos, pero se lo niegan a Sánchez en virtud de unas líneas rojas que no se deben traspasar. En el caso de Castilla La Mancha y de Extremadura las líneas deben ser de color rosa pálido u otro tenue color fácil de soslayar.
Todos los partidos están empujando a Rajoy para que forme gobierno como pueda. No puede solo, pero empujan para que lo haga. Ciudadanos se abstendrá, PSOE y Podemos estarán en contra. Las matemáticas no fallan, estas actitudes conducen a nuevas elecciones.
La postura de Pablo Iglesias es la más diáfana en esa dirección, en su primer análisis manifestó las exigencias que iba a poner encima de la mesa para apoyar una candidatura. Por supuesto que es consciente que el PP ni le escucha pero ¿El PSOE? Pues haciendo el énfasis que usó como propuestas calificadas de “Inaplazables” e Imprescindibles” tampoco. Pablo hizo un brindis al sol con la copa de los socialistas. No está en manos de Sánchez atender sus demandas para alcanzar un acuerdo y él lo sabe. Iglesias podría ser la alternativa pero lo ha despreciado. Echará en falta el millón de votos de UP, con ellos sería la alternativa de Gobierno o tendría al PSOE tocado y hundido. En cambio tiene que variar la estrategia y hacer un ofrecimiento de colaboración que nadie va a aceptar. Un discurso para enardecer a los seguidores en su comparecencia pos electoral, pero poco más.
Con este panorama la impresión es que todos estarían contentos con una repetición de la cita.

El PP con la esperanza de recuperar parte de lo perdido, el PSOE rezando para detener la caída, Ciudadanos en busca de una segunda oportunidad y Podemos pidiendo ese debate y esa semana que le ha faltado ¿Esta vez en Unión con Garzón? Más que probable. 
Con cualquier otra forma y una vez encaminados a otra cita con las urnas, Rajoy habemus.

jueves, 17 de diciembre de 2015

El Dewater

Podíamos empezar con una retahíla de dichos, frases y refranes populares que definen a la perfección el desarrollo del ansiado debate ofrecido por los cabezas de lista de las principales fuerzas políticas del Congreso de los diputados  surgido de las elecciones del 2011, a saber: Donde no hay mata no hay patata. Lo que natura no da Salamanca no presta.  De donde no hay no se puede sacar. A veces vale más pasar por tonto que abrir la boca y demostrarlo… ¿para qué seguir? Son  suficientes ejemplos de sabiduría popular para calificar el “DEWATER” entre Rajoy y Sánchez.
Ninguna idea nueva, ausencia de propuestas, plaga de tópicos, todo lo que ya sabemos.
Las proclamas de uno y otro convirtieron el encuentro en una opereta, para llamarle debate a ese engendro es necesario un ejercicio de indulgencia plenaria que me resisto a ejercer, nos dejaron fríos, consternados, inermes, si el esperpento hubiera durado mucho mas la paralización neuronal habría amenazado  con dejarnos catatónicos.  
Afortunadamente llegó el momento álgido y Pedro se lanzó a por todas, decidió (o lo decidieron sus asesores) dar un paso adelante y adentrarse en los vericuetos de la legitimidad. Le costó trabajo pues su mochila está tan cargada de porquería que debe ser comedido, pero se decidió, ¡ole y ole! ¡Le espetó a Mariano su indecencia en la cara!
Las plumas y ordenadores subvencionados empezaron a articular la estrategia de siempre: ¡El victimismo! Habrá que tener cuidado, comienzan haciéndose las victimas e históricamente acaban convirtiéndose en verdugos. En las cunetas españolas todavía quedan miles de ejemplos.
Achacan a Sánchez irreverencia y ruindad ¡Manda Gúevos! Que diría el londinense embajador comisionista.
En cualquier país de los que nos ponen como ejemplo cada día, un Presidente de Gobierno con la décima parte de escándalos de los que salpican a la formación política que preside “El Indolente”, habría hecho la maleta y se habría dedicado a sus labores registrales en la canonjía que disfruta desde su más tierna juventud ¿ganada en oposición? Bueeno, gran parte de los méritos podrían ser atribuidos a apellidarse Rajoy Brey.
Este individuo, con cara de plasma y fama de perezoso, ha conducido los destinos de la nación por el proceloso mar de la corrupción, entre tiburones sedientos de euros, rodeado de macarras y mafiosos. Quien no lo crea que se acerque a los juzgados y compruebe las listas de imputados, salpicados y condenados defendidos por el presidente del partido. Tan solo minutos antes de ser conducidos a una habitación con vistas en cualquiera de los recintos carcelarios donde expían penas.
Fabra era un ciudadano ejemplar (Rajoy dixit), Matas era un ejemplo a imitar (Rajoy dixit), Mato era una ministra intachable (Rajoy dixit), Bárcenas tenía que ser fuerte (Rajoy dixit)… y tantos y tantos ¿Le extraña que le llamen indecente? ¿En qué mundo vive?
Cuando la definición – que no el insulto – le estalló en la cara se arrancó por bulerías y amagó con tener un pelín de dignidad; aunque fuera prestada, se enervó y con aire de suficiencia dijo: Hasta aquí hemos llegado.
Tengo que admitir que me lancé a la carrera al mueble bar para descorchar una botella de cava. Mariano decidía claudicar y ceder a la decencia. Se iba, se levantaba de la mesa y abandonaba el “Dewater” y la carrera electoral ¡Por fin! Se rendía a la evidencia de su inutilidad.
Pero no, sólo resultó un amago, un quiero y no puedo, una imitación del gran Chiquito de la Calzada, “no puedo, no puedo, no puedo, nor, nor, nor”.
Una fuerza extraterrenal le mantuvo apalancado al sillón, “Hasta aquí hemos llegao” se quedó en un conato. Uno más de los muchos que colecciona desde que, en su tierna juventud, le sentaran en una poltrona vitalicia que le dura hasta nuestros días. Eso sí, siendo siempre una lumbrera, los genes le han castigado con puestos de excesiva responsabilidad.
No se levantó de la silla, no se marchó, no se arrepintió de su vagancia, únicamente movió su torso hacia el respaldo del sillón y dijo: Hasta aquí hemos llegao.

En lugar de irse tiró de la cadena y nos deleito con una versión actualizada de la política nacional, en lugar del plasma utilizó el Dewater.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La madre de todas las campañas

El próximo día 20 de Diciembre acabará ¡Por fin! La campaña electoral para la renovación de las Cámaras del Congreso y Senado.
Está siendo una larga, muy larga campaña; comenzó un infausto 11 de marzo de 2004 con los sangrientos atentados de Atocha. A partir de ese momento y tras los resultados electorales del día 14 se abrió la veda de la manipulación, las teorías de la conspiración, el desprecio a la voluntad de los votantes españoles que fueron, según los urdidores de la teoría, asustados por la barbarie y domesticados por las bombas.
Para los conspironoicos la cobardía del pueblo le otorgó la victoria a un malandrín como Zapatero arrebatándosela al heredero nombrado por el glorioso dedo del emperador Aznarparte ¿Hasta dónde vamos a llegar? Se preguntaban los prohombres del bien hacer y las mujeres como dios manda.
Como nada es eterno y la estupidez no puede esconderse indefinidamente a Zapatero le llegó su final político de la misma forma que se estrelló Rubalcaba: merecidamente.
El castigo al que nos hemos visto sometidos los habitantes de este país ha superado con creces los límites de lo soportable, hemos sufrido sin pestañear el espolio de las arcas de la Seguridad Social, el recorte de derechos laborales, la altanería de Wert, la chulería de Soria, la huidas por las puertas de “plasma” de Rajoy, la Gürtel o la Púnica, las tarjetas Black y las comisiones de Trillo y Pujalte, los sobres en “B” y las fiestas de cumpleaños de Mato, las tasas de la justicia y la privatización de la sanidad. Recortes de derechos ya reconocidos con la excusa de una economía de supervivencia para sacar al país de la hecatombe zapateril.
Un estado que ha decidido vivir una “economocracia” como línea maestra de sus actuaciones de Gobierno. Un estado que modifica su Ley de leyes  - La Constitución- para agradar y obedecer a sus amos financieros: Antes se pagan los intereses de los bancos que la vida de los ciudadanos. Ese está siendo el lema central de nuestro sistema.
Si nada lo remedia el día 21 comenzaran las negociaciones para volver a investir Presidente del Gobierno al Señor de los Hilillos. Parece que tendrá que pactar con unos (Ciudadanos) u otros (PSOE). Quizás hasta cambien la imagen del plasma y sea la cara de Soraya la que veamos, pero todo será igual.
El día 20 veremos las consabidas imágenes de la fiesta de la democracia. Los lideres votando e invitando al voto, por cierto, voto que no podrán ejercer los miles de cientos de expulsados de esta España decadente y caduca.  Naturalmente, nos pasarán las imágenes de las monjas votantes y los ancianos trasladados en cualquier medio para que puedan  ejercer su derecho.
Ancianos incapaces de distinguir su mano izquierda de su mano derecha decidirán el futuro de los nietos de 17 años que tienen vedado votar por falta de responsabilidad política, o eso dicen.
Es decir, a ver si nos aclaramos, quiere esto decir que ¿personas que difícilmente llegaran a la sesión de investidura, probablemente incapacitadas para gobernar sus esfínteres van a decidir como tendrán que sobrevivir las generaciones venideras?
Si nos fijamos en la intención de voto declarada, el gremio poblacional  cuya aspiración de futuro es no hacérselo encima va a inclinar la balanza a favor del “Señor de los Hilillos” en contra de la aspiración de las generaciones que tienen la obligación de luchar por alcanzar un rayo de esperanza.
En manos tan firmes que con dificultad sujetan la cuchara cuando comen, se sustenta el futuro de quienes tienen que huir del país para encontrar ocupación y futuro. Las monjas votaran 6 o 7 veces ¿Por qué tantas? Pueden que sean incluso más, serán tantas como ancianos acarreen a los colegios electorales. Encomiable labor si no fuera porque tal vez y solo tal vez deberíamos plantearnos si está capacitado para votar alguien que ya ha perdido su capacidad de decisión.

Resulta altamente revelador que quienes tienen que hacer uso de la “movilidad laboral” tengan tantas dificultades para expresar su opinión política y aquellos que tienen como única aspiración jugar a la petanca en el parque sean los que decidan seguir con Mariano. Para hacérnoslo mirar.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Lo que encierran las palabras

La barbarie es barbarie se denomine como se denomine no importa el nombre que le pongamos, ni los fines que las acciones persigan, serán actos deleznables por mucho que los enmascaren tras un barniz de hermosos apelativos disimuladores de sus atroces consecuencias.
La violencia existe en la naturaleza, es consustancial con la vida ¿Acaso no es violencia la muerte del herbívoro presa del depredador? La necesidad de pervivencia de uno lleva aparejado el extermino del otro. El reino animal tiene asumido que las cosas son así, en cambio los humanos buscamos cientos de explicaciones a estos tipos de comportamientos y el que mejor encaja en nuestro pensamiento es la regulación de la vida, el orden natural de las cosas, el equilibrio de la existencia.
Con ese tipo de razonamiento damos por sentado que, a través de actos violentos, la concordia se mantiene. Justificamos la existencia de los cazadores como elementos reguladores del control poblacional de los cazados.
El género humano, como depredador especializado, emplea métodos violentos para imponer su voluntad al contrincante, ese y no otro es el germen de la guerra: Un bando acude al ejercicio de la fuerza cuando sus aspiraciones de posesión no son atendidas por el bando contrario. Se trata de poseer, lo que sea, ya sean tierras, agua, minas, oro, petróleo, personas, lo que sea que se necesite o se desee.
La diferencia fundamental entre el depredador animal y el humano es que aquel cubrirá su necesidad de supervivencia y descansará en su empeño violento una vez satisfecha. El humano no, el hombre se dejará arrastrar por la codicia y querrá acumular bienes sin otro objetivo que el de la posesión por la posesión, exigirá más poder, más tierras, más dinero, más esclavos, sus ansias no tendrán limite y no reparará en utilizar todos los métodos que tiene a su alcance; el recurso definitivo será la violencia.
Si nos desposeemos de los avances científicos y tecnológicos, nuestro comportamiento no difiere mucho del que tenían nuestros antepasados  en la edad de las cavernas. A su favor jugaba el profundo desconocimiento y la ausencia de pensamiento filosófico en búsqueda de la verdad, cuando la filosofía apareció en escena comenzaron a articularse las relaciones entre las personas. Desafortunadamente la filosofía fue sustituida por las religiones y una vez hallado un destino superior se acabó la búsqueda. Para todo lo que carecía de explicación lógica el inmenso poder de los dioses puso la respuesta. Se abrió un gran baúl de basura en el que cabía de todo, desde una vida después de la muerte hasta un premio a los desfavorecidos si admitían dócilmente su condición de seres perjudicados en su existencia.
Si tus hijos se morían de hambre no era porque el señor conde acaparara trigo, era porque los caminos del “Señor” son inescrutables.  
Paso a paso, poco a poco el poder encontró un aliado inestimable, a la opresión en el más acá le unieron el castigo en el más allá. Cerraron el círculo para dar una vuelta de tuerca a su dominio ¿Cómo te atreves a cuestionar la vida de tu rey? Arderás en el infierno por insolente.
Naturalmente siempre que nace un negocio hay imitadores y tras un dios apareció otro y otro y…,en esas estamos. Enfrentamientos de poder bajo la bandera de los dioses. Lerdos del calibre de José María Aznar pregonan el predomino de la civilización cristiana soslayando a Aristóteles, Sócrates o Platón. Para personajes como el mencionado la dosis de derechos humanos que disfrutamos no es producto de infinidad de luchas sociales contra sus creencias, es fruto de la concepción cristiana de la vida. O sea, según este tipo de personajes  de las hogueras quema herejes surgió el voto universal o la jornada de 40 horas o la emancipación de las mujeres o la igualdad de sexos o la equiparación de razas.
Ahora surge el “terrorismo” islamista. ¿Y si no es terrorismo? Parece que ninguna de las nuevas estrellas de los debates  - los expertos en terrorismo internacional – contempla la posibilidad que los sangrantes acontecimientos que azotan Occidente sean producto de un reparto de violencia. Le llaman terrorismo para identificarlo con acciones de grupos de asesinos que perturban nuestra serena paz social. Un vistazo a la historia nos enseña que los que para la corona española fueron en su día rebeldes, tales como Bolívar o San Martin, hoy son libertadores del pueblo, los guerrilleros españoles contra la invasión francesa  son vistos como patriotas, revolucionarios como Marat o Robespierrre hoy son adalides de la libertad. Siempre que triunfe  la revolución es una fórmula de ejercicio de la violencia que termina legitimándose, uno de los últimos ejemplos es Cuba, 50 años después el imperio americano ha dado su beneplácito para que Obama se relacione con los Castro.
Nadie nos asegura que los terroristas de ahora no sean los héroes de mañana. Quizás el término terrorista acabe con la misma aceptación que han obtenido el de “guerrillero” o el de “revolucionario”,  tal vez deberíamos pensar que son nuevas formas de responder a las imposiciones de los poderosos repartiendo el dolor que los caciques mundiales provocan. Tal vez y solo tal vez, deberíamos pensar que más de un  millón y medio de muertos en la zona de conflicto, Irak, Afganistán, Pakistán, Líbano, Palestina, Siria…   están teniendo como respuesta unos centenares de víctimas en nuestro entorno.

La religión solo es el banderín identificativo, la enseña de reclutamiento, si el enemigo fuera la creencia religiosa, esta sería derrotada con escuelas en las que se enseñara civismo humanista.  El enemigo son los obscenos intereses de vergonzantes multinacionales que se enriquecen mediante la sangre y el dolor con ayuda de los sátrapas de la zona y la indiferencia de la placida sociedad occidental. Los vocablos para definir comportamientos no son inocentes. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

Club Privado

El próximo día 7 de diciembre tendrá lugar el debate programado por el consorcio mediático A3 Media para ofrecer a los electores las diferentes visiones de las alternativas que concurren a la campaña electoral.
PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos tendrán presencia en el plató, argumentan que son las principales fuerzas políticas del país, unos, PP y PSOE, por su fuerza actual e histórica y otros, Ciudadanos y Podemos por su emergente pujanza.
Conocemos la composición del cartel, los moderadores y la estructura del acontecimiento, basado en la dinámica importada de las televisiones anglosajonas para favorecer el espectáculo, todo muy televisivo. Esperemos que no se olviden de una de las principales finalidades de este tipo de acontecimientos, ¡su carácter democrático!
Lamentablemente ya comienza mal. Estamos comprobando como se quedan fuera de la cita opciones políticas  que a día de hoy tienen una importancia capital y representan un porcentaje elevado de votantes. Una pequeña prueba añadida a las múltiples trampas que encierra nuestro alabado sistema.
Una de ellas es la penosa ley electoral que nos han proporcionado en la cual (ley D´Hont al margen) ser votante de algunas formaciones está sobredimensionado en unos casos y castigado en otros.  
La referencia a la ley electoral la traemos a colación por una sencillísima cuenta aritmética: cada uno de los diputados que obtuvo el Partido Popular en las elecciones del 2011 le costaron 58.229 votos, sí nos tomamos en serio el principio democrático de que cada censado es un voto y estos valen igual en todos los casos, comprobamos con sorpresa que UPyD hubiera tenido 19 diputados en lugar de los 7 que obtuvo (cada uno de esos 7 le costó 228.048 votos) e Izquierda Unida en el parlamento que salió de las anteriores elecciones hubiera conseguido 28 escaños en lugar de los 11 que sumó ( IU pagó 152.800 votos por  cada escaño).
A todo lo dicho podemos añadir lo gratificante que es votar una opción nacionalista en Cataluña donde conseguir un diputado a CiU le cuesta 63.391 votos o en el País Vasco donde para ser diputado por Amaiur es suficiente contar con 47.661 votantes. No parece que los principios democráticos de igualdad de valor de todos los votos estén muy respetados con la ley que nos han obsequiado.    Rosa Diez y Cayo Lara se han quejado amargamente durante la agonizante legislatura sin ningún resultado. Los favorecidos no están por la labor de modificar el sistema de circunscripción provincial. Son fieles al principio de perpetuar aquello que les favorece, opinan que  cuando se gana con unas reglas es poco inteligente cambiarlas aunque mantenerlas denote un profundo desprecio al carácter democrático de las votaciones.
¿Cambiará el sistema con el advenimiento de los nuevos? Cuantas dudas me asaltan.
La postura adoptada, en la primera ocasión que tienen para fortalecer la reivindicación democrática de la pluralidad existente, consolida con holgura las dudas. Ambos “emergentes” están admitiendo que el espectáculo tenga lugar sin la presencia de  partidos que tienen una relevante representación en el Congreso de los Diputados en la actualidad y que, por otra parte, son la tercera y la cuarta fuerza política más votadas, con votos reales, de los de verdad no de encuestas.
Según los reportajes de opinión parece ser que tanto Podemos como Ciudadanos tienen una perspectiva de voto superior a Unidad Popular y UPyD, pero eso son valoraciones a priori, poco fiables y en todo caso escasamente válidas para dar o quitar asientos en los debates. Si las encuestas o los estudios previos son tan determinantes como para obviar a la 3ª y 4ª formaciones con mayor número de votos estamos a un paso de que los estudios de mercadotecnia previos sean suficientes para conformar el Congreso ¿Para qué perder el tiempo votando? Distribuimos los escaños con las encuestas del CIS y ahorramos la campaña electoral, los debates, las apariciones televisivas, los mítines y demás actos inútiles. A3 Media ya ha decidido el resultado de las elecciones. Amén.
A día de hoy los partidos de  Alberto Garzón y Andrés Herzog representan al 11,47% de los votos válidos en el 2011, entre la 3ª y la 4ª fuerzas políticas suman casi 3 millones de votantes. Probablemente los participantes en el debate piensen que carece de importancia tal cantidad de partidarios y para la cita del 20D los estudios en marcha no les dan tanta cuantía. También es posible que piensen que esos votos tienen tan poco valor como el que les concede la ley electoral. Ciudadanos de segunda cuyo voto vale menos de un tercio que el de un votante del PP o la cuarta parte que el voto de un votante de Amaiur.
En la noche del 7 de diciembre tampoco estará Mariano Rajoy. Las explicaciones sobre su ausencia con las que nos ha deleitado María Dolores Cospedal han conseguido que la dirección del PP peregrine a la ermita de los Desamparados para solicitar una afonía que calle a Doña Finiquito mientras dure la campaña.

La triste realidad es que Rajoy no acude porque no tiene nada que decir. Alberto Garzón y Andrés Herzog no estarán presentes porque hay muchos intereses para que no digan nada. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

La lectura de la sentencia

Después de varios meses de espera por fin tuvo a bien reunirse la Sección Quinta de lo Contencioso de la Audiencia Nacional y dictar sentencia sobre la polémica concesión de una distinción policial a la Santísima Virgen del Amor Hermoso.
Ha habido que saltar los numerosos escollos  empleados por la abogacía del Estado en su afán de dificultar la conclusión procesal tratando de anular el proceso; primero  solicitando inhabilitar jurídicamente a las partes demandantes, Movimiento hacia un Estado laico (MHUEL) y Europa Laica,  a continuación arguyendo la improcedencia del recurso interpuesto, siguieron cuestionando el tribunal ante el que se presentaba, los argumentos utilizados por los demandantes… meses de demora  y enredos. Dinero público tirado a la basura por obra y gracia del pío Ministro del Interior. Son este tipo de ocurrencias de destinar los recursos públicos a satisfacer egos, aplacar conciencias y ganar indulgencias, las que diferencian la buena administración de los bienes comunales del despilfarro gratuito.
La prensa clerical ha titulado pomposamente en sus rotativas: “La Audiencia Nacional avala la concesión de la medalla del Mérito Policial a la Virgen del Santísimo Amor”.  La realidad jurídica es que la sentencia ratifica la medalla a una asociación y no a la Virgen. O sea, hacen una lectura tramposa del dictamen.
En el desarrollo de la noticia lanzan vivas y oles cuando explicitan que la sentencia es dictada con el veredicto favorable de tres de los magistrados y la opinión en contra de dos, uno de ellos el presidente del tribunal.
Sin embargo, estos medios de “desinformación”  no explican - para no afear la postura del Ministerio en la concesión de la distinción a un ser imaginario – que se ha utilizado como intermediario entre el cielo y la tierra una cofradía  prestada  al apaño: La cofradía de Jesús el Bueno.  
La finalidad ha sido la de dotar de personalidad jurídica al receptor, en este caso receptora, de la distinción. Un juego legal como otro cualquiera - como las prescripciones de delitos por ejemplo - con el objetivo procesal de conferir apariencia de normalidad la ocurrencia de un meapilas, sin otra cosa mejor que hacer que ir repartiendo medallitas a sus ensoñaciones y creencias ¿Qué buscará? Quizás congraciarse con la institución católica para continuar ocupando cargos en las altas instancias del Estado. Tan solo tenemos que recordar los miembros del Gabinete de Gobierno que pertenecen o simpatizan con la obra (OPUS Dei)  para pensar que, en este país,  tiene su importancia estar a bien con el santoral y sus afiliados.
La sentencia en cuestión no tiene posibilidad de recurso, salvo tal vez el Constitucional en recurso de amparo o Estrasburgo o Bruselas o tribunales internacionales de derechos humanos en los que ya ha sido corregido el Estado en más de una ocasión con multitud de sentencias condenatorias. Pasos  que parecen poco aconsejables para emprender desde las asociaciones demandantes y que más bien  se antojan inútiles y escasamente eficaces.  
En cambio, sí que se echa en falta alguna actuación de los colectivos que deberían sentirse directamente concernidos por la concesión de la dichosa medalla. Nos estamos refiriendo a los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, a sus asociaciones profesionales, a sus representantes sindicales y a sus mandos profesionales. Ninguna de estas  entidades se ha sentido aludida cuando se ha concedido la más alta distinción policial a un ser del ultramundo.  Perdón, a una cofradía que tiene como gran merito “procesionar” en Semana Santa y liberar a un preso convicto por algún delito en virtud de un privilegio concedido gratuitamente. Previamente el delincuente ha tenido que ser detenido por la policía y puesto a disposición judicial, y una vez condenado,  la cofradía tiene arrogada la atribución de indultar al penado,  muy similar a las prerrogativas que posee el Consejo de Ministros; algo cuando menos  curioso en un estado que NO se define como teocrático  ¿Verdad?
Pues bien, no tenemos constancia de que los cuerpos policiales hayan abierto la boca, en ningún momento del proceso se han sumado a la reclamación de las asociaciones discrepantes con la actuación ministerial. Deben entender que la labor de los agentes es inferior a la de la Cofradía, o a la de la Virgen, y merece menor reconocimiento. Jugarse diariamente la vida en defensa de los derechos de los ciudadanos  y por el respeto a las leyes tiene menos valor que salir vestido con capirotes y cantar saetas. Ellos sabrán porque callan.
Ahora bien, seguro que los escoltas del ministro beato son agentes de policía y Jorge Fernández no fía su integridad a la protección que le otorgarían estampitas de la virgen.

Como diría el admirado Fernando Fernán  Gómez: ¡A la Mierda! ¡Váyase a la mierda! O rememorando al  insigne José Antonio Labordeta: ¡Hala a tomar por culo, hombre!

sábado, 14 de noviembre de 2015

Arde París

Siguiendo el guión van apareciendo los responsables políticos para valorar los asesinatos que han tenido lugar en París. Cortados por un patrón común declaran con firme convicción en defensa de los valores colectivos e individuales que han otorgado un nivel de desarrollo y prosperidad a las sociedades modernas occidentales amenazadas.
Los corresponsales aportan datos de la masacre, cifras sin alma, simples números, el relato de acontecimientos se encuadra en los parámetros típicos de este tipo de información. A partir de las estadísticas comienzan los balances, las opiniones de expertos, los análisis.
Todo previsible, ninguno de los comunicadores  se aparta ni un ápice del papel que tiene asignado. Compromiso, firmeza, respuesta contundente, una tras otra van desgranando la letanía de obviedades que la población espera de ellos ¡Defenderemos nuestra forma de vida contra la intransigencia!
Personas a las que suponemos un pensamiento crítico y un alto nivel de opinión se retuercen en sus butacas mientras intentan imaginar respuestas airosas que suplan su desconcierto ¿Es la guerra?
La contestación es tan evidente que produce sonrojo tenerla que escribir, ¡Si, es la guerra!
Pero no ha comenzado el día 13 de Noviembre de 2015, tampoco ha sido declarada ahora. Lleva años de desarrollo, años de preparación, años larvada esperando el momento oportuno para explotar. Tenemos indicios más que suficientes para poder detectar que la violencia podría desatarse en cualquier momento.  
Las potencias mundiales han tratado la zona en conflicto como el patio trasero de su finca, han repartido territorios sin tener en cuenta etnias, religiones, creencias o afinidades. Han levantado fronteras creando países a su libre antojo, a su capricho, atendiendo únicamente mejorar el rendimiento económico  para satisfacer sus  intereses. Así fueron poniendo y quitando dictadorzuelos, emires,  reyecitos. Manejaron la política local como un juego de stratego, montaron guerras, bombardearon ciudades, destrozaron países ya de por sí difíciles de manejar.
 Las respuestas son de sobra conocidas. A un infausto 11 de septiembre en USA le siguió un doloroso 11 de Marzo en Madrid, a continuación un  7 de julio en Londres, 7 de enero en Paris (Charlie Hedbo), Airbus ruso el 2 de Noviembre,…¡Si, es una guerra! Con sus muertos, sus operaciones, sus estrategias de propaganda, sus desmentidos, sus prisioneros, pero sobre todo tiene sus víctimas y por supuesto también tiene ganadores.
Los vencedores alegarán motivos justos para comenzar la contienda, aunque esta sea iniciada por un agresor con oscuros e indecentes propósitos  (por ejemplo la última guerra de Irak tal como ya ha reconocido Tony Blair).
Cuando la perversidad de esos intereses ocultos sea conocida ya será demasiado tarde, el mal estará hecho y recomponer las piezas rotas será una tarea titánica que dejaremos para generaciones venideras. Nosotros tendremos que taparnos las narices para no sentir el olor a putrefacto con el que hemos perfumado al planeta.
A la par que lloramos la tragedia cercana disculpamos los errores de cálculo de nuestros aliados cuando provocan – voluntaria o involuntariamente – los denominados daños colaterales en forma de bombas arrojadas sobre escuelas y hospitales. Nos parecen inadmisibles las pérdidas causadas por unos fanáticos religiosos; mientras olvidamos con rapidez  tanto dolor gratuito proporcionado por los ejércitos de los “desarrollados”. Mientras tanto nuestros ceremoniosos Gobernantes, Presidentes, Primeros Ministros, Reyes  y demás alcurnia se sientan a mesas bien surtidas para cenar con los responsables de suministrar cobertura financiera  a los grupos propagadores del terror. 
En los brindis, al levantar la copa el Rey de Arabia Saudí  o el Emir de Qatar, o cualquier Regente “Demócrata” de la zona,  pronunciará bellas palabras de amor y amistad después de abastecer a DHAES (ISIS o Estado Islámico) los recursos financieros necesarios para comprar armas, entrenamiento y voluntades.
Los Gerifaltes de los países golpeados por la barbarie contestaran con intenciones igual de hermosas mientras bombardean campos de refugiados con una mano y con la otra venden armas a los rebeldes, entrenan a las milicias para derribar el poder que les estorba y venden su voluntad a los mercaderes de vidas que son quienes  pagan sus nominas.
Nada nuevo por otra parte, el negocio de la guerra es productivo siempre y cuando haya una guerra en curso o en ciernes. La justificación es fácil de encontrar, una agresión previa, se inocula el miedo en la población y a partir de ahí el clamor popular exigirá un escarmiento y reparación del daño.
A un segundo plano informativo pasarán el petróleo, el gas, los territorios, las alianzas estratégicas para repartirse la riqueza de la zona en conflicto y el afán codicioso de las sociedades occidentales quedará escondido tras un  montón de escombros, unas cuantas vidas de sus inocentes conciudadanos  y centenares de miles de habitantes de los territorios que supuestamente albergan a los terroristas.
Para la historia quedará la necesidad de la guerra en defensa del estilo de vida democrático y en libertad que los amos del mundo nos han permitido a los afortunados que hemos caído en esta parte del globo terráqueo.

Los ganadores serán los de siempre, los que no se manchan, los que brindan, los que, suceda lo que suceda, diseñaran otro conflicto en cualquier parte del mundo que les apetezca expoliar para continuar sepultando esperanzas en fosas de desvergüenza. Las victimas también serán las de siempre, los que solo sirven para rellenar estadísticas. Mientras tanto arde París.